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Agro Sintesis
 

Setiembre 2000


EXPERIENCIA MADAGASCAR

En Madagascar se viene aplicando una nueva tecnología del cultivo del arroz basado en 4 aspectos fundamentales de su manejo agronómico: a) un buen desarrollo radical, b) un adecuado balance oxígeno-agua, c) un eficiente control de los competidores (malezas y plagas) y d) una nutrición balanceada con base en abonamiento orgánico.

Desarrollo radical

En cuanto a este primer aspecto, con base en estudios de un investigador japonés (Takayama), han determinado que el arroz está en condiciones de desarrollar un gran sistema radical de rizomas, siempre y cuando se haga el transplante muy temprano (8 – 12 días), en forma individual y muy rápidamente (en no más de 30 minutos), es decir planta por planta (no en manojo), a un distanciamiento de 25 x 25 cm. De esta manera, inclusive, se ahorra gran cantidad de semilla respecto al sistema tradicional: 5 – 8 Kg/Ha vs. 100 Kg/Ha. Mediante esta metodología de transplante han obtenido un amplio desarrollo radical de hasta 50 – 80 rizomas por cada planta, lo que le permite a ésta explotar un gran volumen de suelo en demanda y obtención de nutrimentos.

Balance oxígeno – agua

Durante siglos los agricultores han mantenido inundados sus cultivos de arroz, y de esta manera reducen el crecimiento de malas hierbas; esto generó la creencia de que el arroz necesitaba crecer bajo estas condiciones de inundación. Sin embargo, se ha constatado que el arroz no es una planta acuática que exige inundación, sino que simplemente soporta o tolera tal estado. Especialmente en su fase de crecimiento vegetativo, la planta de arroz necesita buena aireación; por tanto, no debiera inundarse los campos, sino hacer riegos mínimos e intermitentes.

En cambio, en su fase reproductiva sí podría recurrirse a una inundación controlada mínima, de no más de 1 – 2 cm de lámina de agua, por cortos períodos (que es el caso precisamente del riego intermitente).

Los efectos de una inundación permanente son, fundamentalmente: acidificación del suelo (baja del pH), destrucción del aerenquima (tejido conductor de aire), restricción de la absorción de nutrimentos, afectación del ciclo del nitrógeno (retroceso del proceso de nitrificación).

Por el contrario, bajo el sistema de riego intermitente (alternar secamiento con humedecimiento), se logra la oxigenación de las raíces, una mayor actividad biológica del suelo, mejora de la estructura, un mayor crecimiento radical. Por todo ello, resulta indispensable el funcionamiento de un buen sistema de drenaje en el cultivo del arroz.

Deshierbo temprano y frecuente

En el sistema convencional es común que el primer deshierbo se realice recién al mes o mes y medio del transplante, período en el que la maleza ya compitió restándole al arroz luz, nutrimentos, etc.; en este lapso la maleza se ha afianzado y resulta más difícil extraerla, y de hacerlo se daña a las raíces del arroz.

Por lo que se plantea deshierbos frecuentes y desde muy temprano. Porque además el deshierbo (se entiende que extrayendo mecánicamente las malas hierbas) produce remoción del suelo y aereación del mismo. Evidentemente, ello demandará mayor mano de obra, pero al final los rendimientos compensan este mayor gasto; además este sistema también utiliza deshierbadoras simples de empuje.

En una experiencia en Ambatomaky, en la que intervinieron 76 agricultores cultivadores de arroz, se obtuvieron los siguientes resultados:

• 2 agricultores que no deshierbaron obtuvieron una cosecha de 6 TM/Ha.

• 35 agricultores que deshierbaron 1 – 2 veces, obtuvieron una cosecha de entre 7 y 7.5 Kg/Ha.

• 24 agricultores que deshierbaron 3 veces, obtuvieron una cosecha de 9 TM/Ha .

• 15 agricultores que deshierbaron 4 veces obtuvieron una cosecha de 11 TM/Ha.

Abonamiento orgánico

Al comienzo se usaba fertilizantes químicos; sin embargo, luego se cambió con éxito al empleo de fertilizantes orgánicos (estiércol, compost, broza de leguminosas, paja de arroz descompuesto, etc.)

En suelos muy pobres, de pH entre 4.2 y 4.6, con muy bajo contenido de bases cambiables, con nivel de fósforo de 3 a 4 ppm de P, empezaron a obtener grandes rendimientos de cosecha sólo con abonos orgánicos. Y la explicación estaría no exclusivamente en el aspecto de abastecimiento nutrimental, sino en todas las acciones combinadas que constituye el sistema: gran desarrollo radical (rizomas y raíces), oxigenación (riego intermitente) y control de malezas (deshierbos tempranos y frecuentes).

Esta propuesta tan suigeneris de cultivar arroz ha merecido la atención de muchos investigadores y cultivadores en el mundo, entre ellos: Antanana Rivo Ecole Superieure des Sciences Agronomiques y la Universidad de Connell en Estados Unidos.

Vale la pena experimentar esta propuesta en nuestras condiciones de Piura y de la costa peruana en general, porque resultaría una alternativa beneficiosa, ya que permitiría frenar la degradación actual de nuestros suelos agrícolas.

 

Introducción


Enfrentando la Nueva Campaña Agricola
Jessica Vega

 

 



Nuevas Opciones para el Manejo del Cultivo del Arroz
Ricardo Pineda Milicich

Experiencia Madagascar

Experiencia Brasil

 



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