| INTEGRACIÓN FRONTERIZA Y DESARROLLO LOCAL
Julio Olivo García.
Coordinador del Proyecto Soporte Informativo para el Desarrollo Local
Hace un año casi no era posible
pensar en tender lazos renovados entre el Perú y el Ecuador. La importancia de la línea
de frontera como un espacio vivido por cada uno de los actores de la región era
desconocida por los centros de decisión central Lima y Quito retrasando por
ello el desarrollo con integración.
Si bien es cierto durante las
negociaciones, los puntos de interés por parte de los gobiernos, fueron orientados a la
selva, posteriormente se valoró el rol de verdaderos espacios de integración entre Perú
y Ecuador proponiendo alternativas adicionales. Los acuerdos complementarios se pensaron
en la perspectiva de retomar nexos perdidos y a la vez reforzar el acercamiento entre las
poblaciones de frontera (protagonistas de la distensión peruano ecuatoriana), habilitando
mecanismos que faciliten este redescubrimiento, por parte del Perú central de la frontera
norte; frontera que Piura conoce desde hace mucho tiempo pero también sufrió como
Loja la separación planteada por estrategias de resguardo nacional.
¿Cuál es la importancia y beneficios de
estos acuerdos de integración para los gobiernos locales de Piura?. Por lo pronto, se han
iniciado una serie de eventos y visitas de reconocimiento de lazos entre organizaciones e
instituciones. El anuncio de la llegada de créditos blandos por 3,000000,000US$ por
parte del CAF y el BID en un lapso de diez años para emplearlos en proyectos de
desarrollo común entre Perú y Ecuador, entusiasmó a no pocos actores locales, pero
nadie sabe con precisión como podrán acceder efectivamente y si están al alcance de
todos. Pero aún así todos tenemos expectativas por la activación de los acuerdos, que,
tal como se previó, se inician a los 90 días de culminar la demarcación de la
fronteriza.
Los proyectos de desarrollo local en
línea de frontera serán previamente identificados por los organismos internacionales a
través de instituciones acreditadas que trabajen ejes de desarrollo. Aunque en esta fase
solo está contemplando a los distritos fronterizos, debemos estar atentos a los posibles
beneficios regionales que influyan a los municipios piuranos.
Escalas
de integración
Una preocupación para la implementación
de los acuerdos de frontera es la confusión existente entre escalas de integración; uno
que plantea integrar espacios en la misma línea de frontera, en los que la población
rural es la protagonista de los contactos cotidianos y personales entre los dos países;
otro es la dimensión regional, la cual muchos han asumido como la preponderante, en el
cual las ciudades principales como Piura y Loja, reinician flujos de intercambio de
diferentes elementos (desde personas, información, productos) incluyendo productos
obtenidos o procesados sobre la base de los recursos disponibles en los distritos y
provincias que sustentan a ciudades como Piura y Sullana en el Perú. Esta integración
regional se puede ver beneficiada también por la complementariedad de productos de la
macroregión norte, que incluye a Lambayeque, Cajamarca y Amazonas.
La tercera escala es la nacional, aquella
que se dará entre zonas mas alejadas de la línea de frontera, como ejemplo de ello es la
participación de productos industriales de Lima y otras regiones.
Escala
local
Tras analizar las condiciones generales de
los distritos en frontera, debemos identificar cuales son las poblaciones que necesiten
elevar condiciones de vida para así poder equiparar los desequilibrios existentes en una
región de contacto binacional. No es posible hablar de una región fronteriza, si es
que persisten diferencias significativas entre Perú y Ecuador en lo concerniente a
calidad de vida y servicios a la población. Sin embargo ello no nos debe confundir lo
que implica un Programa de Desarrollo Fronterizo, frente a la formulación e
implementación de planes de desarrollo rural. La identificación de actividades
frecuentes y sostenidas por varios años por la población en frontera debe evaluarse y
potenciarse a tal punto que se puedan dar intercambios económicos con mejores niveles de
eficiencia. No hay que descartar lo relacionado con el desarrollo social de las personas
que debe abordar temas como distensiones, comunicación entre estas zonas y el resto de la
región, pues el grado de abandono o falta de preocupación, generó un espacio receptor
de información ecuatoriana, debilitando el sentido de pertenencia al Perú.
Es necesario contar con datos sobre las
condiciones de los poblados del otro lado de la frontera y así estudiar los puntos a
equilibrar, mas aún esperando que las políticas nacionales tiendan a parecerse dentro de
este contexto económico y político neoliberal.
Sobre esta base se identifican los puntos
de contacto común, analizando las debilidades y fortalezas de la zona de frontera, así
como las insuficiencias de elementos de apoyo a la producción e intercambio, las
deficiencias en servicios, entre otros. Es frecuente que no se detecten casos fácilmente
los problemas de manejo de intercambios o gestión de recursos, pues las condiciones son
impuestas por el contexto social o económico, no dependiendo de la voluntad del poblador
peruano o de estrategias mejoradas de gestión de recursos y servicios a la población de
frontera.
Escala
regional
Para efectos de este artículo la escala
regional, constituirá el grado de participación de los gobiernos locales (distrital y
provincial) del departamento de Piura.
