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Diagnóstico del FEN en Piura
[al 22 de enero de 1998]
1. Aspectos generales
La presencia del FEN en 1997 llevó a tomar diversas medidas de prevención a nivel nacional, regional y local. El gobierno priorizó el reforzamiento de la infraestructura regional: aspectos de evacuación de aguas pluviales a través de drenes principales, la identificación de puntos críticos en la carretera Panamericana, protección de defensas ribereñas, etc. También se tomó en cuenta aspectos sociales de la eventual emergencia, tales como la gestión de stocks de alimentos y de medicinas, llegando a una coordinación a nivel regional y provincial, pero dejando de lado la participación de organizaciones locales. Ello ha puesto de manifiesto algunas dificultades, como la carencia de recursos (maquinaria, medicinas, alimentos), agravadas por el aislamiento, para afrontar la emergencia.
Las condiciones se empeoran a medida que la intensidad y la frecuencia de las lluvias aumentan. Se vienen los meses más críticos de la temporada, febrero y marzo. El nivel de pluviosidad del mes de enero del año 1983 (anterior FEN fuerte) ha sido superado por el nivel actual en lo que va del mes de enero, y la estimación mínima prevista para este año también ha sido superada.
En esta medida, las capacidades de atención en el área de salud, y los servicios de alimentación y de albergues ya son desbordadas por la magnitud del FEN; las instituciones privadas y públicas han agotado los presupuestos estimados durante la etapa de prevención y planificación. En las próximas semanas se espera conseguir desembolsos extraordinarios del gobierno central para atender las fuertes demandas de las área de Salud (Dirección Regional de Salud), Saneamiento (Municipios Rurales; Ex-Sedapiura) y Alimentación (PRONAA). Asimismo, se espera concretar el apoyo de la cooperación internacional.
2. Transportes
La frágil red vial regional también está fuertemente afectada. La ruta Panamericana, que une a las grandes ciudades de la Costa, presenta ya interrupciones entre Piura y Sullana, Sullana y Talara, Piura y Chiclayo (y, por consiguiente, el resto del país), Piura y Macará (frontera con Ecuador). El deterioro de las carreteras, puentes, deslizamientos de cerros y los desbordes de los ríos impiden o restringen el tránsito. Las maquinarias de los ministerios no tienen capacidad de atender oportunamente los desastres; así, se identifican los siguientes puntos críticos:
En el tramo Piura - Sullana (Quebrada las Monjas).
En el tramo Sullana-Talara (Quebrada La Manuela, Charanal, Km 1060 -1073, Débora).
En el tramo Los Organos - Tumbes con interrupción en la Quebrada Seca, Punta Mero, Puente El Rubio, Acapulco, Bocapán).
En el tramo Sullana – Puente Internacional se observan algunas restricciones que, de agravarse dejarían incomunicados Tambogrande, Las Lomas y Ayabaca.
En el Tramo Sechura – Piura también se han formado numerosas "cangrejeras".
A la fecha, se encuentran incomunicados algunos centros poblados rurales de Sullana (Somate, Huangalá, Chalacalá), de Morropón (Batanes, Yapatera, El Ingenio, La Pilca, Pacchas, Sol Sol, Franco, Solumbre, Porvenir), y 18 caseríos en la margen izquierda del río Piura en Tambogrande.
A nivel de la Sierra muchos poblados se encuentran incomunicados (en particular, en Huancabamba), aunque por lo general estas poblaciones han tomado previsiones de alimentos, no así los centros poblados rurales de la costa.
3. Saneamiento
Si bien es cierto que los drenes principales en la ciudad de Piura como Sechura, Sullana y Petroperú ya habían sido limpiados y en otros casos, revestidos, la última fuerte avenida de agua ha dañado el dren Sechura inundando asentamientos humanos en el Indio y la Primavera. Por otro lado, el problema tambien se presenta en las cuencas ciegas, pues la capacidad de evacuación del agua por bombeo prevista ha sido rebasada. En Sullana, el caso extremo lo constituye hasta el momento el Canal vía que evacúa agua de las quebradas el Alacrán y Cieneguillo: su capacidad fue desbordada originando 900 familias damnificadas.
A nivel de drenes secundarios o terciarios se han hecho pocas tareas de mantenimiento y limpieza, afectando a los distritos rurales del bajo y alto Piura. Dichos drenes han sido diseñados para evacuar aguas de riego agrícola mas no pluviales, de tal manera que deben ser redimensionados.
