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Cuadernos de desarrollo local

Agosto 1999


INTEGRACIÓN FRONTERIZA Y DESARROLLO LOCAL

Julio Olivo García. Coordinador del Proyecto Soporte Informativo para el Desarrollo Local

Hace un año casi no era posible pensar en tender lazos renovados entre el Perú y el Ecuador. La importancia de la línea de frontera como un espacio vivido por cada uno de los actores de la región era desconocida por los centros de decisión central – Lima y Quito – retrasando por ello el desarrollo con integración.

Si bien es cierto durante las negociaciones, los puntos de interés por parte de los gobiernos, fueron orientados a la selva, posteriormente se valoró el rol de verdaderos espacios de integración entre Perú y Ecuador proponiendo alternativas adicionales. Los acuerdos complementarios se pensaron en la perspectiva de retomar nexos perdidos y a la vez reforzar el acercamiento entre las poblaciones de frontera (protagonistas de la distensión peruano ecuatoriana), habilitando mecanismos que faciliten este redescubrimiento, por parte del Perú central de la frontera norte; frontera que Piura conoce desde hace mucho tiempo pero también sufrió – como Loja – la separación planteada por estrategias de resguardo nacional.

¿Cuál es la importancia y beneficios de estos acuerdos de integración para los gobiernos locales de Piura?. Por lo pronto, se han iniciado una serie de eventos y visitas de reconocimiento de lazos entre organizaciones e instituciones. El anuncio de la llegada de créditos blandos por 3,000’000,000US$ por parte del CAF y el BID en un lapso de diez años para emplearlos en proyectos de desarrollo común entre Perú y Ecuador, entusiasmó a no pocos actores locales, pero nadie sabe con precisión como podrán acceder efectivamente y si están al alcance de todos. Pero aún así todos tenemos expectativas por la activación de los acuerdos, que, tal como se previó, se inician a los 90 días de culminar la demarcación de la fronteriza.

Los proyectos de desarrollo local en línea de frontera serán previamente identificados por los organismos internacionales a través de instituciones acreditadas que trabajen ejes de desarrollo. Aunque en esta fase solo está contemplando a los distritos fronterizos, debemos estar atentos a los posibles beneficios regionales que influyan a los municipios piuranos.

Escalas de integración

Una preocupación para la implementación de los acuerdos de frontera es la confusión existente entre escalas de integración; uno que plantea integrar espacios en la misma línea de frontera, en los que la población rural es la protagonista de los contactos cotidianos y personales entre los dos países; otro es la dimensión regional, la cual muchos han asumido como la preponderante, en el cual las ciudades principales como Piura y Loja, reinician flujos de intercambio de diferentes elementos (desde personas, información, productos) incluyendo productos obtenidos o procesados sobre la base de los recursos disponibles en los distritos y provincias que sustentan a ciudades como Piura y Sullana en el Perú. Esta integración regional se puede ver beneficiada también por la complementariedad de productos de la macroregión norte, que incluye a Lambayeque, Cajamarca y Amazonas.

La tercera escala es la nacional, aquella que se dará entre zonas mas alejadas de la línea de frontera, como ejemplo de ello es la participación de productos industriales de Lima y otras regiones.

Escala local

Tras analizar las condiciones generales de los distritos en frontera, debemos identificar cuales son las poblaciones que necesiten elevar condiciones de vida para así poder equiparar los desequilibrios existentes en una región de contacto binacional. No es posible hablar de una región fronteriza, si es que persisten diferencias significativas entre Perú y Ecuador en lo concerniente a calidad de vida y servicios a la población. Sin embargo ello no nos debe confundir lo que implica un Programa de Desarrollo Fronterizo, frente a la formulación e implementación de planes de desarrollo rural. La identificación de actividades frecuentes y sostenidas por varios años por la población en frontera debe evaluarse y potenciarse a tal punto que se puedan dar intercambios económicos con mejores niveles de eficiencia. No hay que descartar lo relacionado con el desarrollo social de las personas que debe abordar temas como distensiones, comunicación entre estas zonas y el resto de la región, pues el grado de abandono o falta de preocupación, generó un espacio receptor de información ecuatoriana, debilitando el sentido de pertenencia al Perú.

Es necesario contar con datos sobre las condiciones de los poblados del otro lado de la frontera y así estudiar los puntos a equilibrar, mas aún esperando que las políticas nacionales tiendan a parecerse dentro de este contexto económico y político neoliberal.

Sobre esta base se identifican los puntos de contacto común, analizando las debilidades y fortalezas de la zona de frontera, así como las insuficiencias de elementos de apoyo a la producción e intercambio, las deficiencias en servicios, entre otros. Es frecuente que no se detecten casos fácilmente los problemas de manejo de intercambios o gestión de recursos, pues las condiciones son impuestas por el contexto social o económico, no dependiendo de la voluntad del poblador peruano o de estrategias mejoradas de gestión de recursos y servicios a la población de frontera.

Escala regional

Para efectos de este artículo la escala regional, constituirá el grado de participación de los gobiernos locales (distrital y provincial) del departamento de Piura.

