En los últimos años, hemos venido escuchando tanto a alcaldes, autoridades
regionales, empresarios, intelectuales y candidatos a cualquier cargo público,
sobre la necesidad de contar con visiones compartidas de desarrollo, objetivos
y ejes estratégicos, que permitan viabilizar y orientar la gestión
del desarrollo en los ámbitos de su incumbencia.
Esta situación, muestra la necesidad de contar con un instrumento de
gestión que permita asignar los recursos de una manera más eficiente
y eficaz, así como, evaluar las acciones y los impactos que esta inversión
genera.
Con el fin de atender estas demandas y necesidades, se han establecido normas
que promueven la elaboración de planes concertados de desarrollo y presupuestos
participativos, los mismos que deben ser elaborados haciendo uso de las metodologías
de la Planificación Estratégica.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), ha tomado la iniciativa
de elaborar instructivos mediante los cuales se norman los procesos a seguir
y se establecen los procedimientos para determinar quienes son los agentes participantes
de los mismos. Esta experiencia ha venido desarrollándose desde el año
2003.
Habida cuenta que se está por iniciar el proceso de formulación
del Presupuesto Participativo para el año 2006, creemos necesario realizar
algunos comentarios respecto de quienes participan en el proceso y cuales son
los resultados obtenidos hasta la fecha.
Arequipa, cuenta con un plan de desarrollo concertado, en el cual se establece
una visión y ejes estratégicos para el desarrollo del departamento,
la visión, expresa que Arequipa es una tierra productiva, hermosa y hospitalaria…
la misma que probablemente sólo sea conocida por los representantes de
las instituciones que formaron parte de los talleres que la elaboraron, y que
no ha sido difundida hacia el resto de la población con la finalidad
de generar consensos que permitan ponerla en práctica.
De igual manera, se han llevado a cabo varios talleres para definir el gasto
del presupuesto participativo, lo curioso es que lo aprobado en estos talleres
y en el presupuesto participativo en general, no se orienta de manera específica
al cumplimiento de la visión señalada.
Estas situaciones, nos obligan a reflexionar en el sentido de si este instrumento,
es decir, la planificación estratégica, es adecuada para la gestión
pública o es que las estructuras administrativas de las diversas instancias
públicas no están acordes con este instrumento, el cual ha tenido
mucha eficiencia y eficacia en la gerencia moderna.
Por otro lado, no debemos dejar de tener en consideración que en muchos
casos detrás de la decisión de en que invertir o que hacer, están
los intereses políticos de las autoridades que terminan superponiéndose
a los acuerdos que se arriban en los procesos participativos.
La superación de estas tres últimas condiciones, debería
permitir contar con un instrumento de gerencia pública, en el que con
los escasos recursos públicos existentes, se pueda potenciar las inversiones
privadas. Con ello promover actividades que mejoren la calidad y cantidad del
empleo, así como, las condiciones de competitividad de la economía
departamental.
Por: Carlos Leyton Muñoz
Ceder - Arequipa
