PIURA

Planificación y Desarrollo Regional


Proyecto Piura 2010

Hacia una visión de futuro: Piura región

Red urbana regional

Documento Macro Región Norte SASE (PDF)
Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Local
Ciudades intermedias

 

Ciudades Intermedias y Competitividad

Evolución Espacial en Piura

Procesos histórico-económicos.

Por ejemplo en la región Piura, la especialización productiva inicial se dio en un espacio que servía de bisagra entre las fuentes de cascarilla de quina en el flanco oriental de la cordillera de los Andes, y el océano Pacífico. La dinámica espacial de la ciudad de Piura se vincula definitivamente al funcionar como punto intermedio entre los Andes y el puerto de Paita, y marcado por el relativo aislamiento costeño terrestre determinado por el desierto de Sechura. Esta ciudad, que tuvo tres reubicaciones previas hasta emplazarse en su actual sitio, fue un punto estratégico para el virreinato en la medida que significaba un centro de poder político - administrativo, y la última población costeña de importancia entre Lima y Guayaquil, además de ser el nexo entre el mar y el antiguo eje Cuenca- Loja-Piura.

El espacio serrano tuvo un interesante desarrollo, fundamentalmente con las reducciones indígenas en el alto Piura, en poblados como Ayabaca, Huancabamba, Frias, que se mestizaron rápidamente (en contraste con las reducciones del bajo Piura), iniciando una serie de relaciones de intercambio basadas en actividades agropecuarias, y unas pocas de transformación, como los trapiches de caña para hacer azúcar y aguardientes, así como molienda de granos; mientras que en la costa el puerto de Paita toma importancia por la producción serrana y los flujos que implican el gran grupo de tributarios costeños, debiendo reforzarse la posición administrativa española -la ciudad de Piura- intermedia entre estos dos espacios (litoral-sierra) en los valles del Piura y el Chira.  En los valles costeros intermedios, se desarrollaba la agricultura bajo métodos tradicionales, con mano de obra esclava, y dependientes de la poca agua que traía el río Piura, y de los pozos vitales en el desierto, pero en contraposición la ganadería menor tuvo importancia. En este espacio, surge la pequeña ciudad de Piura en que se establecían los dueños de haciendas que producían para el consumo regional y para exportar sus productos hacia Lima, Guayaquil, Cuenca (algodón) o Panamá, pero en escalas pequeñas, y poco transformativa, que no podemos llamar propiamente industrias.

Ante la posterior demanda extraregional de la cascarilla en el siglo XVIII, tanto el norte peruano y el sur ecuatoriano, recibieron un impulso importante para su desarrollo económico colonial al ser intermediarios del comercio desde el punto costero más cercano de la selva alta ecuatorial, estableciéndose lazos entre ciudades, y asimilándose al comercio externo. En estas ciudades (Loja, Piura, Jaén) se establecían, talleres que ofrecían servicios o productos a una mayor cantidad de población o de trabajadores que pasaban por esta ciudad. En ese momento Huancabamba es una ciudad con mayor importancia y es un punto de paso hacia Jaén, activándose un flujo de comercio de contrabando tanto de tabaco como de cascarilla. El puerto de Paita nuevamente activa su rol de punto de contacto con el comercio con los principales puertos sudamericanos, 

Tampoco hay que dejar de lado los poblados indígenas, originados en las reducciones toledanas, como Catacaos, Sechura, Chulucanas, Colán, los que son orígenes de posteriores ciudades, que inician su rol económico desde la producción para la tributación indígena, hasta ser en unos casos el punto de partida para la conformación de haciendas de mestizos. Por ejemplo los habitantes de Colán tenían el monopolio del tollo, mientras que los de Sechura comercializaban pescado y sal; los indígenas pagaban la mita ganadera que proveían materia prima para la producción de cordobones y jabón, que eran procesados en Piura inclusive.

Este crecimiento de Piura, no dependió de la competencia o mayor margen de utilidad de su producción y comercio con otros espacios, sino de la condición intermediaria entre la sierra y la costa, además de contar con espacios especializados en el virreinato con mercados protegidos y garantizados, además de concentrar los tributos o empleando mano de obra esclava que no generaba mayor acumulación entre los habitantes en general. Esto lo podemos destacar en la medida que es la etapa en la que es mas tangible la especialización productiva basada en las ventajas que los recursos de la tierra, la legislación proteccionista y una economía poco creadora de actividades conexas, convertían al norte peruano como una región vulnerable.

