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CENTRO DE INVESTIGACION Y PROMOCION DEL CAMPESINADO

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACION SOCIOECONOMICA

 

  

 

 

El Fenómeno El Niño en Piura 97/98 y el rol del Estado:

consecuencias sectoriales y sociales 7

 

 

Edgardo Cruzado Silveri

 

 

 

 

 Piura, Agosto 1999

 



1.  El Fenómeno El Niño: su origen

 

El nombre de este fenómeno natural esta asociado a la presencia de una corriente marina que eleva la temperatura del agua del mar en la costa sur del continente americano, modificando las condiciones del ecosistema marino y en consecuencia cambiando el universo de especies que pueden ser capturadas. Esta transformación de las condiciones marinas se inicia el último mes del año, ya muy próximo a las fiestas navideñas, por lo que adquiere el nombre de “corriente del Niño”, una mezcla de culto y nueva identidad científica para un fenómeno que representa mucho más para los pescadores y pobladores de la región en general.

 

El fenómeno El Niño no es producto de una corriente marina, por el contrario la presencia de esta corriente es una de las evidencias del fenómeno que acontece. Desde inicios de siglo, un científico de los observatorios de la India, Sir Gilbert Walker, relacionó los cambios de la presión atmosférica en América del Sur y en la región indo-australiana denominándolo Oscilación Sur[1]. Pero han sido una serie de fenómenos El Niño en este siglo, que han salido de sus dimensiones “clásicas”, los que han motivado una serie de estudios científicos y una mayor inversión en tecnología de análisis para comprenderlo.

 

Antes del fenómeno El Niño (FEN) 97/98, habíamos tenido solo dos eventos de muy alta intensidad en este siglo, 1925 y 1983, y que habían ocasionado un sinnúmero de daños sobretodo en la costa norte del Perú y el sur de Ecuador (y en muchos otros lugares del mundo); ha sido  muy común, antes del FEN 97/98, la frase que dice que un FEN de alta intensidad se presenta cada cincuenta años.

 

Las referencias al fenómeno en Piura son muy antiguas, siempre resaltando los de mayor intensidad y con mayores consecuencias para los pobladores, lo que sigue es un extracto de una novela de mediados de siglo  que hace referencia al último FEN intenso del siglo pasado:

 

“Manuel José ausculta el cielo; don Alvaro llama por teléfono a Tambogrande o rememora las características acuosas del año 1891, para compararlas con la de éste que, a su juicio, le parecen iguales.

- Porque sabrán ustedes –doctorea don Alvaro ante sus hijos, cierta noche, en el comedor, presidiendo la mesa- que el año 91 sólo hubo un gran aguacero, rudo i persistente, que duró varios días. El fue bastante para que bajaran todas las quebradas, el río se pusiese “de monte a monte”, i nos quedaran humedad para muchos años.

- ¿Fue entonces que se llevó el Puente de Piura?...” (Castro Pozo: 55-56)[2]

En el transcurso de este siglo hemos tenido otros evento de menor intensidad pero que han ocasionado, no por si solos, consecuencias económicas desastrosas. Durante 1972 se presento un FEN de intensidad considerable (muy por debajo de los del 25 o 83), pero los cambios en las condiciones marinas de nuestra costa se conjugaron con la sobre pesca de anchoveta y el resultado fue la desaparición del recurso y con ello el inicio de una prolongada crisis en el sector de harina de pescado (muy importante en las exportaciones nacionales desde la década del cincuenta).

 

El FEN además de las precipitaciones que origina, y los estragos que deja en una zona donde las lluvias son poco comunes, puede generar rupturas permanentes o de muy largo aliento en el sistema natural dependiendo de la intervención del hombre y la posibilidad de las especies de sobrevivir durante su presencia (que puede durar más de un año).

 

Una característica particular del FEN, como dice Vegas Vélez[3], es que cada evento del Niño tiene sus particularidades, y no es exactamente igual que el anterior. Por ejemplo, a diferencia del FEN del 82/83 durante el 97/98 los cambios en el clima se percibieron mucho antes y los periodos de lluvias intensas se distanciaron más de dos meses; por otro lado, mientras que con el FEN 82/82 las consecuencias de su presencia se percibieron en el extremo norte del país, durante el último FEN de alta intensidad los afectados estaban muy dispersos y abarcaban la mayor parte del país (gran parte del litoral sur y hasta Lima); por otro lado, la sequía que se presento en el sur andino durante el FEN 82/83 no ha sido tal durante el FEN del 97/98.

 

En Piura es creencia popular que llueve cada seis o siete años[4], su clima es cálido y seco, sobretodo en su parte de costa. La familiaridad de los piuranos con el FEN, citado en diferentes trabajos desde tiempos remotos, se intensifica con el fresco recuerdo de los daños que ocasionó a inicios de la década pasada (1982-1983), calificado como el Niño más intenso del presente siglo. Para los funcionarios gubernamentales se trató de un desastre natural, mientras que para el pueblo fue un castigo[5] por las contradicciones sociales y la violenta relación entre los hombres y la naturaleza.

