1999-2000, UNA CAMPAÑA ¿CON FUTURO?
JESSICA VEGA
Coordinadora del Proyecto
"Sistema de Información de Mercados y de apoyo a la
pequeña explotación rural" del CIPCA .
¿Habrá financiamiento para instalar
24,000 Ha. de Algodón?
Lo que nos dejó la campaña anterior
La campaña 1998-99 ha sido
catastrófica para la agricultura de la región, con mayor repercusión en los productores
de costa: arroceros y algodoneros, en menor medida para los de sierra, que dedican la
mayor parte de sus cultivos al autoconsumo.
La causa de ello, en buena medida, radicó
en el enorme desorden que hubo en esa campaña para la instalación de los cultivos, sin
haberse tomado en consideración la presencia del Fenómeno de La Niña. Para el arroz
esto constituyo un desastre, ya que determinó impresionantes caídas en los rendimientos
productivos. En el caso del algodón, el desorden en las siembras trajo como consecuencia,
en el bajo Piura, un severo ataque de picudo, con la consiguiente merma en sus rendimiento
Las siembras atrasadas en arroz y
algodón, entonces, han causado pérdidas muy grandes a los agricultores piuranos. Se
estima que estas pérdidas, por reducciones en los rendimientos productivos, ascenderían
a más o menos 69 millones y medio de nuevos soles (IRP 360, pág. 5 y 6, setiembre
99).
A este cuadro de desorden en la
instalación de la campaña se agrega la intensa promoción del arroz, desde la época del
ex-ministro de agricultura Rodolfo Muñante, quién aseguro exportaciones a Colombia y
Ecuador. Su sucesor, Belisario De las Casas, igual siguió asegurando la exportación,
mencionando además a otros países, hasta que finalmente tuvo que reconocer públicamente
que la exportación de arroz no es viable porque sus costos de producción son
relativamente más altos que los costos de producción de otros países exportadores.
Por tanto, la campaña anterior se
caracterizó, en primer lugar, por rendimientos productivos bastante por debajo de los
normales en razón a las siembras atrasada, tanto para el arroz como para el algodón
(Bajo Piura); y, en segundo lugar, por precios de venta de las cosechas sumamente
deprimidos: en el arroz por una sobreoferta agudizada por importaciones indiscriminadas y
en el caso del algodón por evidente concertación entre los dos principales compradores
(que concentran entre ellos el 90% de las compras).
Pero los problemas no se presentaron sólo
en los cultivos de arroz y algodón. También, por ejemplo, en las menestras. En la zona
de La Matanza-Pabur, el Ministerio de Agricultura avaló la firma de convenios de compra a
futuro de la producción de menestras de los agricultores con las empresas Delta y Transa,
las que actualmente están violentando las cláusulas fijadas en los respectivos convenios
(los compromisos de compra eran por S/ 0.65 el kilo de frijol de palo verde y estas
empresas están pagando entre S/ 0.30 a S/ 0.35 el kilo)
La campaña 1998-99 ha sido
catastrófica para la agricultura de la región, con mayor repercusión en los productores
de costa: arroceros y algodoneros, en menor medida para los de sierra, que dedican la
mayor parte de sus cultivos al autoconsumo.
La causa de ello, en buena medida, radicó
en el enorme desorden que hubo en esa campaña para la instalación de los cultivos, sin
haberse tomado en consideración la presencia del Fenómeno de La Niña. Para el arroz
esto constituyo un desastre, ya que determinó impresionantes caídas en los rendimientos
productivos. En el caso del algodón, el desorden en las siembras trajo como consecuencia,
en el bajo Piura, un severo ataque de picudo, con la consiguiente merma en sus rendimiento
Las siembras atrasadas en arroz y
algodón, entonces, han causado pérdidas muy grandes a los agricultores piuranos. Se
estima que estas pérdidas, por reducciones en los rendimientos productivos, ascenderían
a más o menos 69 millones y medio de nuevos soles (IRP 360, pág. 5 y 6, setiembre
99).
A este cuadro de desorden en la
instalación de la campaña se agrega la intensa promoción del arroz, desde la época del
ex-ministro de agricultura Rodolfo Muñante, quién aseguro exportaciones a Colombia y
Ecuador. Su sucesor, Belisario De las Casas, igual siguió asegurando la exportación,
mencionando además a otros países, hasta que finalmente tuvo que reconocer públicamente
que la exportación de arroz no es viable porque sus costos de producción son
relativamente más altos que los costos de producción de otros países exportadores.
