PIURA

Planificación y Desarrollo Regional


Proyecto Piura 2010

Hacia una visión de futuro: Piura región

Red urbana regional

Documento Macro Región Norte SASE (PDF)
Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Local
Ciudades intermedias

 

Ciudades Intermedias y Competitividad

Modelos de promoción de competitividad regional

Para empezar a incluir a las potencialidades de las ciudades intermedias como Piura y Sullana, dentro de la conformación de espacios competitivos, debemos iniciar una breve descripción de modelos de promoción de competitividad. Dávalos (1996) reconoce tres modelos de competitividad regional, en cada uno se pone en relevancia el rol de la ciudad, como un elemento importante en la formación de estos entornos: Los distritos industriales, las redes empresariales y los grupos corporativos (ver anexo 1)

Los distritos industriales son la reunión de pequeñas industrias especializadas, altamente productivas, que entre ellas compiten y cooperan. Este modelo presupone la inserción de estas industrias con la economía internacional, y la integración de empresas contratistas o subcontratistas. Se indica que esta formación se debe a la confluencia armónica de tres factores: condiciones socioculturales, condiciones técnico productivas y conexiones con mercados finales. Indica que no toda ciudad puede ser un distrito industrial, pues no todas poseen, o pueden crear buenos niveles de asociación, coordinación y cooperación, pues ello depende de la evolución socio cultural, y también existe el riesgo de que este distrito sea absorbido por alguna empresa.

Otra forma de impulsar la competitividad es a través de las llamadas redes corporativas, sugeridas en lugares donde las redes de confianza no son sólidas o cuando los mercados no son eficientes. Se trata de que se instale una corporación importante y alrededor surjan empresas pequeñas -apoyadas o no- por la propia corporación. Empiezan a financiar el establecimiento de empresas menores, capital, capacitación, etc. para asegurarse insumos y poder manejar operativamente mejor la producción, pero no en función de precios sino de jerarquías. Las empresas que no estén vinculadas a esta corporación, serán de tamaño menor.

Las redes empresariales surgen en forma casi espontánea basadas en el sistema de precios. Ninguna empresa específica lidera la red, pero entre todas participan de los intercambios de productos e información y comparten una misma visión de futuro. Esta red busca productividad y es sobre la base de empresas eficientes, que surgen otras menores que surten de servicios o productos a las empresas mayores. Poseen una visión empresarial moderna de mejor atención al cliente, flexibilidad y alta capacitación.

Obviamente ésta última propuesta puede ser la opción que podríamos elegir como modelo de entorno competitivo, pero tras de esta caracterización de red, está una serie de usos institucionalizados en nuestra forma de percibir la actividad empresarial. Este carácter moderno se forja correlativamente a la creación de mecanismos de confianza mutua y el respeto normativo. La consulta constante de lo que desean las empresas para mejorar su productividad es producto también de usos democráticos en los que se haya encontrado consensos a partir de debates y de creación de espacios de concertación. Es un hecho que los entornos democráticos de las ciudades, pueden influir mucho en el modo en que se lidere también las actividades empresariales. Dicho en cierta manera, la empresa reflejará las formas de funcionamiento que tiene la ciudad en la que haya nacido. Si una ciudad margina, plantea discriminaciones, con un gobierno local tradicional, que además subvalore los aportes ciudadanos, se tornará en un terreno poco apropiado para el asentamiento y prosperidad de empresas - sean de origen local o foráneo - o la génesis de estas se verán influidas por estas condiciones. Así también las empresas que finalmente posterguen al consumidor, o que no posea capital humano capacitado en la ciudad, sucumbirán rápidamente. En similar situación, los gobiernos locales que excluyan a la ciudadanía serán poco representativos y deficientes en brindar servicios o generar propuestas a futuro.

Otra forma de percibir el problema del espacio urbano creador de entornos competitivos, es que la ciudad mediana además de ser una aglomeración de consumidores, de infraestructura física - energética, de potenciales trabajadores, circulación de capitales, necesita contar con un objetivo común, sobre la base de pactos sociales que cada ciudad puede promover desde su gobierno local, organizaciones empresariales, y participación ciudadana.

La capacidad asociativa y de participación para debatir y concertar objetivos comunes, la creación de redes sociales en las ciudades, otorgan una mayor solidez a la visión común de desarrollo.

Por lo tanto el desarrollo armónico de la ciudad, no pasa por la mejor distribución del espacio simplemente, sino en que las funciones urbanas consigan satisfacer las expectativas concertadas de los vecinos, teniendo además impactos en el espacio. Al existir cambios de actitud para aminorar tensiones, mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, alentar el ingreso de información y capacitación, aumentar los flujos de información, crear infraestructura necesaria, aportaremos a la creación de entornos competitivos en las ciudades intermedias. El reto de eliminar inequidades y de fomentar la productividad sin poner en riesgo las condiciones sociales y espaciales de la ciudad, está planteado para las ciudades intermedias, pues se encuentran en una posición expectante con respecto a sus mejores posibilidades de poner en práctica mecanismos de integración urbana, al implementar políticas locales en beneficio de la ciudadanía con -finalmente- implicancias espaciales.

Nos encontramos ante una tendencia mundial a la urbanización acelerada, que fortalecerá a las economías locales, pero ello también estará ligado a una serie de problemas como las deficiencias en la distribución de la riqueza y de las oportunidades para los ciudadanos. Los errores y aciertos heredados de la historia urbana y el correspondiente proceso de afianzamiento urbano como centro regional deben ser corregidos para contar con mejores condiciones donde el capital humano no sea desaprovechado sino potenciado; debe entonces mejorarse la calidad de vida, y el nivel de conocimiento y capacitación especializada para fomentar la renovación constante de lo más importante de la ciudad, el hombre. Al hablar de elevación de nivel de vida incluimos el equipamiento y servicios de la ciudad, en correspondencia a la función urbana de responsabilidad para con sus habitantes.

Es seguro que otros elementos que aporten a la competitividad se determinarán desde la política nacional, que por su carácter general debe ser analizada para identificar aquellos puntos desde los cuales potenciaríamos aquello en lo que nuestra ciudad puede ofrecer mejores condiciones de productividad o por el contrario, estar lista para flexibilizarse y transformar su entorno competitivo.

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