 

2.      Las posibilidades de previsión en el FEN 97/98:

 

El Niño del 83 dejó la costa norte del Perú con problemas muy graves. Por un lado la mayor parte de los pueblos de la región quedaron incomunicados mucho después de la caída de la última lluvia, los mercados estaban desabastecidos y los precios de los productos se elevaron considerablemente por los costos de transporte; por otro lado, la infraestructura productiva quedo destruida, el sistema de riego que se acababa de instalar en el Bajo Piura se debió reparar en gran parte de su extensión, el muelle de Zorritos quedo enterrado y el aeropuerto con su pista inutilizable.

 

Las consecuencias sociales de este FEN de extraordinaria intensidad fueron nefastas, además de la crisis en las economías de las familias, la tasa de mortalidad se duplicó; la presencia de enfermedades endémicas aumento considerablemente por las condiciones de vida de la población, el sistema de alcantarillado tenía que ser reconstruido, una gran parte de la población quedo sin techo, las aguas estancadas estaban por todos lados y los medicamentos no alcanzaban (sin contar que la mayor parte de la infraestructura del sector  salud había desaparecido).

 

“En general la anomalía de ... 1982-83 ... causo un desplazamiento de las regiones de precipitaciones tropicales. Esto condujo a sequías extremas en Indonesia, Australia, los estados centrales de América del Norte, el norte de Brasil, en la zona de Shadel en el oeste de Africa y... en el sur de Africa. Al mismo tiempo las lluvias torrenciales en el sur de los Estados Unidos, en Perú, Ecuador, sur de Brasil, norte de Argentina y Paraguay ocasionaron daños considerables.”(Arntz/Fahrbach: 55-56) 

Pasado este fenómeno se necesitó mucho esfuerzo para la reconstrucción de la economía regional en cada uno de los sectores productivos, la infraestructura de transporte y la infraestructura “urbana”  (no solo de las grandes ciudades). Una gran parte de las carreteras de Piura datan de mediados de los ochenta, y muchos pueblos nuevos nacieron sobre las zonas hacia donde los pobladores escaparon de las inundaciones; por ejemplo, el poblado de la caleta La Tortuga en la Provincia de Paita se traslado un poco más lejos del mar (hasta hace un par de años uno podía observar las ruinas de lo que había sido el antiguo pueblo), otro caso es la ciudad de Paita, capital de la misma provincia, que con la presencia del FEN formó un nuevo asentamiento en su parte alta (Ciudad del Pescador).

 

Después del FEN 82/83 la preocupación principal de los pobladores y las autoridades era la reconstrucción, por otro lado, quedó la inquietud por que otro FEN no nos tome nuevamente desprevenidos. El mundo científico intensifico sus esfuerzos para predecir la ocurrencia del fenómeno cuando se presenta con alta intensidad; sabiendo con anticipación su ocurrencia se daría la oportunidad de prepararse para el acontecimiento y tomar las precauciones del caso.

 

 

“Sería imaginable, por ejemplo, reducir los posibles daños a través de una sequía extrema o de lluvias inusitadas. Los pescadores podrían modificar sus aparejos de pesca oportunamente... La agricultura podría cultivar, según la predicción, frutos resistentes al calor a o a la sequía o aquellos que soportan la humedad extrema. Los gobiernos y las administraciones podrían elaborara programas para los desastres así como disponer de la ayuda y los materiales de construcción para una eliminación rápida de los daños a esperar.” (Arntz / Fahrbach 1996 pág. 57)

A diferencia del FEN del 82/83, el Niño 97/98 ha tenido una presencia muy significativa en todos los diarios y revistas del país y del mundo, desde los primeros meses de 1997; los avances en la tecnología, sobre todo el desarrollado sistema de imágenes satélite, permitió presagiar la presencia de un FEN de intensidad de moderado a fuerte. Este Niño se percibía como bastante particular, estaba completamente desfasado dado que se manifestaba desde marzo y la temperatura del agua del mar alejaba los recursos hidrobiológicos en tiempo extraordinario. La población esperaba un fenómeno de alta intensidad, sin llegar a los niveles del 83, dado que se presentaba muy adelantado y su magnitud podía ser mitigada con las anunciadas obras gubernamentales de prevención.

 

En el siguiente gráfico presentamos la diferencia de temperatura del agua del mar de Paita respecto al promedio mensual entre 1963 y 1996, durante la presencia de los fenómenos El Niño extraordinarios del 82/83 y 97/98. Mientas que en el FEN 97/98 el calentamiento del agua ha sido sostenido desde marzo de 1997, en el FEN 82/83 sólo desde octubre se pudo percibir un incremento considerable (hasta setiembre solo pasaba un grado del promedio).

 

Las diferencias en los niveles de temperatura del agua del mar han sido una de las particularidades de estos FEN, el periodo de precipitaciones y la intensidad de las misma también ha sido muestra de la originalidad del FEN 97/98; ambos fenómenos marcan una diferencia muy significativa respecto al promedio histórico de precipitaciones (aún incluyendo los periodos extraordinarios), pero mientras que enero de 1998 ha sido el mes de mayor precipitación en El Niño 97/98 para el del 82/83 fue el mes de abril de 1983.

