| EXPERIENCIA
BRASIL
La Dra. Ana Primavesi, una
autoridad mundial en el manejo de suelos de trópico húmedo, es la
principal mentora de un nuevo método de cultivo de arroz bajo riego, pero
sin necesidad de inundación.
Su método tiene los
siguientes fundamentos:
- Aireación del suelo (no
inundación).
- Rotación de cultivos.
- Restauración de la
materia orgánica.
- Nutrición balanceada
(micronutrimentos).
Aireación del suelo
Cuando se inunda un campo
de arroz la lámina de agua penetra hasta cierta profundidad y mantiene
dicha capa de suelo saturada, es decir, sin ninguna aireación. En estas
condiciones se produce un estado de reducción (que es lo contrario de
oxidación); entonces, se presentan compuestos químicos como el ácido
sulfídrico o sulfuro de hidrógeno (SH3), el amoníaco (NH3), el metano
CH4, que son tóxicos; se eleva el pH y todo el proceso de absorción de
nutrimentos se detiene. En estas circunstancias las raíces del arroz
deben buscar, ansiosamente, horizontes más aireados en capas más
profundas, donde sí puedan desarrollar sus funciones con normalidad..
Por esto, es especialmente
importante que dicha aireación (oxigenación) exista en las capas
superficiales desde el comienzo del cultivo, cuando las raíces son aún
superficiales; es decir, que no deben inundarse los campos durante la
etapa de crecimiento vegetativo, para que la planta tenga la oportunidad
de desarrollar ampliamente sus rizomas y raíces.
Rotación de cultivos
La rotación de cultivos es una práctica
ampliamente recomendada en toda circunstancia en general. Se trata de
rotar especies diferentes de modo que las raíces puedan explotar
distintos estratos de suelo, así como para que se
pueda romper los ciclos biológicos de las plagas, que son propias de
algún cultivo en particular.
En el Brasil son comunes las rotaciones del arroz con
la soya, hortalizas varias e, inclusive, con otras especies de la misma
familia que el arroz, como el trigo y la cebada.
Una posibilidad de rotación muy interesante en nuestro
medio podría ser la de arroz- soya- trigo. Tenemos ya buena experiencia
en soya y en trigo; ambos han dado resultados muy satisfactorios.
Restauración de la materia orgánica
La restitución de la materia orgánica mineralizada es
una práctica permanente, y se realiza a través de diferentes formas,
como por ejemplo: incorporación de estiércol, de abonos verdes como la
sesbania, la preparación de compost, la aplicación de mulch, e inclusive
de paja de arroz. En este último caso, especialmente, es importante tomar
en cuenta que no se entierre a más de 10 cm, porque de lo contrario su
alta relación C/N determinará que se produzca una competencia con el
cultivo, por el nitrógeno que demandará dicho rastrojo para
descomponerse y poder formar el humus (cuya relación C/N es muchísimo
menor).
La incorporación de materia orgánica superficial
contribuye a la mejora de la aireación, de la estructura y también ayuda
al control de algunas malezas, como por ejemplo la echinochloa.
| La
planta ni el grano de arroz tienen ninguna culpa en esto; sólo se
trata de cuestionar severamente las condiciones bajo las que se
conduce este cultivo. Por tanto, si fuera posible modificar dichas
condiciones de modo tal que no produzca daños, entonces, bienvenido
y feliz estadía del cultivo de arroz en los valles irrigados de
nuestra costa |
Nutrición balanceada
Un desbalance en el aporte de nutrimentos, a partir de
una fertilización química, es posible y sus consecuencia son muy
negativas. Así, por ejemplo, una alta dosis de fertilizantes amoniacales
baja la absorción de potasio, calcio y magnesio. Por otro lado, altas
dosis de fertilizantes de nitratos bajan la absorción de fósforo y
azufre.
En el arroz, en estos suelos del Brasil, de pH bajo, es
también posible, y muchas veces frecuente, que se presenten deficiencias
de micronutrimentos, como el cobre, el zinc y el manganeso. Cuando hay
deficiencia de cobre y manganeso se presenta con mayor fuerza el ataque
del hongo Pericularia. Por otro lado, la deficiencia de cobre se asocia
también a la presencia de granos vanos.
Para estos casos, la Dra. Primavesi recomienda la
fertilización seminal, o sea el remojo de semilla, previamente a la
siembra, con soluciones de sulfato de cobre al 1% y de sulfato de
manganeso al 0.5%. Otro método de aplicación que se recomienda es a
través del agua de riego: 2.5 a 4 Kg/Ha de sulfato de cobre y
5 Kg/Ha de sulfato de manganeso.
En Brasil con este método de manejo del cultivo de
arroz, que considera el drenaje, la rotación de cultivos y la
incorporación de materia orgánica, se ha logrado pasar de rendimientos
de 4,000 a 11,000 Kg/Ha de arroz en cáscara y, además, se ha pasado de
48% a 62% el porcentaje de grano entero después del proceso de pilado.
E stas
dos experiencias de Madagascar y Brasil son muy parecidas entre sí y
merecen especial atención. Lo primero que tendría que hacerse es que en
los próximos sembríos de arroz se incluyan parcelas de ensayo y
comprobación de estos métodos, con las variantes que fuera necesario
incorporar, dadas nuestras condiciones de suelo y clima diferente. El reto
queda planteado. Por lo pronto, lo del riego intermitente ya se viene
estudiando con resultados alentadores.
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