Otro aspecto crítico que se presenta en centros poblados que cuentan con alcantarillado, es la contaminación de las aguas pluviales mezcladas con las aguas residuales, constituyendo un foco infeccioso que origina diversas enfermedades (Urbanización Ignacio Merino, partes bajas y Asentamientos Humanos de Castilla y Piura, posta médica de Bernal, etc).
Como en las áreas urbanas no existe sistemas de tratamiento de los desechos, y existen problemas en el acopio diario de la basura, las lluvias y las elevadas temperaturas originan la fuerte contaminación de los centros poblados.
De otro lado los sistemas de abastecimiento de agua ......potable en los centros poblados rurales se encuentran con motores deteriorados o han colapsado por inundación con agua pluvial.
En el Alto Piura, excepto el distrito de Morropón, los demás distritos de Chulucanas carecen de cloro suficiente para evitar la presencia de enfermedades diarreicas.
En los centros poblados rurales algunos pobladores recolectan agua de lluvia de sus techos de calamina: han construido canaletas con la misma calamina y recolectan el agua en cilindros, a los que se le agrega cloro proporcionado por el puesto de salud, y así es posible disponer de agua para varios días.
4. Alimentos y ayuda humanitaria
PRONAA ha comprado más de 50,000 TM de alimentos, los mismos que se encuentran almacenados en las principales ciudades: Talara, Sullana, Piura y Chulucanas. Sin embargo, como la conservación de los alimentos exige buenas condiciones, se estima que a la fecha, cerca del 20% de esta provisión debe estar malograda.
La condición de Pronaa es brindar alimentos sólo a familias de viviendas derrumbadas por algunos días (10 días). En las zonas rurales los agricultores han perdido su fuente de ingresos (parcelas indundadas) y, por ende, sus alimentos de pan llevar.
La política de PRONAA carece todavía de una ágil capacidad de respuesta a la población damnificada. Los canales de distribución local de alimentos a los damnificados no están establecidos; el intercambio de trabajo por alimentos a través de las organizaciones locales es una necesidad.
Los precios de los fletes se han triplicado, los precios de los productos de primera necesidad se encuentran por encima de lo normal; existe especulación que afecta más a los pueblos que se encuentran aislados.
5. Organización social
En la región el problema de desempleo se ha agudizado por el FEN; muchas actividades se encuentran interrumpidas, en particular, la actividad agropecuaria. Las evidencias van desde el alto porcentaje de familias que no pueden pagar sus servicios básicos, o el incidente de intentar saquear alimentos del almacén de PRONAA en Chulucanas, hasta el hecho de pretender invadir los edificios multi familiares recientemente construidos por ENACE en Piura.
Es necesario canalizar proyectos intensivos en mano de obra para la fase de reconstrucción: Semillas de corto periodo de maduración, Reconstrucción de drenes y canales de riego, Reubicación y resanamiento de viviendas rurales mediante apoyo alimentario.
Los equipos e insumos proporcionados por el gobierno regional, la municipalidad y el ministerio de salud requieren el apoyo de otras instituciones para concretar la ayuda complementaria: los plásticos necesitan madera para convertirse en albergues, los tanques portátiles de cloro para su potabilización, y en general, se requiere de mucha mano de obra por parte del comité de defensa civil local.
De otro lado los COEs (Comités de Emergencia) distritales tienen insuficiente convocatoria debido a los pocos recursos con que cuentan. En el caso del COE provincial de Chulucanas, los recursos se concentran sólo en la capital provincial, dejando de lado a los otros distritos.
Existen conflictos entre organizaciones de agricultores y asentamientos humanos periféricos, ante la necesidad de proteger en primer lugar las viviendas, y luego, las parcelas agrícolas. Esto no estaba previsto en la construcción de drenes, que han dañado seriamente las viviendas.
Otro problema en estos sectores marginales consiste en las fosas dejadas por las ladrilleras cerca a los AAHH, que originan aguas estancadas. Por un lado, las poblaciones se quejan de esas fosas, y por otro, se benefician de los puestos de trabajo que generan.
6. Salud
Tratándose de una región endémica, la Malaria Falciparum en los dos últimos años ha alcanzado niveles mínimos debido al fortalecimiento de las actividades de Vigilancia Epidemiológica Activa (medicamentación, seguimiento a los pacientes, notificación oportuna de brotes, presupuesto) con la participación permanente de los servicios de salud, personal de campo y promotores. Aunque a la fecha existen pocos casos de muerte por Malaria Falciparum, el número de casos aumenta a nivel de epidemia en todos los distritos del Bajo y Alto Piura, debido al aumento del periodo lluvioso.