 

 

El siguiente punto de esta investigación explora el “Programa de prevención” diseñado y ejecutado por el Estado peruano para enfrentar el FEN 97/98; nuestro análisis se divide en dos partes, por un lado las obras realizadas tomando en cuenta su ubicación y el monto invertido y, por otro lado, las fuentes del financiamiento de las misma. La pregunta que rodea lo que sigue del texto es ¿cuál es el rol del Estado cundo tenemos noticias de la inminente presencia de un fenómeno natural como El Niño?.

 
3.  El Programa de prevención del Estado y las fuentes de su financiamiento:

 

Con la presencia de fuertes alteraciones ambientales, que presagiaban un fenómeno El Niño de alta intensidad, se conformó, por Resolución Suprema de junio de 1997, la Comisión Nacional de Acción de Emergencia (CONAE); dicha comisión estaba integrada por los Ministros de la Presidencia, Defensa, Agricultura y Transportes, Comunicaciones y Vivienda. La primera determinación del CONAE fue declarar en Emergencia diferentes zonas del país, entre ellas Piura (en ese momento parte de la Región Grau).

 

El CONAE a través del Consejo Transitorio de Administración Regional (CTAR), y el Presidente Fujimori en sus constantes visitas, resaltaban que la ciudad y el campo se preparaban para El Niño;  una constante en esta etapa pre-lluvias es el reclamo de los gobiernos locales, representados en sus alcaldes, por no ser considerados en las medidas preventivas que se determinaban en su ámbito administrativo.

 

Piura estaba en emergencia frente a la inminente presencia de un FEN de considerable magnitud, el Presidente nos visitaba cada semana y dirigía personalmente las obras en ejecución. Los científicos más responsables afirmaron que la intensidad del FEN solo se podría definir después de setiembre; nadie dudaba de su importancia, aunque tampoco se esperaba que su magnitud fuera la que finalmente presentó.

 

Las obras públicas de prevención de mayor envergadura se centralizaron en el aparato gubernamental y se ejecutaron desde los organismos directamente dependientes del Ejecutivo; Consejo Transitorio de Administración Regional (nombrado por el Gobierno Central) y el Ejercito Peruano, con la dirección de los Ministros o el propio Presidente.

 

3.1 El Programa: las inversiones realizadas

 

El programa de prevención por el FEN 97/98, en el departamento de Piura y ejecutado por el CTAR de la Región Grau, invirtió alrededor de cincuenta y nueve millones de soles (20´687,950 dólares americano),[6] la mayor parte destinada a la protección de los espacios urbanos y principalmente la ciudad capital de departamento. No se trata de menos valorar una u otra obra, lo importe en esta parte es resaltar la orientación de las inversiones y sobretodo explorar la orientación política del trabajo del Estado durante el FEN, así como en la prevención y evidentemente en la reconstrucción.

Una buena parte del presupuesto del programa de prevención fenómeno  El Niño 97 se ejecuto en obras de saneamiento básico (43% del total gastado), y sobre todo en la construcción de drenes pluviales. Los drenes de Ignacio Merino, el Cesar Vallejo y las casetas de bombeo del Chilcal, el de la avenida Sullana y el del Casco Central Castilla costaron juntos más de catorce millones de soles, es decir 55% del total invertido en este rubro. Del total gastado en saneamiento básico solo el 20% se ejecuto en obras fuera de Piura y Castilla.[7]

 

En las actividades para el sector salud en el departamento de Piura se invirtió solo un poco más del millón de soles (1.7% del presupuesto ejecutado), la mitad en la eliminación del vector (sobretodo fumigación) y la otra mitad en la protección de centros de salud. En la protección de zonas monumentales (turismo) se gasto el 0.8% del presupuesto; y en Educación un poco menos de ochocientos mil soles (1.3% del presupuesto ejecutado), destinado a  la protección de locales escolares.

 

En el sector transporte se desarrollaron actividades de prevención que en conjunto costaron 3´610,482 nuevos soles (6% del total invertido). Las obras más importantes fueron las desarrolladas en la carretera Piura – Huancabamba, que junto con el aeródromo de Huancabamba representan el 37% del total en el sector; también resaltan la rehabilitación del acceso cruce Panamericana-Cruceta (15% de la inversión en el sector) y el mejoramiento rasante de la trocha carrozable Universidad Nacional de Piura – La Obrilla – Medio Piura (14% de la inversión total en el sector transporte).

 

Otras inversiones en la prevención se agrupan como multisectoriales (43%), aquí están las obras de defensa y encausamiento del río Piura y los drenes troncales del Bajo Piura (el dren 13.08 y el dren Sechura), también el trabajo en las quebradas y la adquisición de equipos y maquinaria; otras actividades, consideradas como multisectoriales, han sido la protección de locales de la policía nacional (211 mil nuevos soles),  los estudios y supervisión de obras de emergencia (663 mil nuevos soles), la protección de viviendas en asentamientos humanos y  áreas rurales (775 mil nuevos soles), la rehabilitación del local de PRONAA en Sullana (27 mil cuatrocientos sesenta y cuatro nuevos soles), entre otros.

