Sobreproducción de Arroz : un caso de falta de planeamiento agrícola apropiado
En este campaña sólo se han instalado
menos de 11,000 Ha de algodón en los valles del Piura
En esta campaña 1,998-99 se verificará una sobreproducción de
arroz a nivel nacional y regional, sin que se tenga mercado asegurado para los
correpondientes excedentes. No es la primera vez que esto ocurre; siendo ello la
expresión de un problema de fondo: el desorden que está primando en el planeamiento de
las campañas agrícolas, agravado por la coyuntura del FEN*.
Sobreproducción de arroz en 1,998
En la campaña 1,998, si bien es cierto que fue una campaña
excepcional, por ser post-niño (a partir de junio de 1998), también se constató esta
situación. El arroz fue el cultivo principal en términos de superficie instalada, ya que
desde el Ministerio de Agricultura se alentó su siembra en gran escala. El ex ministro
Muñante insistentemente señaló que la exportación de arroz al Ecuador y Colombia
estaba asegurada; lo cual no se concretó en la realidad, generando una presión de los
precios de este producto hacia la baja, no sólo por el factor excedentes sino porque pese
a ello se importó arroz en volúmenes significativos: 244,557 TM. A lo largo de todo
1998.
Previa selección de los ocho cultivos más importantes en nuestro
departamento, el cuadro 1 presenta la evaluación económica de los mismos para la
campaña agrícola de 1,998. Hay que subrayar que en este cuadro el arroz muestra una
rentabilidad por encima del 30 %, porque se está considerando el precio que tuvo a
diciembre del año pasado. Sin embargo, el gráfico 1 precisa la evolución mensual del
precio del arroz cáscara hasta abril de este año: si consideramos el precio de abril (30
soles saco de 50 kg), entonces, la rentabilidad del arroz disminuye considerablemente
haciéndose negativa (-5 %).
Sobreproducción de arroz en 1,999
El anexo presenta para el arroz y el algodón las superficies
instaladas en los valles del Bajo y Medio Piura, alto Piura, San Lorenzo y el Chira, mes
por mes, en las cuatro últimas campañas, incluyendo la vigente. De su lectura se
desprende que el desorden en el planeamiento de las campañas agrícolas se ha acentuado
aún más en la presente campaña:
*Recordemos que en la campaña
1994-95 también se registró un explosivo crecimiento de la superficie instalada de
arroz, tanto a nivel nacional como regional, y que el valle Bajo y Medio Piura incrementó
en 2.5 y 3.3 veces su área destinada a este cultivo, en relación a las campañas
agrícolas 1,992-93 y 1,993-94, respectivamente.
- Se han instalado en los valles piuranos cerca de 30,000 Ha de arroz (entre enero y abril
de 1,999) y a nivel nacional unas 270,000 ha, y considerando un rendimiento promedio de
6,500 Kg/Ha se proyecta una producción arrocera superior al millón setecientas mil
toneladas métricas, cifra record de producción en toda la historia del país*. En este
sentido, una vez más en los hechos se ha dejado de usar información de mercado en el
planeamiento de la campaña agrícola. En la práctica sólo se ha considerado la
abundancia del recurso hídrico, cuando para un adecuado planeamiento es imprescindible
considerar los factores de mercado y clima. En realidad, el proceso de planeamiento debe
partir del mercado, considerando las tendencias de precios de una canasta de cultivos para
la selección de la cédula a instalarse.
- En el departamento de Piura, esta sobreinstalación de arroz se ha realizado en desmedro
del algodón, habiéndose instalado para este cultivo menos de 11 mil Ha, pese a que las
condiciones climáticas eran muy propicias para su desarrollo y pese a que, asimismo, hubo
disponibilidad de semilla (no sólo a través de FUNDEAL, sino también de otras empresas
productoras de semilla de algodón). Los problemas de financiamiento constituyeron una
limitación, así como también las lluvias de febrero y marzo. Pero, otro factor
gravitante de esta situación radicó en el desorden con que se instaló la campaña
arrocera de 1,998, que prolongó la ocupación de tierras con arroz hasta el mes de marzo
del presente año, bloqueando las posibilidades de instalación de algodón. Esto ha
determinado no sólo que el algodón Pima siga sin exportarse, sino que, incluso, en este
año se tendrá que importar importantes volúmenes de fibra para satisfacer los
requerimientos del mercado interno (según José Alejandro González, presidente del
Instituto Peruano del Algodón este año se importarían 24 mil toneladas de fibra de
algodón, de todas las calidades).
