| Conclusiones
1. Mejorar
los niveles de la salud, implica un compromiso entre el Estado y la comunidad, lo cual
supone integrar a la municipalidad, en tanto gobierno local y representante de los
vecinos, en la gestión de los servicios de salud, en la perspectiva de formular y
ejecutar políticas locales de salud concertadas.
2. La municipalización como modelo de
descentralización de los servicios de salud ha de estar acompañada de la transferencia
de competencias y recursos necesarios para hacer viable la finalidad de mejorar los
niveles de salud, en particular de los sectores de menores ingresos. En este sentido,
constituiría un efecto perverso el asumir esta descentralización simplemente como una
"descarga de responsabilidades" del gobierno central.
3. Consiguientemente, la municipalización
será exitosa siempre y cuando en los hechos represente un avance efectivo en cuanto a la
reforma del Estado, y además se constituya en un eficaz vehículo de participación
organizada y calificada de la comunidad, la que ha de ir adquiriendo progresivamente
crecientes responsabilidades, en cuanto a un necesario control ciudadano de los servicios
básicos.
4. En el Congreso hay en cartera un
proyecto de ley de municipalización de la salud, que aún no es conocido por el grueso de
la opinión pública. En este sentido resulta imprescindible que en torno a este proyecto
se propicie un debate que incluya a todas las partes interesadas, convocando
necesariamente a la ciudadanía en su conjunto, con el objeto de clarificar conceptos en
relación a la descentralización de la salud.
5. La municipalización de la salud
no sólo debe significar efectiva descentralización, sino fundamentalmente efectiva
democratización de la salud. En este sentido ha de quedar claro que democratizar no
significa solamente que el servicio llegue de manera física a más población, sino que
más peruanos de todos los segmentos económicos, sociales, culturales y geogràficos,
accedan a un servicio realmente de calidad. |
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