 

3.2 Las fuentes de su financiamiento

 

Las fuentes de financiamiento del presupuesto ejecutado por el programa de prevención fenómeno El Niño 97/98 han sido dos: los recursos del propio CTAR (en ese momento de la Región Grau) Recursos Ordinarios y Canon y Sobre Canon, y el presupuesto a cargo del Ministerio de la Presidencia. El presupuesto aportado por el Estado Peruano, como partida especial para la etapa de prevención del FEN 97/98 del presupuesto del Ministerio de la Presidencia, fue 9´577,720 nuevos soles, es decir, solo 16% del total de financiamiento del programa de prevención para Piura.

 

En otras palabras, con la anunciada presencia del FEN el Estado reorientó la mayor parte del dinero destinado a inicios del año al presupuesto de inversión del CTAR por transferencias gubernamentales o por derechos del Canon petrolero a las obras de prevención ejecutadas.  La partida adicional para una zona con peligro de desastre representó solo el 16% del total supuestamente necesario.  La prevención para el Niño 97/98 se ha realizado "solo" desde el Gobierno Central con el dinero del presupuesto de inversión de escuelas, postas y carreteras de Piura.

El programa de prevención del Estado no logro contener un FEN que superó todo pronóstico, la temperatura del agua del mar sobrepasó los ocho grados sobre el promedio para esos meses y el río Piura soporto el mayor volumen de su historia (paso los cuatro mil metros cúbicos). Los drenes construido en las ciudades, especialmente en Piura, se diseñaron para lluvias de menor intensidad argumentando limites en el presupuesto, las alcantarillas de las carreteras y caminos no resistieron varias quebradas y los puentes se derrumbaron con las crecidas.

 

4. Las consecuencias de la presencia del FEN 97/98:

 

La economía de la región, sustentada en actividades primarias, empezó a tener serios problemas desde mediados de 1997 con los acelerados cambios climáticos que afectaron sobre todo a la agricultura y la pesca. Una golpeada economía, que traslada las consecuencias inmediatamente a las familias y sobre todo a los más pobres, que por su sensibilidad a los cambios climáticos y un intenso período de precipitaciones en una vulnerable infraestructura pública y privada, explican la transformación de un fenómeno natural como El Niño en un “desastre” de incalculable magnitud.

 

Los cultivos de algodón, instalados antes de cualquier indicio de anomalías climáticas (Dic.97 / Ene.98), perdieron las bellotas por el exceso de calor y con ello la producción disminuyó en cantidad y calidad. Los agricultores no sólo dejaron de ganar lo que esperaban, las pérdidas fueron cuantiosas y los jornales (familiares o de terceros) no empleados en la cosecha han representado ingresos no percibidos para uno de los sectores más pobres de la región.

 

En el sector pesquero las principales especies explotadas iniciaron una temprana migración en busca de mejores condiciones, por el acelerado aumento de la temperatura del mar. A inicio de 1997 se determinó la primera cuota global de merluza[8] y la medida no se aplicó, pues antes que fuera necesaria la especie se trasladó a una profundidad donde su captura es imposible.

 

Anchoveta y Sardina, materia prima de la industria de harina de pescado también desaparecieron. Austral, la principal empresa exportadora de harina de pescado en Piura disminuyó su producción en 59% entre los meses de Junio y diciembre del 97 respecto al mismo periodo en 1996; mientras entre enero y marzo de 1998 dicha empresa no produjo ni una sola tonelada de harina, en ese mismo periodo en 1996 su producción llego a 19 mil toneladas y en 1997 supero las nueve mil.

Con el período lluvioso (diciembre 97/abril 98) las cosas se agravaron y el desastre fue inminente. La economía regional estaba bastante golpeada con los problemas de producción de materias primas y su industria de transformación (agroindustria, congelados, harineras, etc.); se perdieron las ganancias esperadas de la producción y se debilitó la capacidad productiva de la región por los endeudamientos y pérdidas de infraestructura pública y medios de producción privados.

 

Las exportaciones del departamento de Piura, signo muy importante en una economía primaria exportadora, se redujeron considerablemente en todos los sectores. La fragilidad económica de Piura es evidente. Los cambios en el clima afectan directamente a una agricultura de monocultivo y un sector pesquero enfocado a tres o cuatro especies marinas.

 

 

 

Las vías de comunicación, desde las carreteras asfaltadas como la Panamericana hasta las trochas carrozables de las provincias más alejadas, sufrieron y en muchos casos se interrumpieron con las “nuevas” quebradas, la destrucción de puentes y alcantarillas que no soportaron la intensidad del FEN. Las lluvias golpearon a toda la población; urbanizaciones residenciales en las ciudades, como Miraflores o Ignacio Merino, recordaron que estas áreas han sido construidas en zonas bajas o cuencas ciegas sin un sistema de evacuación pluvial eficiente (el diseñado en el programa de prevención no se abastecía).

 

La salud de los pobladores se debilito y los pacientes atendidos se incrementaron,  considerablemente, solo en la región Piura (Provincias de Piura, Sechura, Morropón, Huancabamba) entre enero y abril se presentaron 28,165 casos de enfermedades diarreicas agudas, de los que tres mil setecientos han sido cólera; los casos notificados de infecciones respiratorias superaron los cinco mil y los casos de malaria han sido alrededor de los quince mil durante el mismo periodo.

