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Ciudades Intermedias y Competitividad
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Competitividad
El
tema de la competitividad ha tomado relevancia en el mundo económico
actual y con mayor precisión
entre las empresas y el modo en que estas llegan a consolidarse en el
mercado, sea por la calidad y bajo precio de la producción o por los
niveles de productividad alcanzados. Los administradores y economistas
analizan los factores que influyen en el mejoramiento del manejo
empresarial para lograr la consolidación de empresas y actividades económicas
en su conjunto para mejorar los niveles económicos, así como el
desarrollo y supervivencia de empresas, y en otro nivel, lo empiezan a
aplicar en un espacio amplio, llámese región o país.
Pero
en nuestro caso, los geógrafos podemos incorporar en nuestro estudio,
esta perspectiva de análisis en la geografía urbana y regional, de modo
tal que no solo ubiquemos a las empresas o a las actividades económicas más
productivas y/o con menores costos - entendiendo el fenómeno de
localización y agrupación de estas como la incorporación de ventajas
económicas que nos puede dar la selección adecuada de instalación de
industrias o implementación de servicios - sino que también los
"soportes" no siempre visibles que van creando entornos
competitivos.
Los modelos de Christaller, Chisholm, nos dan una primera
aproximación a la preocupación de explicar, bajo la construcción de
modelos, la localización de industrias. Estos modelos al mismo tiempo nos
configuran cual es la importancia de un centro productivo, de transformación
o de servicios, teniendo en cuenta las relaciones vivas que existen en el
espacio económico - oferta, demanda, recursos, transportes, tiempos, etc
- vinculándonos al concepto de región funcional.
Entonces,
empezamos a analizar a las ciudades como núcleos importantes en la
conformación y configuración de un espacio regional, explicado en la
serie de relaciones y flujos existentes entre este núcleo mayor, que a
manera de sistema abierto empieza a organizar un espacio periférico que,
al tiempo que sostiene a la ciudad, empieza a beneficiarse de los bienes
que provienen de la ciudad; No existe oposición campo - ciudad, sino que
se evidencia una dicotomía en la conformación de la región. Este centro
posee grandes demandantes de productos, tanto en cantidad como en calidad,
así como ofertantes de estos productos, también orientan su producción
hacia fuera del espacio regional, sea a nivel nacional o internacional.
Pero las ciudades intermedias son más que un centro productor de
bienes, es un centro de reproducción y renovación de relaciones sociales
y culturales.
¿Cómo incorporar el tema de la
competitividad a la geografía?
Las
industrias, empresas, actividades humanas con referentes espaciales, en
general no surgen sin un soporte que le de vida, y es mas, sin una serie
de relaciones humanas planteadas en un espacio socio económico que revele
una serie de contactos activos entre diferentes ciudades y sus periferias.
Los factores que configuran una ciudad hacen mucho por la conformación de
una región económica, y más aún pueden ofrecer aptitudes efectivas
para que ésta se encuentre en condiciones de ofrecer elementos de
competitividad. Una región no es competitiva per
se, antes bien es la serie de industrias y demás actividades que en
ellas se instalan y llegan a prosperar y crecer, y que -por lo menos
idealmente- beneficie a la población residente en la ciudad o ciudades
principales, y a los que viven y trabajan en la periferia regional.
En
el análisis de competitividad internacional se cita constantemente la
palabra periferia, como soporte de un centro; periferia es un componente
indispensable para aportar a un núcleo, que a la vez puede aglutinar
diferentes elementos productivos, de servicios y de información. En el
caso nacional se puede aplicar este concepto y entender que la periferia
de un país se integra en la medida que existe cohesión forjada en el
tiempo por un proceso histórico y económico que denote tanto los
factores dinámicos, internos y externos correspondientes a diferentes
etapas históricas.
La
competitividad se forja a través de todo lo acumulado y actuado en la
historia económica regional, así como de aquello que no se aprovechó o
se postergó. Este proceso no culmina y posee una fuerte influencia de la
situación del asentamiento de la ciudad, así como de las potencialidades
y cualidades producidas por la propia sociedad residente en ésta. Por
tanto, la ciudad es en cierta manera el principal "laboratorio de
tratamiento" que enriquece el proceso inyectándole energía a las
transformaciones regionales, y dependerá de sus cualidades de adaptación
para afrontar los nuevos escenarios planteados por factores o condiciones
externas influenciados por las tendencias mundiales, la demanda exterior
(nacional o internacional) y la necesidad de atender los requerimientos
propios de la ciudad y de su entorno inmediato.
La
ciudad no es por ello competitiva tan solo por los activos físicos y
localización que posea o haya acumulado, sino también por las facultades
adquiridas para la permeabilidad y atención de las demandas propias y
foraneas. Por ello, las capacidades asociativas, los núcleos
intelectuales y profesionales, las especializaciones de los trabajadores
de sectores secundarios, los gobiernos locales, y regionales (en la medida
que poseen a la ciudad como punto de soporte) poseen un valor estratégico
de primer orden, pues es a partir de éste conjunto de personas
calificadas, que debería forjarse los principales productos de la ciudad,
incluyendo la capacidad de organización, renovación, apropiación,
adaptación e inclusive ordenar y acondicionar el territorio regional.

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