Por tanto, la campaña anterior se
caracterizó, en primer lugar, por rendimientos productivos bastante por debajo de los
normales en razón a las siembras atrasada, tanto para el arroz como para el algodón
(Bajo Piura); y, en segundo lugar, por precios de venta de las cosechas sumamente
deprimidos: en el arroz por una sobreoferta agudizada por importaciones indiscriminadas y
en el caso del algodón por evidente concertación entre los dos principales compradores
(que concentran entre ellos el 90% de las compras).
Pero los problemas no se presentaron sólo
en los cultivos de arroz y algodón. También, por ejemplo, en las menestras. En la zona
de La Matanza-Pabur, el Ministerio de Agricultura avaló la firma de convenios de compra a
futuro de la producción de menestras de los agricultores con las empresas Delta y Transa,
las que actualmente están violentando las cláusulas fijadas en los respectivos convenios
(los compromisos de compra eran por S/ 0.65 el kilo de frijol de palo verde y estas
empresas están pagando entre S/ 0.30 a S/ 0.35 el kilo)
Campaña 199/2000:
Perspectivas
El Ministerio de Agricultura ha
programado una cédula de cultivos para la campaña 1999-2000, que según el Ing. Ciro
Velásquez ha sido determinada a través de reuniones con las juntas de usuarios. Sin
embrago, hay varias interrogantes en relación a esta cédula.
Al respecto, el presidente de la
Asociación de Pequeños Productores de La Matanza-Pabur, Filemón Mechato, subraya que el
Ministerio de Agricultura y PROMPEX sólo se interesan por logra metas de instalación de
superficie agrícola, sin importarles mayormente otros aspectos que necesariamente tienen
que ver con la rentabilidad del agro y, por ende, con la posibilidad de que los
productores logren ganancias y mejoren su nivel de vida y bienestar familiar.
Esto es, al gobierno, en los hechos, sólo
le interesa registrar un crecimiento estadístico en términos de superficie instalada y
volúmenes de producción.
Al respecto, hay que señalar que en la
planificación de las campañas hay que tener en cuenta por lo menos los siguientes
aspectos:
- Selección de cultivos rentables, en base a considerar las
tendencias de la oferta y la demanda de una cartera de cultivos, de modo tal de asegurar
mercados para las cosechas, así como identificar las "ventanas de mercado" para
cada uno de estos cultivos.
- La evolución de las principales variables climáticas,
para precisar la época de siembra más apropiada para los cultivos seleccionados.
- Asegurar el financiamiento necesario y oportuno para la
instalación de está cédula de cultivos.
El Ministerio de Agricultura ha
programado una cédula de cultivos para la campaña 1999-2000, que según el Ing. Ciro
Velásquez ha sido determinada a través de reuniones con las juntas de usuarios. Sin
embrago, hay varias interrogantes en relación a esta cédula.
Al respecto, el presidente de la
Asociación de Pequeños Productores de La Matanza-Pabur, Filemón Mechato, subraya que el
Ministerio de Agricultura y PROMPEX sólo se interesan por logra metas de instalación de
superficie agrícola, sin importarles mayormente otros aspectos que necesariamente tienen
que ver con la rentabilidad del agro y, por ende, con la posibilidad de que los
productores logren ganancias y mejoren su nivel de vida y bienestar familiar.
Esto es, al gobierno, en los hechos, sólo
le interesa registrar un crecimiento estadístico en términos de superficie instalada y
volúmenes de producción.
Al respecto, hay que señalar que en la
planificación de las campañas hay que tener en cuenta por lo menos los siguientes
aspectos:
- Selección de cultivos rentables, en base a considerar las
tendencias de la oferta y la demanda de una cartera de cultivos, de modo tal de asegurar
mercados para las cosechas, así como identificar las "ventanas de mercado" para
cada uno de estos cultivos.
- La evolución de las principales variables climáticas,
para precisar la época de siembra más apropiada para los cultivos seleccionados.
- Asegurar el financiamiento necesario y oportuno para la
instalación de está cédula de cultivos.
Financiamiento
un "cuello de botella"
El propio Ministro de Agricultura
señala que el financiamiento requerido para instalar la cédula de cultivos que ha
programado en el departamento de Piura es de unos 100 millones de dólares. Por nuestra
parte, consideramos que está necesidad de financiamiento es mayor: unos 134 millones, tal
como lo precisa el Cuadro 1. La gran interrogante, entonces, es ¿cómo se va a
financiar la instalación de está campaña?. Hasta ahora esto es una incógnita. El
presidente del Comité Regional de Productores de Algodón, Carlos Hurtado, señala que si
en la campaña 1998-99 ha habido problemas serios de financiamiento para menos de 12 mil
hectáreas, ¿cómo será la campaña que viene en la que se ha programado 24 mil
hectáreas?.