 

Los estragos dejados por El Niño en Piura son más que significativos, aunque considerablemente menores a los del 82/83; y su explicación no está, como manifiesta en todo momento el Gobierno Central, en las obras de prevención sino sobretodo en la disminución de la vulnerabilidad en la infraestructura pública a partir de la reconstrucción de la región luego del FEN 82/83. A manera de ejemplo tenemos tres casos:

  1. Donde antes teníamos un malecón, arrasado por el río con el FEN 82/83, hoy tenemos defensas de material noble que encauzan el río en su paso por la ciudad de Piura.

  2. Con el FEN 82/83 la ciudad de Sullana quedo partida en dos, hoy tenemos un canal vía que no resistió los volúmenes de agua de este FEN, pero otra hubiera sido la historia si en su lugar siguieran estando el mercado de la ciudad y otras edificaciones.

  3. La carretera que une el Puerto de Paita y la ciudad de Piura, con el FEN 82/83 quedo interrumpida por la laguna de Congora, hoy dicha carretera se desvía diez kilómetros por una curva que rodea la laguna.

Las siguientes dos parte presentan por un lado la evaluación (o inventario) de daños oficiales, proporcionado por el Instituto Nacional de Estadísticas y corroborados por el Consejo Transitorio de Administración Regional de la Región Grau; y por otro lado, se ilustran los daños sociales mediante un estimado de los ingresos no percibidos por las familias, sobretodo de menores ingresos, en agricultura y en la industria de pescado congelado.

 

4.1 La evaluación oficial


El FEN 97/98 ha ocasionado daños en el departamento de Piura, según información oficial, por 621 millones de nuevos soles (alrededor de doscientos millones de dólares)[9]; los sectores que concentran la mayor parte de las perdidas son: el sector transportes (59%) y el sector agrícola (19%).

 

 

4.1.1 El Sector agrícola:

 

Esta evaluación de daños oficial de manera sectorial considera tres rubros para el agro de Piura, que en conjunto representan perdidas por 118´399,785 nuevos soles; la composición de los daños es en infraestructura de riego menor (51%), infraestructura de riego mayor (36%) y perdidas de cultivos (13%), organizados entre los diferentes valles agrícolas del departamento.

 

La infraestructura de riego es para el sector agrícola de Piura, sobre todo en la costa, fundamental para desempeñar sus actividades; la evaluación de daños oficiales considera en este rubro el 87% de las perdidas. Para el análisis de este sector tomaremos como unidades espaciales los valles: sobre el río Piura el Alto Piura y el Medio y Bajo Piura, sobre el río Chira el valle del mismo nombre, el valle de San Lorenzo en la zona de Tambogrande y el valle de Ayabaca en la sierra.

 

Los daños en infraestructura de riego y drenaje menor (36%) se distribuye entre los valles del Medio y Bajo Piura (35%), San Lorenzo (23%) y el Chira (21%). El otro 21% en los valles del Alto Piura (5´203,680 nuevos soles, de los cuales la mayor parte son defensas por los desbordes del río) y Ayabaca que la mayor parte son canales afectados.

 

Aproximadamente 86% de los daños en infraestructura de riego menor en el Medio y Bajo Piura se relaciona directamente con los drenes troncales, en el caso del dren Sechura se considera un presupuesto de rehabilitación de nueve millones seiscientos mil soles y para el dren 13.08 ocho millones trescientos mil soles. Los otro daños corresponden a otros drenes (un millón de nuevos soles) y el mantenimiento en los canales laterales y los caminos de servicio (tres millones).

 


Esta infraestructura de riego y drenaje menor ha tenido problemas en el valle de San Lorenzo sobre todo por colmatación de las cajas de los canal de todas las comisiones de regantes (en todos los canales laterales de primer orden) y en la erosión y colmatación de los causes de sus drenes (32%). En el valle del Chira los problemas también son por la colmatación de los canales y drenes, en este rubro los sectores (comisiones de regantes) más afectados están en la margen derecha del río Chira: Poechos Pelados (26%) y Margen Derecha  (45%).

 

El inventario de daños en la infraestructura de riego mayor se refiere exclusivamente a las obras del Proyecto Especial Chira Piura, sistema de riego controlado por esta institución estatal. De los cuarenta y tres millones de pérdidas el 71% se refiere a obras en construcción (III Etapa del Proyecto), es muy importante definir las responsabilidades y los costos de recuperación de estas obras en la medida que se requiere de seguros de construcción. De la infraestructura mayor de riego dañada, que se encuentra en funcionamiento, el 51% del monto estimado corresponde al canal Miguel Checa (aproximadamente riega doce mil hectáreas).

 

En lo que se refiere a perdidas en cultivos, quince millones trescientos mil soles, 4,234 hectáreas inundadas y 5,290 hectáreas perdidas. El valor estimado de las áreas de cultivos perdidas se distribuye entre los valles del Alto Piura (43%), el Chira (37%), San Lorenzo (15%) y el Bajo Piura (5%), no se consideran en la estimación las perdidas por tierras inundadas.

