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RASGOS BÁSICOS DE UNA REGIÓN DE FUERTES CONTRASTES El departamento de Piura se encuentra ubicado en el extremo norte del Perú, en frontera con el Ecuador. Predominan áreas ecológicas de desierto árido, premontaño y matorral desértico. Su clima es de trópico seco: cálido la mayor parte del año y con muy escasa pluviosidad. Sin embargo, con una variable periodicidad (que puede ir de 15 a 50 años), el fenómeno oceanográfico y climático conocido a nivel mundial como El Niño (o ENSO: El Niño South Oscilation), cuyo epicentro es Piura (y cuyos pescadores artesanales le dieron ese nombre), transforma su ambiente, elevando anormalmente la temperatura del mar y de la atmósfera y desencadenando lluvias torrenciales y desborde ríos. La fuerza de El Niño, que renueva el bosque seco y limpia la tierra y, acaso, reproduce las condiciones ambientales para la vida, afecta (y muchas veces, destruye) el hábitat y la infraestructura moderna de producción y comunicaciones que los hombres y mujeres de la región levantan para enfrentar las condiciones cotidianas de su ambiente árido. El último Niño, en 1998, fue el más intenso de este siglo y su dramático impacto sobre la economía regional todavía persiste. Dos grandes cuencas fluviales, recientemente interconectadas, organizan la vida del departamento al producir dos ricos valles, verdaderos oasis, en el desierto: el río Chira, de caudal permanente, y el río Piura de caudal irregular. Utilizar el agua disponible y regularizar el riego, han sido grandes retos culturales y han provocado la movilización de grandes recursos en la región. A pesar de que la extensión del departamento de Piura no es de las mayores en el país, y a pesar de que su territorio está recortado por grandes espacios desérticos, Piura es el departamento más poblado del Perú después de Lima y su densidad poblacional es 2.2 veces mayor que el promedio nacional. Su alta población,
sin embargo, no se concentra en una gran ciudad. Sólo el 30% de
la población se reparte entre las dos ciudades principales: Piura
y Sullana, cabeceras de las dos grandes cuencas. El patrón de poblamiento
de la región forma más bien redes diversificadas de ciudades
intermedias, pequeñas y caseríos, en los sub espacios de
la región, de marca-da heterogeneidad.
El 49% de la población de Piura tiene 18 años o menos: los problemas de creación de empleo para nuevas generaciones que hoy ya tiene la región, la acompañarán por un tiempo más, aún cuando haya empezado a disminuir su alta fecundidad. El 21.2% de las mujeres mayores de 15 años del departamento son analfabetas (de ellas, el 40% se ubica en los valles costeros y el 38% en la sierra); el 46.7% de Jefes de Hogar ha llegado sólo hasta el nivel primario de educación. Fuera de las grandes ciudades, y hasta en los mismos espacios urbano-marginales de ellas, la cultura, la información, las ideas, circulan a través de la palabra hablada. La opinión se forma oralmente. El 73.8% de la PEA trabaja en establecimientos menores de 5 trabajadores. La mayor parte de su Población Económicamente Activa trabaja en la agricultura. Este sector se compone en lo fundamental de pequeños agricultores; unidades domésticas cuyo poco o mucho dinamismo influye directamente sobre las actividades de muchas otras familias en el ámbito rural y del cual depende también el dinamismo comercial y agroindustrial de las principales ciudades. Un rasgo peculiar del sector agrario regional, es esta mayoritaria presencia de pequeños productores, con reducida extensión de tierras, fuerte identidad tradicional y, a la vez, insertos en una agricultura de carácter comercial en parte dirigida a la exportación.
Además de ricos suelos aluvionales de uso agrícola, la región tiene yacimientos petroleros, de gas, mineros y de fosfatos (los dos últimos en exploración), así como un litoral de gran riqueza ictiológica. La diversidad de actividades que ello genera, sumadas a un incipiente desarrollo agroindustrial, sustenta el patrón de poblamiento del departamento y permite una producción regional diversificada. Ello mismo, junto con la ubicación estratégica de Piura en el litoral Pacífico, explican la importancia del puerto de Paita, el segundo puerto del país. En los últimos años, la región se ha caracterizado por un dinamismo de las exportaciones pesqueras, la desactivación del sistema crediticio orientado a la agricultura y el desarrollo de grandes inversiones privadas en hidrocarburos, exploración minera y generación de energía. También por los efectos corrosivos del tejido social, de fragmentación y de dispersión de esfuerzos provocados por la actual regresión centralista que posterga nuevamente el proceso de descentralización. Y por último, por las grandes expectativas frente a las perspectivas que abre la integración fronteriza luego del Tratado de Paz con el Ecuador, país con el que esta región ha tenido, a lo largo de su historia, intensas relaciones.
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