La posibilidad de lograr siquiera un
mínimo de financiamiento se presenta muy complicada. En principio, numerosos productores,
tanto pequeños como medianos, a consecuencia de la desastroza campaña1998-99 han quedado
con deudas no sólo ante las fuentes financieras formales, sino que también ante los
informales. Esta es pues, una primera cuestión que debe contemplarse y resolverse.
Andrés Luna Vargas precisa que las deudas ante las fuentes formales, a nivel regional
(según información de la Superintendencia de Banca y Seguros), supera los 70 millones de
soles (unos 20 millones de dólares), y que en este sentido hay que plantear que, por
excepción, el Estado intervenga para apoyar a los productores en hacer viables estos
pagos. Sobre el punto, Luna Vargas señala que está intervención estatal debe ser
similar a la que ha hecho recientemente en apoyo a otros sectores económicos, como por
ejemplo el sector financiero (en apoyo al Banco Latino puso 150 millones de dólares). En
está orientación el congresista Santos Reto ha presentado una iniciativa legislativa
(ver sumilla).
En las fuentes financieras formales se
observan crecientes temores para el apoyo crediticio al agro, en razón al incremento de
las tasas de morosidad que se vienen registrando. La tasa de morosidad de la banca
múltiple en el sector agrícola, a junio 99, es de 16.16%, cuando en junio 98
fue de 6.79% (cuadro 2). Es previsible, en este sentido, una retracción de estas fuentes
formales al financiamiento agrario. Por ejemplo, fuentes de la Caja Municipal de Piura
señalan que ella se encuentra abocada a recuperar al máximo posible los créditos
otorgados, y que no tiene aún ninguna propuesta para el financiamiento de la campaña
1999-2000; en todo caso manifiestan que, a lo sumo, mantendría su actual cartera
agrícola 8que a agosto del presente es de más o menos doce millones de soles, que
representan el 15% del total de su cartera), sin incrementar nuevos prestatarios y
colocando sólo aquellos que hayan cancelado su crédito o refinanciando el mismo (para lo
que considerarán el respectivo historial crediticio de cada prestatario).
En el caso de la Caja Rural Miguel Grau de
Piura su tasa de morosidad, a Julio 99, es de 45% con un saldo de colocaciones por
un monto de 5 millones de nuevos soles. Hay que señalar que el saldo actual de
colocaciones en el sector agrícola de las Cajas Municipales de Piura y Sullana y la Caja
rural Miguel Grau es de sólo unos 26 millones de soles:
Por el lado de los bancos, el presidente
de COFIDE, Luis Babá Nakao, anunció ambiguamente, en el Congreso de la República, que
COFIDE incrementará sus líneas de crédito para apoyar a las pequeñas y microempresas,
así como al agro (en este sentido anunció que COFIDE, además de las líneas de crédito
que ya implementa, creará el sistema "valor adquisitivo constante" y el fondo
llamado FAPIA (el Tiempo 12/10/99). Por otro lado, hay que mencionar, también lo
señalado por la gerente de negocios agrarios del Banco Wiese-Sudameris, Eliane Karp, que
se opone a la intermediación de COFIDE y que sobre la formación del Fondo de Garantía
para el Agro (FOGAPA) anunciado varias veces por el Ministro De las Casas
dijo que los bancos en efecto han sostenido conversaciones con el titular del portafolio
de agricultura y con los miembros de la comisión Agraria del Congreso, pero que aún no
se pone en marcha "si bien se dice que el FOGAPA garantizaría hasta el 50% del
capital que el banco perdería en malas colocaciones, dicha figura no ha sido muy acogida
por los bancos porque significa perder la mitad de su capital invertido (Gestión,
12/10/99).
El propio Ministro de Agricultura
señala que el financiamiento requerido para instalar la cédula de cultivos que ha
programado en el departamento de Piura es de unos 100 millones de dólares. Por nuestra
parte, consideramos que está necesidad de financiamiento es mayor: unos 134 millones, tal
como lo precisa el Cuadro 1. La gran interrogante, entonces, es ¿cómo se va a
financiar la instalación de está campaña?. Hasta ahora esto es una incógnita. El
presidente del Comité Regional de Productores de Algodón, Carlos Hurtado, señala que si
en la campaña 1998-99 ha habido problemas serios de financiamiento para menos de 12 mil
hectáreas, ¿cómo será la campaña que viene en la que se ha programado 24 mil
hectáreas?.
La posibilidad de lograr siquiera un
mínimo de financiamiento se presenta muy complicada. En principio, numerosos productores,
tanto pequeños como medianos, a consecuencia de la desastroza campaña1998-99 han quedado
con deudas no sólo ante las fuentes financieras formales, sino que también ante los
informales. Esta es pues, una primera cuestión que debe contemplarse y resolverse.