 

La mayor parte del valor de las áreas perdidas corresponde a frutales: plátano (33%) y papaya (17%), siguen en importancia el espárrago (1´740,054 nuevos soles que representan 11%) y el arroz (7%). La poca participación de las perdidas en cultivos de campaña (como algodón. maíz, etc.) es por los problemas en las condiciones climáticas y también por la desastrosa campaña de algodón que no permitía asumir más riesgos.

 

4.1.2 Sector pesquería:

 

El inventario, oficial, de daños ocasionados por el fenómeno EL Niño 97/98 valoriza las perdidas del sector en el departamento de Piura en 1´592,300 nuevos soles. La fuente del daño esta en el deterioro de la infraestructura pesquera por los fuertes oleajes; 89% del monto en pesquería corresponde a la provincia de Talara por la perdida de llantas de defensa en el muelle de Cabo Blanco (quinientos mil nuevos soles) y en cinco embarcaciones artesanales de 2 a 3 toneladas (otros quinientos mil).

 

El Proyecto de Rehabilitación y reconstrucción de Piura[10] considera necesarios para el sector pesquería fondos por 15´194,912 nuevos soles, de los cuales 30% se destina a la reconstrucción del desembarcadero artesanal “Puerto Rico – Bayovar” y otro 30% para la reconstrucción del desembarcadero artesanal Caleta La Tortuga.

 

El detalle en los daños oficiales nos muestra que mucho más que el abultado número que representan estas cifras muy poco nos puede dar signo de cómo afecto el FEN 97/98 a la economía regional, y particularmente a las familias más pobre que son las más perjudicadas.

 

Es indispensable asumir una evaluación de “daños” integrando a la infraestructura los problemas en los sectores productivos y las economías familiares de los más pobres; y, desde éstos, determinar la inversión social necesaria para la “reconstrucción”. La siguiente parte es una estimación de daños en los ingresos de las familias para los sectores agricultura (pequeña agricultura) y la industria de pescado congelado.

 

4.2 Lo que ha sentido la sociedad:

 

Una de las preocupaciones del Estado y de la sociedad en general, sobretodo en el marco de políticas económicas neoliberales, es hacer gotear los beneficios del crecimiento a los grupos menos privilegiados; los límites que existen para que los beneficios goteen,  son los mismos que generan que los desastres chorreen.

 

Los grupos sociales menos favorecidos no tienen la posibilidad de prepararse para un fenómeno de la magnitud del FEN 97/98 en su entorno individual y local. Las zonas donde viven, ya sea por invasiones en las urbes o falta de previsión en espacios rurales, son inapropiadas, de alto riesgo y sin las condiciones de salubridad necesarias. Los materiales usados en la construcción de las viviendas, en todo el departamento y sobre todo en las zonas marginales, son precarios y en el mejor de los casos muy útiles para las condiciones climáticas normales, no para lluvias torrenciales.

 

El Niño del 97/98 ha sido uno de los eventos más destructivos de la década, desde inicios de noventa las familias han soportado un ajuste estructural de la economía nacional que elimino la banca de fomento y en la mayoría de los casos destruyo la estructura  productiva  secundaria. Con la presencia del FEN las actividades primarias que son las que sustentaban el crecimiento regional se descolocan, lo poco que se pudo recuperar desde el ajuste en las economías familiares o en las relaciones institucionales de los agricultores con nuevas fuentes de financiamiento se han desvanecido; finalizado el fenómeno natural  la crisis asiática, la brasileña y todas las que puedan aparecer siguen golpeando sobre todo a los más pobre de nuestro país.

 

En esta parte regresamos a los sectores pesca y agricultura, haciendo una evaluación de los ingresos no percibidos por los trabajadores de estos y desde aquí dar una evaluación de daños alternativa que refleje los problemas en las economías privadas de las familias y que compense una evaluación solo en base a  infraestructura.

 

4.2.1 La pequeña agricultura de costa

 

El sector agrícola en Piura tiene la particularidad de emplear una gran cantidad de población (según el Censo de 1993 un 37% de la PEA), sobre todo porque la mayoría son pequeños productores, con propiedades generalmente menores a cinco hectáreas, y sus actividades productivas son intensivas en mano de obra. Con el FEN 97/98 este sector ha sido uno de los más golpeados, en infraestructura, cultivos perdidos, disminución de los niveles de producción y jornales no empleados[11].

 

Las perdidas en el agro, por la presencia del FEN 97/98, se dieron desde la campaña agrícola anterior al periodo lluvioso. Entre diciembre 96 y enero de 1997 se implemento la campaña de algodón Pima en los diferentes valles de la costa de Piura: Alto Piura (303 hectáreas), Chira (3,926 hectáreas),  Medio y Bajo Piura (16,657 hectáreas) y San Lorenzo (1,900 hectáreas). Los rendimientos esperados y los precios superaban considerablemente los conseguidos al final de esa campaña (el aumento de la temperatura afecto las bellotas del cultivo reduciendo la calidad y la producción en 50%); con la reducción en los rendimientos los jornales empleados para cosecha se redujeron, y esto representa más perdidas en el sector. En total las perdidas suman 50´833,694 de nuevos soles, 56% por perdidas en precio y producción, 13% por perdidas en mano de obra empleada y 31% corresponde a lo que los algodoneros estimaron recibir de utilidades por su actividad.

