| ASOCIACIÓN - ROTACIÓN Y RENTABILIDAD
ECONÓMICA EN AGRICULTURA
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RICARDO PINEDA MILICICH.
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Doctor en Edafología, Jefe de la Unidad de
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Adaptación y Transferencia de Tecnologías Agrarias del
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CIPCA
Cuando se trata de analizar la rentabilidad
de los cultivos lo usual es determinar el costo de producción, restándolo del monto que
recibe el productor por la venta de su cosecha, y esa diferencia es el ingreso neto en
términos de unidad de área (o sea de 1Ha). Decimos, por ejemplo: si el costo de
producción de 1 ha de arroz es $ 1,150 y el valor de venta de la cosecha de esa hectárea
es $ 1,470 (una producción de 7,000 Kg/Ha multiplicada por un precio de $ 0.21/Kg),
entonces la utilidad será de 320 $/Ha (1,470-1150=320). Si hacemos este mismo análisis
para el caso de frijol castilla, tendremos: costo de producción de 1 Ha $ 550 y valor de
venta de la producción $ 702 (1,800 Kg/Ha a 0.39 $/Kg.), siendo por lo tanto la utilidad
$152/Ha (702-550=152).
La conclusión es que el arroz es un cultivo más rentable porque da
una utilidad de 320 $/ha; comparado con el frijol castilla, que sólo da una utilidad de
152 $/Ha, es decir, menos de la mitad. Estas son las cifras que "ven" los Bancos
cuando se trata de dar créditos al agricultor, siendo su decisión: sí, puede haber
crédito para el arroz, pero no para el frijol.
Aquí hay varias cosas que se dejan de lado:
Primero, que al arroz tiene un periodo vegetativo de 160 días (en
promedio) por lo tanto solo se podría conducir dos cultivos por año en la misma área de
terreno; mientras que el frijol castilla, al tener un período vegetativo de 90 días,
podría sembrarse cuatro veces al año en la misma área de terreno. Sólo con este
criterio ambos cultivos quedarían teóricamente empatados en cuanto a rentabilidad.
Segundo, el frijol castilla bajo condiciones adecuadas de manejo
fijará, conservadoramente, unos 25 Kg de nitrógeno atmosférico por hectárea por cada
cultivo; en cuatro cultivos al año fijaría 100 Kg de nitrógeno por hectárea, lo cual
equivale a 217 Kg de urea, cuyo valor es de aproximadamente 44 $. Con esto criterio
adicional la rentabilidad del frijol castilla estará superando a la rentabilidad del
arroz. Pero aún falta contabilizar los perjuicios que causa este cultivo:
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Incremento de la salinidad de los suelos: con cada campaña de arroz, considerando sólo
una aplicación de 20,000 M3 /Ha de agua, se está incorporando al suelo
10TM/Ha de sal.
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Elevación de la napa freática: dado que no existe un sistema funcional y eficiente de
drenaje, entonces, la napa freática se acerca a la superficie produciendo la asfixia de
los cultivos.
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Disminución de rendimientos productivos de otros cultivos que sufren deficiencia de
abastecimiento de agua, dado que se da preferencia de riego al cultivo del arroz.
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Daño en la infraestructura de comunicación vial por inundaciones debidas al rebalse de
campos de arroz.
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Daño a la salud pública por el incremento de malaria.
Alguien debe cuantificar estos costos en términos monetarios, para que
sean incluidos en el balance económico final. Este es un trabajo de investigación de
suma urgencia.
Otros elementos, que tampoco se toman en cuenta al hacer un análisis
de rentabilidad agrícola son: el tiempo, el espacio, y los recursos naturales implícitos
(que son "cosas" que están allí, porque alguien las puso allí y en las que
casi nadie repara y de cuya vital importancia sólo nos daríamos cuenta si
desaparecieran). Sólo le damos valor a lo que nos cuesta dinero, a lo que se paga, que
son los insumos (semillas, fertilizantes, plaguicidas, agua), la maquinaria, la mano de
obra, los gastos administrativos, los intereses, en algunos casos el uso de la tierra,
etc.
Pero, no le prestamos atención (y menos pensamos que deberíamos darle
valor monetario) a la luz, la temperatura, el aire, el CO2, el tiempo y el
espacio. Todos estos elementos los desperdiciamos cuando solo hacemos agricultura de
"una sola campaña"; además, también desperdiciamos las áreas de terreno (los
suelos) y el agua, porque ambos recursos asimismo están a nuestra disposición los 365
días del año.
Por lo tanto, lo inteligente, eficiente, económico y ecológico, es
desarrolar una actividad agrícola ininterrumpidamente durante todo el año calendario,
mediante un sistema de asociación y/o rotación de cultivos. Esta será la mejor manera
de proteger al suelo de su degradación por erosión, salinización etc. La salud del
suelo se logra manteniéndolo siempre con una cubierta vegetal, cuyas raíces en unión
con la microflora y fauna existente fomentan la actividad vital del mismo.
El agua que se almacena en las represas es suficiente para atender una
agricultura ininterrumpida de 365 días al año, si es que se le usa racionalmente,
frenando las pérdidas por infiltración y evaporación a través de la modificación de
los sistemas de riego actuales y de la sustitución de cultivos de alta demanda de agua
(concretamente el arroz).
Los "recursos naturales implícitos", a los que nos
referimos, están generosa y permanentemente a nuestra disposición; lo que es una
particularidad de nuestra ubicación geográfica, en lo que se refiere a luz y temperatura
especialmente. Situación que no sucede en las altas latitudes (de los países del norte)
donde solo pueden hacer agricultura 6 meses al año dadas sus condiciones climáticas.
Así pues, lo pertinente no es hacer un análisis económico
comparativo de un cultivo contra otro cultivo. Si no de un sistema de cultivos con otras
muchas variantes posibles de sistemas de cultivos que ocupen la tierra los 365 días del
año. Esto podría significar rotaciones de dos, tres y hasta cuatro cultivos al año.
Hace ya algún tiempo, en el instituto de investigaciones de arroz
(IRRI) de Filipinas se demostró la viabilidad de un sistema de rotación de cinco
cultivos sucesivos en el lapso de un año, cuyos rendimientos por hectárea fueron los
siguientes: 5TM de arroz, 25 TM de camote, 2.5 TM de soya grano, 40,000 unidades de choclo
y 6 TM de soya legumbre.
En nuestro medio, en el CIPCA, se han realizado hasta la fecha tres
experimentos de rotación de cultivos demostrándose que bajo nuestras condiciones
edafohidroclimáticas, sí es plenamente factible hacer una utilización del 100% de los
recursos naturales implícitos, así como de la tierra y el agua. Necesitándose para este
efecto sólo de una buena planificación de corto, mediano y largo plazo, que coordine la
voluntad y decisión de los agricultores y el estado, para acometer está nueva manera de
enfocar el problema de la productividad y rentabilidad agrícola. Luego obviamente, se
necesitará trabajar más, ya que esto significa atender todo el proceso productivo de
dos, tres o más cultivos al año. Igualmente, a la hora de presentar la solicitud de
crédito a las entidades financieras respectivas no se estará perdiendo financiamiento
para un cultivo, sino para una campaña anual, entendida como el número de cultivos que
sea posible, en cada caso, en el lapso de 365 días.
Lo pertinente no es hacer un análisis económico comparativo de un cultivo
contra otro, sino comparar económicamente un sistema de cultivos que ocupen la tierra los
365 días al año. |
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