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EXPERIENCIA
MADAGASCAR
En Madagascar se
viene aplicando una nueva tecnología del cultivo del arroz basado en 4
aspectos fundamentales de su manejo agronómico: a) un buen desarrollo
radical, b) un adecuado balance oxígeno-agua, c) un eficiente control de
los competidores (malezas y plagas) y d) una nutrición balanceada con
base en abonamiento orgánico.
Desarrollo radical
En cuanto a este
primer aspecto, con base en estudios de un investigador japonés
(Takayama), han determinado que el arroz está en condiciones de
desarrollar un gran sistema radical de rizomas, siempre y cuando se haga
el transplante muy temprano (8 – 12 días), en forma individual y muy
rápidamente (en no más de 30 minutos), es decir planta por planta (no en
manojo), a un distanciamiento de 25 x 25 cm. De esta manera, inclusive, se
ahorra gran cantidad de semilla respecto al sistema tradicional: 5 – 8
Kg/Ha vs. 100 Kg/Ha. Mediante esta metodología de transplante han
obtenido un amplio desarrollo radical de hasta 50 – 80 rizomas por cada
planta, lo que le permite a ésta explotar un gran volumen de suelo en
demanda y obtención de nutrimentos.
Balance oxígeno –
agua
Durante siglos
los agricultores han mantenido inundados sus cultivos de arroz, y de esta
manera reducen el crecimiento de malas hierbas; esto generó la creencia
de que el arroz necesitaba crecer bajo estas condiciones de inundación.
Sin embargo, se ha constatado que el arroz no es una planta acuática que
exige inundación, sino que simplemente soporta o tolera tal estado.
Especialmente en su fase de crecimiento vegetativo, la planta de arroz
necesita buena aireación; por tanto, no debiera inundarse los campos,
sino hacer riegos mínimos e intermitentes.
En cambio, en su
fase reproductiva sí podría recurrirse a una inundación controlada
mínima, de no más de 1 – 2 cm de lámina de agua, por cortos períodos
(que es el caso precisamente del riego intermitente).
Los efectos de
una inundación permanente son, fundamentalmente: acidificación del suelo
(baja del pH), destrucción del aerenquima (tejido conductor de aire),
restricción de la absorción de nutrimentos, afectación del ciclo del
nitrógeno (retroceso del proceso de nitrificación).
Por el contrario,
bajo el sistema de riego intermitente (alternar secamiento con
humedecimiento), se logra la oxigenación de las raíces, una mayor
actividad biológica del suelo, mejora de la estructura, un mayor
crecimiento radical. Por todo ello, resulta indispensable el
funcionamiento de un buen sistema de drenaje en el cultivo del arroz.
Deshierbo temprano y
frecuente
En el sistema
convencional es común que el primer deshierbo se realice recién al mes o
mes y medio del transplante, período en el que la maleza ya compitió
restándole al arroz luz, nutrimentos, etc.; en este lapso la maleza se ha
afianzado y resulta más difícil extraerla, y de hacerlo se daña a las
raíces del arroz.
Por lo que se
plantea deshierbos frecuentes y desde muy temprano. Porque además el
deshierbo (se entiende que extrayendo mecánicamente las malas hierbas)
produce remoción del suelo y aereación del mismo. Evidentemente, ello
demandará mayor mano de obra, pero al final los rendimientos compensan
este mayor gasto; además este sistema también utiliza deshierbadoras
simples de empuje.
En una
experiencia en Ambatomaky, en la que intervinieron 76 agricultores
cultivadores de arroz, se obtuvieron los siguientes resultados:
• 2
agricultores que no deshierbaron obtuvieron una cosecha de 6 TM/Ha.
• 35
agricultores que deshierbaron 1 – 2 veces, obtuvieron una cosecha de
entre 7 y 7.5 Kg/Ha.
• 24
agricultores que deshierbaron 3 veces, obtuvieron una cosecha de 9 TM/Ha .
• 15
agricultores que deshierbaron 4 veces obtuvieron una cosecha de 11 TM/Ha.
Abonamiento
orgánico
Al comienzo se
usaba fertilizantes químicos; sin embargo, luego se cambió con éxito al
empleo de fertilizantes orgánicos (estiércol, compost, broza de
leguminosas, paja de arroz descompuesto, etc.)
En suelos muy
pobres, de pH entre 4.2 y 4.6, con muy bajo contenido de bases cambiables,
con nivel de fósforo de 3 a 4 ppm de P, empezaron a obtener grandes
rendimientos de cosecha sólo con abonos orgánicos. Y la explicación
estaría no exclusivamente en el aspecto de abastecimiento nutrimental,
sino en todas las acciones combinadas que constituye el sistema: gran
desarrollo radical (rizomas y raíces), oxigenación (riego intermitente)
y control de malezas (deshierbos tempranos y frecuentes).
Esta propuesta
tan suigeneris de cultivar arroz ha merecido la atención de muchos
investigadores y cultivadores en el mundo, entre ellos: Antanana Rivo
Ecole Superieure des Sciences Agronomiques y la Universidad de Connell en
Estados Unidos.
Vale la pena
experimentar esta propuesta en nuestras condiciones de Piura y de la costa
peruana en general, porque resultaría una alternativa beneficiosa, ya que
permitiría frenar la degradación actual de nuestros suelos agrícolas.
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