 

Con la evidente presencia del FEN en Piura los agricultores ejecutaron una agresiva siembra de arroz durante la campaña chica, en total 12,929 hectáreas en la costa de Piura, siete mil más que en la campaña del año anterior. Esto compenso en parte las golpeadas economías de los agricultores, el excedente en producción y en jornales empleados, respecto al año anterior, suman 36´795,990.9 nuevos soles.

 

Durante el periodo de lluvias  las actividades agrícolas de los diferentes valles de la costa de Piura se paralizaron, el documento citado estima que las perdidas solo por jornales no utilizados (respecto al promedio 94-96) en los principales cultivos, algodón arroz y maíz, en la campaña agrícola 97/98 suman 54´804,599 nuevos soles.

 

Según la evaluación oficial los daños en el sector agrícola solo llegaron a 118 millones de nuevos soles y los rubros estimados corresponden a infraestructura de riego (mayor y menor) y cultivos  perdidos (ver el punto 4.1.1). En el gráfico, Evaluación de daños es Agricultura (I), observamos que solo el 13% de la evaluación de perdidas en el  sector corresponden a daños directos de las familias.

 

 

En cambio, el gráfico siguiente, Evaluación de daños en Agricultura (II), determina que el 52% de las perdidas corresponde directamente a las economías de las familias de agricultores. En este gráfico tomamos los montos de las perdidas oficiales, excluyendo la infraestructura de riego mayor no operativa que no es una perdida directa, e integramos los jornales no empleados en la cosecha de algodón de la campaña grande 96/97 y los jornales no empleados en la campaña grande 97/98 en los cultivos de algodón, arroz y maíz.

 

 
4.2.2 Los trabajadores de la industria de pescado congelados

 

La industria de pescado congelado en Piura ha tenido un crecimiento sostenido desde fines de los ochenta, acelerado en los primeros años de esta década; en términos del empleo que genera ocupa el primer lugar en el sector pesquero, con problemas estadísticos para su seguimiento por que se le considera como parte del sector industrial (después de la captura de los recursos deja de ser del sector) y por otro lado emplea personal estacional que en la mayoría de los casos declara como actividad principal en los censos la agricultura.

 

El objetivo de esta parte es apoyar la metodología de análisis empleado para agricultura y mostrar un sector que tiene relativamente mayores problemas; los problemas en pesquería, y en particular en la industria de congelados, se inician en el segundo trimestre de 1997 y en la actualidad no se ha recuperado, la materia prima es escasa y las posibilidades de influir sobre esta son mínimas.

 

La industria de pescado congelado esta orientada al mercado externo de alimentos y por tanto requiere una importante inversión para mantener los estándares de calidad exigidos. Dentro de esta industria participan capitales extranjeros y nacionales, que implementan plantas de procesamiento y poseen embarcaciones de captura, contratando un importante componente de mano de obra que cubre una buena parte del proceso (lavado, empacado, captura, transporte, etc.).

 

Con la presencia del FEN la industria de pescado congelado dejó de exportar 37’470,000 dólares entre junio 97 y mayo 98; la producción disminuyó considerablemente (48%) pese a que el alejamiento de la merluza se compensó en parte con la aparición del atún[12]. En la producción de una tonelada de congelado se emplean alrededor de 11 jornales[13], y asumiendo un precio promedio histórico de $1,100 dólares la tonelada. Los jornales no empleados en la industria de pescado congelado, solo trabajadores en la etapa de procesamiento (fileteadores, lavadores y empacadores) que no incluye los trabajadores de captura, transporte, carga, control, servicios portuarios, etc., han sido 386,055 que representan 5´790,819 nuevos soles que los jornaleros no recibieron por la presencia del fenómeno El Niño 97/98.

 

Cuando comparamos esta cifra, que solo es una parte de las perdidas en el sector, con las que considera el Estado en sus cifras oficiales (1´592,300 nuevos soles), la diferencia es sustancial y nuestra preocupación debe ser mayor. Lo que tenemos que discutir no es la metodología de las estimaciones, el problema es la intención política que tenemos al reconocer o evaluar daños; el “desastre” por la presencia del FEN afectó a todos en Piura, el punto en cuestión es quién asume los costos y, frente a estos sectores, ¿cuál es el rol del Estado?.

 

5. Que nos ha dejado El Niño:

 

Es indiscutible que el Niño 97/98 superó todos los pronósticos y rebasó de lejos todas las medidas de prevención; las consecuencias de su presencia alcanzaron mucho más que el norte del país, las lluvias y los desbordes de los ríos afectaron otros departamentos además de Tumbes y Piura. Una simplificación exagerada del problema, usada por el Gobierno Central, es asumir que los daños sociales, económicos e incluso la pérdida de vidas humanas son consecuencia exclusiva de la magnitud del Niño.

 

El FEN es un “fenómeno natural”, y las consecuencias de su presencia están asociadas directamente a la magnitud del evento y las características propias del espacio bajo su influencia. El rol del Estado no es modificar los fenómenos naturales, pero si son su  responsabilidad los ciudadanos del país y su bienestar.