*En 1,998 la producción de arroz cáscara a nivel nacional fue de
1550,000 TM y en 1,997 de 1450,000 TM; por su parte la demanda nacional actual
de arroz blanco (a razón de un consumo per-cápita de 45 Kg por año) es de
aproximadamente un 1080,000 TM durante un año, que equivalen aproximadamente a
1540,000 TM de arroz cáscara.
- La produccion de arroz de esta campaña generará un excedente altamente significativo,
que se sumará al excedente de la campaña anterior. Otra vez desde diversas instancias
gubernamentales se señala el destino del mercado externo como la alternativa para superar
este problema (se ha hablado de Corea, Colombia, Ecuador, Brasil, entre otros países).
Sin embargo, habría que tener en cuenta lo siguiente: los costos de producción de
nuestro arroz son relativamente elevados, lo cual hace difícil lograr su acceso a los
mercados externos. En este sentido, el Comité Nacional de Productores de Arroz en
comunicado público (La República 27 de mayo) solicita efectivo apoyo gubernamental para
concretar alguna posibilidad de exportación, recordando que en 60 años sólo una vez ha
exportado arroz el Perú (en 1974). Sobre el punto, por ejemplo, Colombia acaba de
establecer un mecanismo de salvaguarda orientado a proteger su producción arrocera en
relación a las expectativas de exportación del Ecuador.
ese a este cuadro de sobreproducción y de sobreoferta se
continúan concretando importaciones arroceras en volúmenes importantes. La Revista
Agraria (No. 3) precisa que en el primer trimestre de este año las importaciones de arroz
han crecido casi en un 40 % con respecto al mismo período del año anterior. Los
principales países a los cuales importamos durante 1,998 y el primer trimestre de 1,999
son Estados Unidos y Uruguay, siendo las principales empresas importadoras la Cia
Transcontinental del Perú S.A. (que vende en el mercado interno las marcas
"Costeño", "El Molino Rojo" y "Fina estampa") y Alicorp SA
(que vende en el mercado interno las marcas "Paisana", "Tropical" y
"Arroz del Norte"). Los excedentes de producción interna sumados a esta
importaciones generan una depresión de los precios del arroz cáscara, que por otro lado
no se refleja en la misma proporción en el precio del arroz blanco; situación que es
sumamente preocupante para los productores (en el comunicado del Comité Nacional de
Productores de Arroz se precisa que el precio del arroz cáscara actualmente está un 25 %
menor al de 1,997). Según proyecciones del calendario de siembras las cosechas de esta
campaña a nivel nacional se concentrarán en los meses de junio, julio, agosto y
setiembre (cuadro 3), lo cual podría representar un colapso total de los precios del
arroz cáscara, si es que no se adoptan medidas de emergencia.
¿Qué hacer?
Dado lo grave de la situación se deben adoptar medidas de
corto plazo, que en efecto tengan carácter de emergencia. Estas, a nuestro juicio, son:
- Limitación severa de las importaciones de arroz por lo que resta del año, a través de
medidas de carácter arancelario y/o paraarancelario.
- Intervención oportuna del PRONAA, adquiriendo volúmenes significativos, y no mediante
compras mínimas, como ocurrió en su última intervención en Piura donde sólo adquirió
un 5% del total de la producción (junio a diciembre de 1,998); para lo cual debe comprar
sin discriminación alguna y flexibilizar sus procedimientos.
Sobre estas dos medidas de emergencia hay que subrayar que la
regulación de precios en defensa de los intereses de productores y de consumidores es
perfectamente compatible con los principios de una economía de mercado.
No obstante, para evitar en el futuro situaciones similares la
solución estructural pasa necesariamente por hacer un ordenado planeamiento de la
producción agrícola, lo cual obviamente es responsabilidad del Estado, pero también de
los propios productores. De manera concertada, ambos, deben formular programas anuales de
producción agrícola, porque la economía de mercado tampoco está reñida con el
planeamiento estratégico(Gráfico 2). En este sentido, los productores deben reforzar su
organización empresarial y gremial para asumir a cabalidad los roles que les compete en
el actual contexto y lograr que el incremento de la actividad agraria no se traduzca sólo
en un simple crecimiento estadístico sino en un desarrollo sostenido que permita mejorar
la calidad de vida de la población en general y rural en particular. |
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