En una segunda fase, ya republicana, la producción de caña de azúcar o algodón fue tomando importancia internacional, y bajo el esquema de ventajas comparativas, la producción de las haciendas era orientada a satisfacer el mercado algodonero británico, pues en esos tiempos era apreciado como normal, el no efectuar transformaciones a la materia prima. Lentamente los lazos comerciales de algodón y textiles entre Cuenca y Piura, disminuyeron, siguiendo una época de debilitamiento de lazos extraregionales. Las casas comerciales inician su funcionamiento, no estableciendo precisamente lazos o mecanismos en que incrementen la productividad, pero si implementa un sistema de acopio apoyado en lugares en donde residiesen los principales propietarios, fundamentalmente algodoneros. Las concentraciones de población se van formando en lugares de importancia heredados de la colonia, y cohesión en los que viviesen los propietarios destacados, surgiendo otros asentamientos en la costa - región más aparente para producir algodón- de Sullana, el crecimiento de otras como Chulucanas. Las ciudades de sierra empiezan a decaer al desactivarse una serie de flujos mantenidos por la economía colonial, sosteniendo únicamente una economía local basada en producción de alimentos y de aguardientes y otros derivados de la caña de azúcar y la ganadería mayor.

Ante la demanda de producción agrícola orientada a la exportación regional, se empieza a atender la necesidad de garantizar el riego en el valle desértico y a construir vías férreas hacia el puerto de Paita. El algodón posibilitó la elaboración de derivados como el aceite o jabón, pero con mercado local, pero así surgieron también otros productos como los sombreros de paja toquilla, traída desde Guayaquil. En este periodo encontramos que actividades coloniales marginales empiezan a tomar importancia en este siglo, como es la extracción de brea, que posteriormente darán origen a las explotaciones de petróleo, que definitivamente tienen impacto en el espacio litoral, pese a que estamos hablando de la formación de un enclave económico. El comercio con ciudades como Sullana, se vió vitalizado con la demanda de productos proveniente de los campamentos petrolíferos que fueron construidos en este siglo por compañías británicas y norteamericanas. En el espacio urbano planificado de Talara y sus campamentos, es importante destacar que los sectores profesionales o institucionales eran extranjeros, y con un margen de capacitación a los trabajadores peruanos que eran aceptados en tales campamentos. El origen y configuración de Talara proviene del influjo de los capitales extranjeros con pocos vínculos efectivos hacia la región, especializados en la extracción petrolífera, su transformación y en los servicios propios de esta actividad.

Las ciudades de los valles - Piura y Sullana - empiezan a concentrar población migrante en la primera mitad de este siglo, que provienen en buena parte de las comunidades costeñas, a brindar servicios domésticos o no especializados a las principales industrias o extracciones relativamente tecnificadas que aparecieron forjadas en buena parte por los hacendados. El poder político local tenía, como en otros espacios, relación directa con el poder económico, además de excluyente no ofrecía condiciones de institucionalidad real, pues el funcionamiento del aparato político administrativo dependía en gran forma de las relaciones interpersonales y de intereses comunes. Nuevamente se torna evidente que los niveles de "aislamiento" de una región o en este caso de una ciudad, que tiene pocas preocupaciones en la colocación de su producción agrícola en el mercado externo, pues ha tenido demandantes casi invariables, al tiempo que depende considerablemente de tecnología como en el caso del petróleo; las instituciones políticas no son plenamente plurales, antes bien garantizan la permanencia de un grupo plutócrata.

La especialización laboral (profesional o técnica especializada) es un privilegio de pocos, que se instruyen o educan fuera de la región, empleándose inclusive la intuición empresarial que privilegia a los negocios de exportación, que en la conformación de un mercado interno nacional o regional. La elevación de la productividad es una preocupación que surge en forma compartida con los demandantes de materias primas, por lo que es importante reducir costos y obtener mayores volúmenes de producción. Los demandantes extranjeros son quienes dominan el mercado, es decir poseen información, tecnología y capital para obtener el mejor precio y obtener mayor rentabilidad.