 

El Estado es el ente público por excelencia en el país, cobra impuestos y transfiere recursos. Su participación en situaciones como la del FEN en Piura es trascendental y con un gran objetivo, que no debería  ser competir por el protagonismo a todos los niveles, la eficiencia en las obras de prevención, la oportunidad en la atención de la emergencia y la aceleración de la reconstrucción.

 

Sin embargo, los problemas de vulnerabilidad de la economía de Piura (orientada sobre actividades primarias) y la presencia de un importante sector de ciudadanos pobres (sin capacidad de ahorro o previsión) no es exclusiva responsabilidad del Estado; el nivel de desarrollo del departamento y del país, así como la distribución de la riqueza generada, atraviesan la opción política del Estado, la intención de los empresarios, el modelo de país que tenemos los peruanos y muchos otros ámbitos.

 

La política del Estado en el caso del FEN 97/98 no ha considerado la importancia de la participación de los agentes locales (Municipios y demás instituciones públicas o privadas), los más capacitados para propiciar la prevención en puntos estratégicos de la infraestructura local  y en la ingeniería social indispensable para reaccionar durante la emergencia.

 

Uno de los problemas más grandes de los agentes locales para prepararse y enfrentar el anunciado FEN 97/98 ha sido la terca insistencia del Gobierno Central, hasta inicios de 1998, de que la situación estaba totalmente controlada por las obras que había ejecutado. El desastre se hizo inminente con las primeras precipitaciones; la población que perdió todos sus ahorros por un año económico desastroso y en las pocas medidas de prevención para defender sus viviendas, recibió con desesperación los aumentos en los precios de los alimentos (el pollo llegó a costar 100% más).

 

Los poblados más alejados fueron los que más sufrieron, al quedar incomunicados por la destrucción de los caminos o las tan comunes caídas de los puentes. Las posibilidades que tuvieron de recibir ayuda estatal durante el FEN dependían directamente de la presencia gubernamental central; los puentes aéreos en las provincias más alejadas se iniciaban con la llegada del Presidente o algún Ministro de Estado y terminaban al día siguiente o, en el mejor de los casos, a los dos o tres días de  la partida del mismo.

 

Pasada la Emergencia del FEN 97/98 se ha iniciado la reconstrucción, que como hemos sustentado en el documento tiene puntos muy débiles desde sus bases; es indispensable que se diseñe un plan de reconstrucción que pasa por una prorizacion de inversiones a partir de una evaluación amplia de las consecuencias de la presencia del FEN 97/98 y no solo un inventario de infraestructura destruida. Las economías familiares han sido las afectadas, y sobre todo la de los más pobre, es en estos segmentos sociales es donde se tiene que tener mayor conciencia de la importancia de una reconstrucción que pasa las obras de rehabilitación de la infraestructura y se aglutina en planes productivos.



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[1] Arntz / Fahrbach: El Niño. Experimento climático de la naturaleza. Fondo de Cultura Económica  pág. 35

[2] Castro Pozo Hildebrando: Sol Algarrobos y amor. CIPCA Piura 1991

[3] Vegas Vélez, Manuel: El “Niño” y sus ocurrencias, En: Piura: Región y Sociedad pág. 88

[4] Diez, Alejandro y Aldana, Susana, Balsillas, piajenos y algodón. Procesos históricos en Piura y Tumbes, Piura: CIPCA-TAREA pág. 21

[5] Revesz, Bruno: “Los castigos de Piura”, en: ¿Qué Hacer? No 92 pág. 43

[6] Consejo Transitorio de Administración Regional Región Grau, Evaluación de daños ocasionados por el Fenómeno El Niño (periodo de emergencia 1998), CTAR-Piura Abril 1998 pág. 15

[7] Además, una parte importante de este porcentajes se destino a las ciudades capital de provincia de Paita, Sullana y Talara. El detalle ha sido recogido en CTAR: op. cit. anexo 01 pág.290.

[8] Medida impuesta por el Ministerio de Pesquería, que determina un volumen máximo a captura de una especie específica en un periodo de tiempo.

[9]  La mayoría de documentos oficiales (INEI y CTAR) coinciden con esta cifra, con algunas diferencias en la distribución de las mismas, dado que parece existir diferencia entre la evaluación del daño y los recursos necesarios para repararlo. En la fecha de evaluación el tipo de cambio asumido es 2.85 soles por dólar.

[10] Documento producido por el Consejo Transitorio de Administración Regional Piura

[11] Estas estimaciones corresponden a un documento del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado en torno a las perdidas en los ingresos de los agricultores por el FEN. Existen varias versiones, el que utilizaremos se encuentra en el documento Después de El Niño ¿qué hacer? De Propuesta Regional setiembre 1998.

[12] Los atunes congelados han sido exportados en la mayoría de los casos sin procesar, dado que no hemos podido diferenciar en las exportaciones asumimos que todo fue procesado en los parámetros de los pescados congelados (merluza, sardina, etc.)

[13] El proceso productivo es una jornada de trabajo de diez a doce horas, que emplea 170 personas y la producción promedio es 15 toneladas de producto terminado y embalado.