Principal
Anterior

Agro Sintesis
 

Setiembre 2000


EXPERIENCIA BRASIL

La Dra. Ana Primavesi, una autoridad mundial en el manejo de suelos de trópico húmedo, es la principal mentora de un nuevo método de cultivo de arroz bajo riego, pero sin necesidad de inundación.

Su método tiene los siguientes fundamentos:

Aireación del suelo (no inundación).
Rotación de cultivos.
Restauración de la materia orgánica.
Nutrición balanceada (micronutrimentos).

Aireación del suelo

Cuando se inunda un campo de arroz la lámina de agua penetra hasta cierta profundidad y mantiene dicha capa de suelo saturada, es decir, sin ninguna aireación. En estas condiciones se produce un estado de reducción (que es lo contrario de oxidación); entonces, se presentan compuestos químicos como el ácido sulfídrico o sulfuro de hidrógeno (SH3), el amoníaco (NH3), el metano CH4, que son tóxicos; se eleva el pH y todo el proceso de absorción de nutrimentos se detiene. En estas circunstancias las raíces del arroz deben buscar, ansiosamente, horizontes más aireados en capas más profundas, donde sí puedan desarrollar sus funciones con normalidad..

Por esto, es especialmente importante que dicha aireación (oxigenación) exista en las capas superficiales desde el comienzo del cultivo, cuando las raíces son aún superficiales; es decir, que no deben inundarse los campos durante la etapa de crecimiento vegetativo, para que la planta tenga la oportunidad de desarrollar ampliamente sus rizomas y raíces.

Rotación de cultivos

La rotación de cultivos es una práctica ampliamente recomendada en toda circunstancia en general. Se trata de rotar especies diferentes de modo que las raíces puedan explotar distintos estratos de suelo, así como para que se pueda romper los ciclos biológicos de las plagas, que son propias de algún cultivo en particular.

En el Brasil son comunes las rotaciones del arroz con la soya, hortalizas varias e, inclusive, con otras especies de la misma familia que el arroz, como el trigo y la cebada.

Una posibilidad de rotación muy interesante en nuestro medio podría ser la de arroz- soya- trigo. Tenemos ya buena experiencia en soya y en trigo; ambos han dado resultados muy satisfactorios.

Restauración de la materia orgánica

La restitución de la materia orgánica mineralizada es una práctica permanente, y se realiza a través de diferentes formas, como por ejemplo: incorporación de estiércol, de abonos verdes como la sesbania, la preparación de compost, la aplicación de mulch, e inclusive de paja de arroz. En este último caso, especialmente, es importante tomar en cuenta que no se entierre a más de 10 cm, porque de lo contrario su alta relación C/N determinará que se produzca una competencia con el cultivo, por el nitrógeno que demandará dicho rastrojo para descomponerse y poder formar el humus (cuya relación C/N es muchísimo menor).

La incorporación de materia orgánica superficial contribuye a la mejora de la aireación, de la estructura y también ayuda al control de algunas malezas, como por ejemplo la echinochloa.

La planta ni el grano de arroz tienen ninguna culpa en esto; sólo se trata de cuestionar severamente las condiciones bajo las que se conduce este cultivo. Por tanto, si fuera posible modificar dichas condiciones de modo tal que no produzca daños, entonces, bienvenido y feliz estadía del cultivo de arroz en los valles irrigados de nuestra costa

Nutrición balanceada

Un desbalance en el aporte de nutrimentos, a partir de una fertilización química, es posible y sus consecuencia son muy negativas. Así, por ejemplo, una alta dosis de fertilizantes amoniacales baja la absorción de potasio, calcio y magnesio. Por otro lado, altas dosis de fertilizantes de nitratos bajan la absorción de fósforo y azufre.

En el arroz, en estos suelos del Brasil, de pH bajo, es también posible, y muchas veces frecuente, que se presenten deficiencias de micronutrimentos, como el cobre, el zinc y el manganeso. Cuando hay deficiencia de cobre y manganeso se presenta con mayor fuerza el ataque del hongo Pericularia. Por otro lado, la deficiencia de cobre se asocia también a la presencia de granos vanos.

Para estos casos, la Dra. Primavesi recomienda la fertilización seminal, o sea el remojo de semilla, previamente a la siembra, con soluciones de sulfato de cobre al 1% y de sulfato de manganeso al 0.5%. Otro método de aplicación que se recomienda es a través del agua de riego: 2.5 a 4 Kg/Ha de sulfato de cobre y
5 Kg/Ha de sulfato de manganeso.

En Brasil con este método de manejo del cultivo de arroz, que considera el drenaje, la rotación de cultivos y la incorporación de materia orgánica, se ha logrado pasar de rendimientos de 4,000 a 11,000 Kg/Ha de arroz en cáscara y, además, se ha pasado de 48% a 62% el porcentaje de grano entero después del proceso de pilado.

Estas dos experiencias de Madagascar y Brasil son muy parecidas entre sí y merecen especial atención. Lo primero que tendría que hacerse es que en los próximos sembríos de arroz se incluyan parcelas de ensayo y comprobación de estos métodos, con las variantes que fuera necesario incorporar, dadas nuestras condiciones de suelo y clima diferente. El reto queda planteado. Por lo pronto, lo del riego intermitente ya se viene estudiando con resultados alentadores.

Introducción


Enfrentando la Nueva Campaña Agricola
Jessica Vega

 

 



Nuevas Opciones para el Manejo del Cultivo del Arroz
Ricardo Pineda Milicich

Experiencia Madagascar

Experiencia Brasil

 



Escribanos