| CONCLUSIONES
La integración
fronteriza es una oportunidad de inclusión espacial de cada municipalidad según su
opción y visión de articulación a la economía regional e internacional, pero
contemplando las posibilidades reales que las escalas de intercambio de diferente índole
posibiliten.
Para dominar estas posibilidades se debe
contar con el trabajo concertado de municipalidades que tengan una visión similar de
desarrollo económico, diversificando o consolidando producciones en función a las
exigencias que hayan podido detectar en el contexto fronterizo, o tras la ampliación de
la dimensión fronteriza regional a dinamizarse.
Lima nuevamente se torna en centro de
decisión en un tema que debe ser decidido por la población de las regiones en frontera,
pero ello debe obligarnos a ser mas diligentes en exigir nuestra participación, así como
en formular propuestas creativas en cuanto al nuevo elemento que puede beneficiarnos en la
producción local y en la creación de empleo, intercambio cultural y bienestar social.
Pensar en lo que puede resultar
beneficioso y quizás también en las desventajas que la apertura de frontera puede traer,
es parte del rol del gobierno local, el cual solo manejando información y potenciando las
capacidades locales, podrá salir adelante y obtener beneficios a mediano plazo.
El reto de las ciudades de nuestra
región, está en optar por una adecuación de articulación en el desarrollo de frontera,
lo que no solo significa estar en la ruta de carreteras de integración, sino, elaborar su
propuesta y facilidades que brindan a esta nueva forma de vincularse con mercados externos
y también a la llegada de información externa. El reto de los distritos rurales es la
ampliación de su perfil de relacionarse solo con un centro regional, sino a una zona de
línea de frontera en el que en este nuevo entorno de paz e integración podrán ofrecer y
recibir productos, entre otros beneficios.
Se abre entonces un tiempo en que los
gobiernos locales deberán ser imaginativos en las propuestas, precisar ventajas para
competir asociadamente dentro de la integración, para levantar un nuevo tema en la agenda
común de la región Piura. No plantearnos una zona de poblaciones hitos de
peruanidad o ecuatorianidad, sino enlaces en los que equilibremos las condiciones de
nuestros países, luchando contra la pobreza y superando los temores mutuos que causaron
relegación entre la población de zonas de encuentros, tornando estas nuevas condiciones
a más distritos y provincias de Piura. |