Concertación para la competitividad en las regiones del Perú

La creación de los gobiernos regionales a puesto al tema de la descentralización en la atención generalizada, tanto al interior de nuestro país, como en el contexto internacional. Y es que esta experiencia permitirá confirmar si los diseños conceptuales, políticos y legales; así como el grado de madurez de todos los actores, guardan relación concordante con la realidad y con las expectativas generadas en torno a un verdadero proceso descentralizador.

En este contexto, la concertación se convierte en uno de los mas importantes pilares para impulsar el desarrollo regional de Arequipa y de todas las regiones del Perú. En nuestra región existen muchas experiencias de carácter local (Caylloma, Caravelí, Arequipa Metropolitana), departamental (Mesa de Concertación y de Lucha contra la Pobreza) y macroregional (MACROSUR). Todas ellas tienen como objetivo impulsar el desarrollo regional articulado y sostenible.

En noviembre del 2001, en un foro regional (Arequipa, Cusco, Puno, Tacna y Moquegua) realizado en la ciudad de Arequipa, participaron representantes de instituciones públicas (municipios, CTARs, ministerios), privadas (empresarios, ONGs, colegios profesionales, etc.) y sociales (gremios); se planteó que la descentralización por sí misma no resuelve los problemas de desarrollo, a pesar de tener las dimensiones de participación y gestión, si no está acompañada de una auténtica transferencia de funciones, capacidades y poder; así como de claras iniciativas concertadoras de sus actores.

En el contexto regional de Arequipa, las experiencias de concertación se han dado en la ciudad capital de la región (Agenda 21, Comisión Regional del Ambiente, Colectivo de Organizaciones Regionales, Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, etc.), todas ellas con objetivos y búsquedas similares; sin embargo, aun enfrentan el desafío de una mayor integración y operativización concreta, en el plano de políticas y programas, de manera tal que hagan visible el impacto en la lucha contra la pobreza y la generación de desarrollo. Esto mismo pareciera ser la situación de Macrosur, adicionada con pérdidas de interés y descontentos de algunos representantes gremiales departamentales de Cusco y Puno.

No hay que dejar de reconocer que estos procesos y avances en concertación están mejorando la conciencia ciudadana y la participación de los actores regionales; sin embargo, es necesario asumir mayores retos para alcanzar mejores niveles de institucionalización. No olvidemos que la sinergia entre los capitales físico, natural, humano y social, crea las mejores condiciones para fortalecer la democracia, cuidar el medio ambiente e incrementar la producción y el ingreso.

Juan Catacora
CEDER

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