A esta escala, podemos fomentar desde las municipalidades la identificación de productos de consumo en los poblados del Ecuador, e impulsar iniciativas empresariales para generar empleo local. Por ejemplo, la producción pesquera va a tener un mercado revitalizado en el intercambio fronterizo; Las municipalidades de línea de costa deben considerar que la proximidad (distancia y tiempo) formará condiciones de ventaja frente a los espacios litorales ecuatorianos en proveer de pescado a la población de cantones limítrofes. Otra de las opciones es ofertar a empresarios extraregionales o piuranos, las potencialidades competitivas que ofrecen los municipios - tanto por contexto productivo y demás factores- que se desprendan del análisis del acuerdo binacional. Necesitamos crear ideas en el intercambio a retomarse en los próximos años. El conocimiento de mercados, reglamentos de aduanas y otras normas, nos facilitarán la ampliación de propuestas de desarrollo a nuestras poblaciones. Reconocer ciertas ventajas de localización debe conducirnos a identificar productos y cambiar inclusive patrones de producción para así insertarnos en este cercano mercado, aunque la propuesta es válida para cualquier otro consumidor externo.

Ciudades de frontera

La inexistencia de una política de fronteras en nuestro país creo una serie de desequilibrios espaciales con consecuencias en el ordenamiento regional y nacional.

Perú no abordó en su momento una política de frontera, como si lo hizo Ecuador, en el que el estado debió fortalecer su presencia en puntos alejados del centro (Lima) en donde las relaciones centro-periferia empezaban a debilitarse. No se crearon ciudades que significaran efectivamente un puesto de avanzada del estado peruano, que podrían haber significado la elevación de las condiciones de vida de la población en general. En el mejor de los casos se ha tratado de acondicionar algunas políticas sectoriales en las zonas cercanas a línea de frontera, pero no articulada a una propuesta o plan de desarrollo fronterizo. Aunque el tipo de política de frontera fundamentada en la consolidación de países individualizados no siempre fue provechosa por marcar diferencias o falsos procesos de desarrollo, no puede negarse que activó la vida de las fronteras. Por ejemplo Tumbes parece ser un caso de inversión estatal que no ha significado desarrollo sostenible en la actualidad, pero la ausencia del estado hubiese significado el atraso de ese departamento.

Hoy el desarrollo fronterizo no es como antaño. Crear condiciones ficticias para obtener un aparente desarrollo, en el que la competencia de los estados limítrofes es trasladada a estos espacios, crean zonas de fricción y por ello pocos enlaces entre pueblos.

Las condiciones políticas y económicas globales y liberales tienden a abandonar la inversión estatal directa, a favor del fomento de inversión privada. Pero es cierto que la instalación y creación de inversiones se verá influenciada por las facilidades presentes en las ciudades cercanas a esta zona de intercambio. Es el momento de forjar ciudades de frontera desde la propia opción del gobierno local gestionando ejes de desarrollo pensados en ser puntos de soporte en la integración y articuladas a una propuesta de desarrollo regional. No debemos pensar en ciudades que incrementen las diferencias entre un país y otro, antes bien se deben aprovechar las ventajas competitivas en cada zona de intercambio que beneficien a la población de ambos países en el ámbito económico, social y cultural.

La inexistencia de una política de fronteras en nuestro país creo una serie de desequilibrios espaciales con consecuencias en el ordenamiento regional y nacional.

Perú no abordó en su momento una política de frontera, como si lo hizo Ecuador, en el que el estado debió fortalecer su presencia en puntos alejados del centro (Lima) en donde las relaciones centro-periferia empezaban a debilitarse. No se crearon ciudades que significaran efectivamente un puesto de avanzada del estado peruano, que podrían haber significado la elevación de las condiciones de vida de la población en general. En el mejor de los casos se ha tratado de acondicionar algunas políticas sectoriales en las zonas cercanas a línea de frontera, pero no articulada a una propuesta o plan de desarrollo fronterizo. Aunque el tipo de política de frontera fundamentada en la consolidación de países individualizados no siempre fue provechosa por marcar diferencias o falsos procesos de desarrollo, no puede negarse que activó la vida de las fronteras. Por ejemplo Tumbes parece ser un caso de inversión estatal que no ha significado desarrollo sostenible en la actualidad, pero la ausencia del estado hubiese significado el atraso de ese departamento.

Hoy el desarrollo fronterizo no es como antaño. Crear condiciones ficticias para obtener un aparente desarrollo, en el que la competencia de los estados limítrofes es trasladada a estos espacios, crean zonas de fricción y por ello pocos enlaces entre pueblos.

Las condiciones políticas y económicas globales y liberales tienden a abandonar la inversión estatal directa, a favor del fomento de inversión privada. Pero es cierto que la instalación y creación de inversiones se verá influenciada por las facilidades presentes en las ciudades cercanas a esta zona de intercambio. Es el momento de forjar ciudades de frontera desde la propia opción del gobierno local gestionando ejes de desarrollo pensados en ser puntos de soporte en la integración y articuladas a una propuesta de desarrollo regional. No debemos pensar en ciudades que incrementen las diferencias entre un país y otro, antes bien se deben aprovechar las ventajas competitivas en cada zona de intercambio que beneficien a la población de ambos países en el ámbito económico, social y cultural.

Introducción


Integración Fronteriza
Julio Olivo

Sarameriza : Una opción para el Desarrollo de la Región Fronteriza
Edgardo Cruzado

Conclusiones



Escribanos