Región Piura

Procesos y Experiencias de Concertación Regional


Concertación para el Desarrollo Local

 

Concertación para el

Desarrollo Local y Regional

en Piura

La Coordinadora Interinstitucional para el Desarrollo Regional

 

Otra experiencia importante de concertación en la región está representada por esta coordinadora, que nació en 1995 ante la ausencia de una estrategia concertada de lucha contra la pobreza.  Estuvo compuesta inicialmente por cuatro instituciones y luego se fueron incorporando otras hasta quedar conformada como sigue: ONG (Cipca, CEPESER, Villa Nazareth, ADEC, CARE, Pirwa, Ideas, Diaconía para la Justicia y la Paz, Cáritas, Misión Castilla, Red Rural de la Mujer); instituciones públicas (sectores Salud y Educación, PRONAA, FONCODES, Región Agraria).

 

Sus intervenciones están focalizadas en las zonas de extrema pobreza de la región.  Su objetivo es concertar y unir esfuerzos para incrementar la eficacia y eficiencia de las acciones de lucha contra la pobreza, así como buscar la complementariedad institucional para lograr mayores impactos y la sostenibilidad de estos proyectos en el corto, mediano y largo plazo.

 

En estos años su funcionamiento ha sido regular; ha logrado realizar acciones de concertación concretas además de convertirse en un espacio de reflexión sobre el impacto de las intervenciones.

 

Una de las experiencias más valiosas ha sido la forma cómo se enfrentó la emergencia generada por el fenómeno El Niño y los problemas que se desencadenaron posteriormente.  Socializar la problemática, reconocer que individualmente no era posible obtener impacto significativo y contar con una instancia de concertación como la Coordinadora Interinstitucional marcaron la diferencia de la intervención del sector no gubernamental frente a esta emergencia, en relación con la de 1983.  Éste es, quizá, uno de los aportes más importantes de esta instancia.

 

En el proceso apareció la idea de los coejecutores o “asocios”, que es una modalidad de trabajo a través de la cual se responsabiliza de una determinada acción a la institución con mayor presencia o con mayor conocimiento de la zona y, por tanto, con mayores posibilidades de realizar efectiva y eficazmente las actividades.

 

Las reuniones regulares convocadas por la Coordinadora Interinstitucional permitieron compartir las dificultades, evaluar la intervención conjunta, corregirla y cruzar información, todo lo cual resulto clave para mejorar la calidad de la ejecución.  De igual forma, la estrategia de hacer participar a contrapartes locales – organizaciones e instituciones  de las localidades con mayor ascendencia – refleja el espíritu concertador que prima en la Coordinación.

 

Actualmente se ha constituido en un soporte importante del proceso de planeamiento del desarrollo que ha convocado el CTAR  Piura, en el que vienen participando alrededor de 60 instituciones públicas y privadas.

 

Los problemas que se han presentado en la reconstrucción y la atención pos emergencia, relacionados con la poca participación de los actores regionales, el retraso y la débil posición del sector público, han generado algunas tensiones entre los integrantes de la Coordinadora.  Una vez más se constata cómo el entorno político afecta este tipo de esfuerzos.

 

Otro riesgo, que se visualiza es la pretensión de convertir a la Coordinadora en una asociación que canalice recursos para proyectos específicos, lo cual desnaturalizaría su rol original, que ha sido validado por la experiencia tenida.