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Ciudades Intermedias y Competitividad
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Modelos de promoción
de competitividad regional
Para
empezar a incluir a las potencialidades de las ciudades intermedias como
Piura y Sullana, dentro de la conformación de espacios competitivos,
debemos iniciar una breve descripción de modelos de promoción de
competitividad. Dávalos (1996) reconoce tres modelos de competitividad
regional, en cada uno se pone en relevancia el rol de la ciudad, como un
elemento importante en la formación de estos entornos: Los distritos
industriales, las redes empresariales y los grupos corporativos (ver anexo
1)
Los
distritos industriales son la reunión de pequeñas industrias
especializadas, altamente productivas, que entre ellas compiten y
cooperan. Este modelo presupone la inserción de estas industrias con la
economía internacional, y la integración de empresas contratistas o
subcontratistas. Se indica que esta formación se debe a la confluencia
armónica de tres factores: condiciones socioculturales, condiciones técnico
productivas y conexiones con mercados finales. Indica que no toda ciudad
puede ser un distrito industrial, pues no todas poseen, o pueden crear
buenos niveles de asociación, coordinación y cooperación, pues ello
depende de la evolución socio cultural, y también existe el riesgo de
que este distrito sea absorbido por alguna empresa.
Otra
forma de impulsar la competitividad es a través de las llamadas redes
corporativas, sugeridas en lugares donde las redes de confianza no son
sólidas o cuando los mercados no son eficientes. Se trata de que se
instale una corporación importante y alrededor surjan empresas pequeñas
-apoyadas o no- por la propia corporación. Empiezan a financiar el
establecimiento de empresas menores, capital, capacitación, etc. para
asegurarse insumos y poder manejar operativamente mejor la producción,
pero no en función de precios sino de jerarquías. Las empresas que no
estén vinculadas a esta corporación, serán de tamaño menor.
Las
redes empresariales surgen en forma casi espontánea basadas en el
sistema de precios. Ninguna empresa específica lidera la red, pero entre
todas participan de los intercambios de productos e información y
comparten una misma visión de futuro. Esta red busca productividad y es
sobre la base de empresas eficientes, que surgen otras menores que surten
de servicios o productos a las empresas mayores. Poseen una visión
empresarial moderna de mejor atención al cliente, flexibilidad y alta
capacitación.
Obviamente
ésta última propuesta puede ser la opción que podríamos elegir como
modelo de entorno competitivo, pero tras de esta caracterización de red,
está una serie de usos institucionalizados en nuestra forma de percibir
la actividad empresarial. Este carácter moderno se forja correlativamente
a la creación de mecanismos de confianza mutua y el respeto normativo. La
consulta constante de lo que desean las empresas para mejorar su
productividad es producto también de usos democráticos en los que se
haya encontrado consensos a partir de debates y de creación de espacios
de concertación. Es un hecho que los entornos democráticos de las
ciudades, pueden influir mucho en el modo en que se lidere también las
actividades empresariales. Dicho en cierta manera, la empresa reflejará
las formas de funcionamiento que tiene la ciudad en la que haya nacido. Si
una ciudad margina, plantea discriminaciones, con un gobierno local
tradicional, que además subvalore los aportes ciudadanos, se tornará en
un terreno poco apropiado para el asentamiento y prosperidad de empresas -
sean de origen local o foráneo - o la génesis de estas se verán
influidas por estas condiciones. Así también las empresas que finalmente
posterguen al consumidor, o que no posea capital humano capacitado en la
ciudad, sucumbirán rápidamente. En similar situación, los gobiernos
locales que excluyan a la ciudadanía serán poco representativos y
deficientes en brindar servicios o generar propuestas a futuro.
Otra
forma de percibir el problema del espacio urbano creador de entornos
competitivos, es que la ciudad mediana además de ser una aglomeración de
consumidores, de infraestructura física - energética, de potenciales
trabajadores, circulación de capitales, necesita contar con un objetivo
común, sobre la base de pactos sociales que cada ciudad puede promover
desde su gobierno local, organizaciones empresariales, y participación
ciudadana.
La
capacidad asociativa y de participación para debatir y concertar
objetivos comunes, la creación de redes sociales en las ciudades, otorgan
una mayor solidez a la visión común de desarrollo.
Por
lo tanto el desarrollo armónico de la ciudad, no pasa por la mejor
distribución del espacio simplemente, sino en que las funciones urbanas
consigan satisfacer las expectativas concertadas de los vecinos, teniendo
además impactos en el espacio. Al existir cambios de actitud para
aminorar tensiones, mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos,
alentar el ingreso de información y capacitación, aumentar los flujos de
información, crear infraestructura necesaria, aportaremos a la creación
de entornos competitivos en las ciudades intermedias. El reto de eliminar
inequidades y de fomentar la productividad sin poner en riesgo las
condiciones sociales y espaciales de la ciudad, está planteado para las
ciudades intermedias, pues se encuentran en una posición expectante con
respecto a sus mejores posibilidades de poner en práctica mecanismos de
integración urbana, al implementar políticas locales en beneficio de la
ciudadanía con -finalmente- implicancias espaciales.
Nos
encontramos ante una tendencia mundial a la urbanización acelerada, que
fortalecerá a las economías locales, pero ello también estará ligado a
una serie de problemas como las deficiencias en la distribución de la
riqueza y de las oportunidades para los ciudadanos. Los errores y aciertos
heredados de la historia urbana y el correspondiente proceso de
afianzamiento urbano como centro regional deben ser corregidos para contar
con mejores condiciones donde el capital humano no sea desaprovechado sino
potenciado; debe entonces mejorarse la calidad de vida, y el nivel de
conocimiento y capacitación especializada para fomentar la renovación
constante de lo más importante de la ciudad, el hombre. Al hablar de
elevación de nivel de vida incluimos el equipamiento y servicios de la
ciudad, en correspondencia a la función urbana de responsabilidad para
con sus habitantes.
Es
seguro que otros elementos que aporten a la competitividad se determinarán
desde la política nacional, que por su carácter general debe ser
analizada para identificar aquellos puntos desde los cuales potenciaríamos
aquello en lo que nuestra ciudad puede ofrecer mejores condiciones de
productividad o por el contrario, estar lista para flexibilizarse y
transformar su entorno competitivo.

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