Andrés Luna Vargas precisa que las deudas ante las fuentes formales, a nivel regional
(según información de la Superintendencia de Banca y Seguros), supera los 70 millones de
soles (unos 20 millones de dólares), y que en este sentido hay que plantear que, por
excepción, el Estado intervenga para apoyar a los productores en hacer viables estos
pagos. Sobre el punto, Luna Vargas señala que está intervención estatal debe ser
similar a la que ha hecho recientemente en apoyo a otros sectores económicos, como por
ejemplo el sector financiero (en apoyo al Banco Latino puso 150 millones de dólares). En
está orientación el congresista Santos Reto ha presentado una iniciativa legislativa
(ver sumilla).
En las fuentes financieras formales se
observan crecientes temores para el apoyo crediticio al agro, en razón al incremento de
las tasas de morosidad que se vienen registrando. La tasa de morosidad de la banca
múltiple en el sector agrícola, a junio 99, es de 16.16%, cuando en junio 98
fue de 6.79% (cuadro 2). Es previsible, en este sentido, una retracción de estas fuentes
formales al financiamiento agrario. Por ejemplo, fuentes de la Caja Municipal de Piura
señalan que ella se encuentra abocada a recuperar al máximo posible los créditos
otorgados, y que no tiene aún ninguna propuesta para el financiamiento de la campaña
1999-2000; en todo caso manifiestan que, a lo sumo, mantendría su actual cartera
agrícola 8que a agosto del presente es de más o menos doce millones de soles, que
representan el 15% del total de su cartera), sin incrementar nuevos prestatarios y
colocando sólo aquellos que hayan cancelado su crédito o refinanciando el mismo (para lo
que considerarán el respectivo historial crediticio de cada prestatario).
En el caso de la Caja Rural Miguel Grau de
Piura su tasa de morosidad, a Julio 99, es de 45% con un saldo de colocaciones por
un monto de 5 millones de nuevos soles. Hay que señalar que el saldo actual de
colocaciones en el sector agrícola de las Cajas Municipales de Piura y Sullana y la Caja
rural Miguel Grau es de sólo unos 26 millones de soles:
Por el lado de los bancos, el presidente
de COFIDE, Luis Babá Nakao, anunció ambiguamente, en el Congreso de la República, que
COFIDE incrementará sus líneas de crédito para apoyar a las pequeñas y microempresas,
así como al agro (en este sentido anunció que COFIDE, además de las líneas de crédito
que ya implementa, creará el sistema "valor adquisitivo constante" y el fondo
llamado FAPIA (el Tiempo 12/10/99). Por otro lado, hay que mencionar, también lo
señalado por la gerente de negocios agrarios del Banco Wiese-Sudameris, Eliane Karp, que
se opone a la intermediación de COFIDE y que sobre la formación del Fondo de Garantía
para el Agro (FOGAPA) anunciado varias veces por el Ministro De las Casas
dijo que los bancos en efecto han sostenido conversaciones con el titular del portafolio
de agricultura y con los miembros de la comisión Agraria del Congreso, pero que aún no
se pone en marcha "si bien se dice que el FOGAPA garantizaría hasta el 50% del
capital que el banco perdería en malas colocaciones, dicha figura no ha sido muy acogida
por los bancos porque significa perder la mitad de su capital invertido (Gestión,
12/10/99).
ESTA
LEY DEBE SER APROBADA:
Artículo 1.- Del
objeto de la ley: Constitúyase el "Programa Especial de Reconstrucción,
Reprogramación y saneamiento de las Deudas Agrarias (PERSSDA) a cargo del Estado;
destinado a facilitar el pago de los créditos concedidos por las entidades del sistema
financiero nacional a los productores agrarios conductores de predios agrícolas. La
reprogramación y reestructuración de las deudas se hará de acuerdo al procedimiento que
se establezca en el reglamento de la presente ley, excluyendo intereses por concepto de
mora y capitalización; y su acogimiento al programa cortará automáticamente los
procesos de ejecución de garantías.
Como vemos, el panorama realmente es
crítico, no sólo en relación a si va a haber recursos financieros y en qué montos,
sino también respecto a la vigencia de altas tasas de interés (que, obviamente, no sólo
se explican por el costo de intermediación de COFIDE). Se requerirá ser muy imaginativo
para encontrar fórmulas que permitan abordar el financiamiento de la campaña que se
avecina. En este sentido, las alianzas estratégicas pueden ser una parte de la solución,
pero para que no ocurra lo de las empresas compradoras de menestras de La Matanza, ha de
tenerse en cuenta que la empresas en torno a las cuales se constituyan estas alianzas
necesariamente debe cumplir los siguientes requisitos: a) tener real capacidad económica,
b) tener mercados externos y/o internos efectivamente asegurados, c) tener capacidad de
procesamiento, d) tener capacidad de acopio y; e) tener capacidad de transporte. |
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