La elevación de la productividad agrícola se puede determinar en la medida que se podía apropiar de tierras de comunidades, o acceder a posiciones estratégicas en el acceso al agua, construir canales y hacer mejoras tecnológicas en sus haciendas. El "capital" de la región Piura se basa en el Know how de la producción algodonera. Sin embrago los resultados económicos de este ingreso de dinero de este cultivo, no significó la articulación de una economía regional o un proceso de industrialización para diversificar la producción, mas aun cuando el mercado regional estaba detentado en pocas personas con acceso al dinero.

Sullana creció durante el siglo pasado, entre otros factores, por ser un punto importante en el ferrocarril de Paita hacia Piura, y ser un punto de acopio del algodón sembrado en el medio Chira, teniendo a inicios de siglo importancia económica, testimoniándolo la presencia de bancos, denotando la importancia gradual de este punto estratégico. Ya avanzado este siglo, la cercanía a Talara, la colocó como la ciudad intermediaria y proveedora de bienes que esa ciudad no producía, como alimentos creciendo el mediano comercio.

En los años finales de la década de los sesentas, las ciudades  de Piura y Sullana se han consolidado como la residencia de grupos profesionales, burócratas, propietarios, comerciantes, y migrantes rurales que daban servicios domésticos. Las industrias no son precisamente un eje que caracterice a las ciudades capitales de las principales provincias costeras de la región. En 1968 se dan una serie de transformaciones importantes en el país y especialmente en la región, pues la reforma agraria, la nacionalización del petróleo y el inicio de la construcción de las mayores obras de infraestructura de riego del país, tendían serias repercusiones.

En la década de los setentas, Piura cuenta con dos universidades, evitando la forzosa migración de jóvenes que debían ampliar su horizonte académico fuera de la región, y que, en muchos casos, terminaban siendo absorbidos por mercados laborales de Lima, Trujillo e inclusive Ecuador. Coincide en esta etapa, la llegada de energía eléctrica a centros poblados de la costa y sierra, aunque no a todos. La burocracia creció en forma importante, pues las obras de infraestructura, los cambios deseados en el agro, necesitaban de un soporte profesional y técnico. En esta época se amplían las redes de caminos, en espacial hacia la sierra. Así, las ciudades costeñas de la región crecieron física y demográficamente. Los problemas de acondicionamiento urbano se hacen patentes ante la insuficiencia de servicios y equipamiento para los nuevos pobladores, en especial migrantes del campo. Este rápido crecimiento urbano se debió a la decisión del gobierno central en impulsar el desarrollo de esta parte del país, no teniendo un germen propio en la región, o que haya surgido a partir de factores propios de la dinámica económica privada local.  El desarrollo industrial en la región, se plantea en este periodo tras la creación de la textil Piura, las plantas de procesamiento de pescado en Paita, además del refinamiento del petróleo.  La economía proteccionista  de esta etapa, termina promoviendo la aparición de pequeñas manufacturas muy cercanas a las actividades extractivas que van complementando el crecimiento económico de la región y las ciudades.

En este contexto, nos cabe preguntarnos si los marcos legales proteccionistas contribuyeron a la competitividad, puesto que el desarrollo de la ciudad se vió empujado por la propuesta de desarrollo del gobierno central, antes que por la evolución económico institucional de estas ciudades medianas. También cabe preguntarse como las ciudades debieron participar y contribuir a la construcción de su propio marco competitivo, y no ser solo un espacio de localización de inversiones.

Al decaer este periodo de auge piurano, quedan al desnudo las debilidades que las ciudades como expresión del desarrollo regional- no han podido mantener, evidenciando la necesidad de contar con un liderazgo urbano, que impulse el desarrollo no solo de la ciudad, sino también de la región. Como podemos ver, en Piura y en Sullana, pese a los incentivos, no se logró consolidar un cluster que pueda dar un marco de competitividad sólido respaldado en la evolución económica e institucional de sus actores.

Las ciudades, no obstante, pueden crear su entorno competitivo sobre la base de acuerdos o planes de desarrollo concertado por parte del sector público y privado.

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