A esta escala, podemos fomentar desde las
municipalidades la identificación de productos de consumo en los poblados del Ecuador, e
impulsar iniciativas empresariales para generar empleo local. Por ejemplo, la producción
pesquera va a tener un mercado revitalizado en el intercambio fronterizo; Las
municipalidades de línea de costa deben considerar que la proximidad (distancia y tiempo)
formará condiciones de ventaja frente a los espacios litorales ecuatorianos en proveer de
pescado a la población de cantones limítrofes. Otra de las opciones es ofertar a
empresarios extraregionales o piuranos, las potencialidades competitivas que ofrecen los
municipios - tanto por contexto productivo y demás factores- que se desprendan del
análisis del acuerdo binacional. Necesitamos crear ideas en el intercambio a retomarse
en los próximos años. El conocimiento de mercados, reglamentos de aduanas y otras
normas, nos facilitarán la ampliación de propuestas de desarrollo a nuestras
poblaciones. Reconocer ciertas ventajas de localización debe conducirnos a identificar
productos y cambiar inclusive patrones de producción para así insertarnos en este
cercano mercado, aunque la propuesta es válida para cualquier otro consumidor externo.
Ciudades
de frontera
La inexistencia de una política de
fronteras en nuestro país creo una serie de desequilibrios espaciales con consecuencias
en el ordenamiento regional y nacional.
Perú no abordó en su momento una
política de frontera, como si lo hizo Ecuador, en el que el estado debió fortalecer su
presencia en puntos alejados del centro (Lima) en donde las relaciones centro-periferia
empezaban a debilitarse. No se crearon ciudades que significaran efectivamente un puesto
de avanzada del estado peruano, que podrían haber significado la elevación de las
condiciones de vida de la población en general. En el mejor de los casos se ha tratado de
acondicionar algunas políticas sectoriales en las zonas cercanas a línea de frontera,
pero no articulada a una propuesta o plan de desarrollo fronterizo. Aunque el tipo de
política de frontera fundamentada en la consolidación de países individualizados no
siempre fue provechosa por marcar diferencias o falsos procesos de desarrollo, no puede
negarse que activó la vida de las fronteras. Por ejemplo Tumbes parece ser un caso de
inversión estatal que no ha significado desarrollo sostenible en la actualidad, pero la
ausencia del estado hubiese significado el atraso de ese departamento.
Hoy el desarrollo fronterizo no es como
antaño. Crear condiciones ficticias para obtener un aparente desarrollo, en el que la
competencia de los estados limítrofes es trasladada a estos espacios, crean zonas de
fricción y por ello pocos enlaces entre pueblos.
Las condiciones políticas y económicas
globales y liberales tienden a abandonar la inversión estatal directa, a favor del
fomento de inversión privada. Pero es cierto que la instalación y creación de
inversiones se verá influenciada por las facilidades presentes en las ciudades cercanas a
esta zona de intercambio. Es el momento de forjar ciudades de frontera desde la propia
opción del gobierno local gestionando ejes de desarrollo pensados en ser puntos de
soporte en la integración y articuladas a una propuesta de desarrollo regional. No
debemos pensar en ciudades que incrementen las diferencias entre un país y otro, antes
bien se deben aprovechar las ventajas competitivas en cada zona de intercambio que
beneficien a la población de ambos países en el ámbito económico, social y cultural.
La inexistencia de una política de
fronteras en nuestro país creo una serie de desequilibrios espaciales con consecuencias
en el ordenamiento regional y nacional.
Perú no abordó en su momento una
política de frontera, como si lo hizo Ecuador, en el que el estado debió fortalecer su
presencia en puntos alejados del centro (Lima) en donde las relaciones centro-periferia
empezaban a debilitarse. No se crearon ciudades que significaran efectivamente un puesto
de avanzada del estado peruano, que podrían haber significado la elevación de las
condiciones de vida de la población en general. En el mejor de los casos se ha tratado de
acondicionar algunas políticas sectoriales en las zonas cercanas a línea de frontera,
pero no articulada a una propuesta o plan de desarrollo fronterizo. Aunque el tipo de
política de frontera fundamentada en la consolidación de países individualizados no
siempre fue provechosa por marcar diferencias o falsos procesos de desarrollo, no puede
negarse que activó la vida de las fronteras. Por ejemplo Tumbes parece ser un caso de
inversión estatal que no ha significado desarrollo sostenible en la actualidad, pero la
ausencia del estado hubiese significado el atraso de ese departamento.
Hoy el desarrollo fronterizo no es como
antaño. Crear condiciones ficticias para obtener un aparente desarrollo, en el que la
competencia de los estados limítrofes es trasladada a estos espacios, crean zonas de
fricción y por ello pocos enlaces entre pueblos.
Las condiciones políticas y económicas
globales y liberales tienden a abandonar la inversión estatal directa, a favor del
fomento de inversión privada. Pero es cierto que la instalación y creación de
inversiones se verá influenciada por las facilidades presentes en las ciudades cercanas a
esta zona de intercambio. Es el momento de forjar ciudades de frontera desde la propia
opción del gobierno local gestionando ejes de desarrollo pensados en ser puntos de
soporte en la integración y articuladas a una propuesta de desarrollo regional. No
debemos pensar en ciudades que incrementen las diferencias entre un país y otro, antes
bien se deben aprovechar las ventajas competitivas en cada zona de intercambio que
beneficien a la población de ambos países en el ámbito económico, social y cultural. |