Los casos de Enfermedades Respiratorias Agudas (Neumonía, sinusitis, otitis media, meningitis) se están incrementando a niveles de casi epidemia; dichas enfermedades están atacando más a los niños y ancianos.
Las Enfermedades Diarreicas Agudas también están aumentando a niveles preocupantes: en diciembre pasado ya se registraban 50 casos diarios en la ciudad de Piura.
Ante la proliferación de insectos se ha detectado brotes epidémicos de enfermedades de la piel en algunos caseríos rurales.
Por otro lado el sector Salud no cuenta con recursos suficientes, como insecticidas y medicinas; los centros de salud también muestran serios déficits
7. Viviendas
Se constata viviendas rurales derrumbadas en un promedio estimado que supera el 10 % por centro poblado rural (ver informes específicos); otras se encuentran ya inhabitables por daños en sus bases, que generalmente son de adobe.
En los techos de las zonas urbano-marginales, se observa la predominancia de viviendas con techado ligero (calaminas viejas, tejas, techos de torta de barro) que presentan constantes goteras; la necesidad de calaminas se hace imprescindible.
Existen numerosas viviendas inundadas en muchas cuencas ciegas, así como también en centros poblados rurales del Bajo Piura, como Zona More, cuyos habitantes han sido evacuados. Las calles inundadas constituyen el paisaje cotidiano tanto en Sechura, como también en la parte baja del rio Chira (Vichayal, Miramar).
En epoca de lluvias, hace falta la construcción de albergues, en zonas seguras, ante la gran cantidad de casas inhabitables que comienzan a desplomarse.
8. Situación del sector agrario
La actividad agraria también se encuentra fuertemente afectada por el FEN, en particular, en los valles costeños. En la sierra, la actividad agrícola normalmente incorpora el período de lluvias como un período probable de incomunicación (deslizamientos) y de tránsito restringido.
El período pre-Niño (setiembre-enero) modificó las condiciones básicas. El clima "veraniego" que predominó en el año pasado y la constante difusión de la presencia del FEN dificultaron la oferta de crédito al pequeño y mediano productor; por ello, algunos agricultores se abstuvieron de hacer la "campaña chica". Es difícil estimar el grado de abstención en cada valle.
Los factores climáticos de "tropicalización" (aproximadamente más de 5 0C que lo normal) no permitieron la floración de algunos frutos. Esto afectó fuertemente la producción del mango (también del espárrago); esta actividad está prácticamente paralizada, en particular, en el valle de San Lorenzo (la pérdida estimada es de US $ 2500 por ha, según el presidente del Comité de productores).
La situación en los valles presenta algunos matices. En San Lorenzo los daños por inundación se estiman en 40,000 Has; en el Chira, también se estima un total de 40,000 Has; en el Alto Piura 30,000 Has y en el Bajo Piura 10,000 Has. La generalización del cultivo de arroz, dada la intensidad de las lluvias que se esperaba, tuvo buenos rendimientos. Los que cosecharon el arroz a principios de enero, pudieron obtener un alto precio. En el Alto y Bajo Piura en zonas no inundables se ha sembrado arroz para la campaña grande, esperando que las lluvias no excedan el mes de marzo. En la mayor parte de los casos, el área financiada de arroz se logró cosechar, el problema es que no se puede hacer agricultura hasta el mes de marzo.
Actualmente, la cosecha presenta algunas dificultades por el exceso de agua y las inundaciones experimentadas en el Bajo Piura y en el Bajo Chira. De otro lado, la napa freática en zonas agrícolas del Bajo Piura se encuentra a 30 cm imposibilitando la siembra de otro cultivo. Además algunos costos de producción se han elevado, tales como la mano de obra, el transporte.
En la parte baja del Chira se han perdido 3,500 has de cultivos de panllevar y hortalizas en Miramar y Vichayal. De continuar el FEN con la misma intensidad, existe el riesgo que las aguas inunden estos pueblos. En el Alto Chira (Chalacalá, Querecotillo), la producción agrícola fundamentalmente platanera se ha malogrado por no disponer de vehículos apropiados.
En el Alto Piura, las tierras también están saturadas de agua, lo que impide trabajar con maquinaria agrícola y dificulta la limpieza y el mantenimiento de drenes. De otro lado, numerosas parcelas "temporales" han entrado en funcionamiento en cultivos de panllevar (en particular, maíz). La fuerza erosiva del agua ha dañado ya parte de la infraestructura de riego en zonas como Chulucanas y San Lorenzo.