Me parece que es comprobable y no es una coincidencia, ni es un accidente, que
los tres departamentos más pobres del país: Apurimac, Ayacucho y
Huancavelica, también son los tres departamentos que en los últimos
20 años han recibido menos inversión pública per cápita,
excluyendo de consideración en Huancavelica la Hidroeléctrica del
Mantaro. El punto general se aplica: los tres más pobres son los tres más
con menos inversión per cápita, y por si acaso las fuentes de la
insurgencia terrorista. Simplemente ha habido un manejo con favoritismo para algunos
departamentos en contra de otros, y para algunas regiones naturales en contra
de otras. Durante largo tiempo la sierra ha tendido a ser olvidada, mientras que
determinados departamentos de la Costa y de la Selva han sacado tremendas ventajas.
El departamento de Arequipa, por ejemplo, durante 13 años de gobierno militar
sacó 21 veces más inversión pública per cápita
que Apurimac o Cajamarca, como extremos en la línea de inversión
en este período. En los últimos tres años del gobierno de
Velasco, buen Piurano, el departamento de Piura recibió más del
20% de la inversión pública nacional, ¡los tres años
seguidos!.
Las municipalidades son sumamente débiles y sumamente dependientes del
gobierno central. En otras palabras, las entidades existentes, los anteriores
CTARs, los recientes gobiernos regionales, las municipalidades provinciales
y distritales y en gran parte hasta los centros poblados menores y los pequeños
grupos comunales y unidades productivas, son dependientes de transferencias
del gobierno central y están impedidos de crear sus propios recursos
económicos. Por esto, cuando miramos el problema de regionalización
tenemos que mirarlo en términos de todo el sistema gubernamental con
sus siete niveles jerárquicos. No creo que vayamos a tener regiones fuertes
sino tenemos también municipalidades fuertes. Y las municipalidades no
son solamente ladrillos en la construcción de las regiones, sino también
pueden ser piedras angulares en la construcción de un país fuerte.
Por lo menos tres niveles de los siete: nacional, regional o departamental,
y municipal – provincial son sagrados. Si vamos a tener gobiernos regionales
debe ser totalmente claro que también debemos tener municipalidades fuertes
y municipalidades que funcionen. Si no tenemos esto, hay el peligro que los
gobiernos regionales tiendan a concentrarse con un muy fácil manejo del
gobierno central y que no van a representar bien los intereses de toda su región.
La mayor acusación en el proceso de regionalización, es siempre
de las provincias que no son capitales de departamento y de los departamentos
que posteriormente probablemente no van a ser capitales de región. En
Cajamarca, por ejemplo, existe latente una tendencia expresada en opinión
de que “¡los Cajamarquinos no queremos estar con Chiclayo, Chiclayo
nos va a explotar. Los costeños siempre nos han explotado. Mira la historia
económica de la sierra: pura explotación todo el valor agregado
se concentra en la costa, no hay como combatir el poder económico y político
de Chiclayo!”. Entonces insisten en que la región sea sólo
Cajamarca y talvez de ser la suerte con Amazonas pero sin Lambayeque. Y así
en muchos sitios del país se está armando el mismo tipo de campaña.
Moquegua no quiere subordinarse al “imperialismo arequipeño”,
no quieren ser colonia. Prefieren estar con Puno o estar solos, y no quieren
someterse tampoco al “imperialismo tacneño”. Estas preocupaciones
implican que si vamos a crear regiones fuertes tiene que ser en base a municipalidades
fuertes, que realmente representen los intereses de todas las agrupaciones de
base, y reclamen en la Asamblea Regional los derechos de cada provincia dentro
de la región.
Realmente, la regionalización implica que los departamentos van a “enflaquecer”
más, y de hecho ya son “muy flacos”. En estos momentos los
departamentos como autoridad gubernamental, consisten de la Prefectura, el Presidente
Regional – Departamental y algunas oficinas regionales que tienen ámbito
departamental en la letra pero que en realidad no lo tienen, pero realmente
no existe una estructura gubernamental para el Departamento – Región.
Con la regionalización los CTARs entregan su personal, sus bienes, sus
planes de trabajo, sus compromisos y sus obras a los gobiernos regionales. Sería
absurdo pensar que los CTARs, por ejemplo, de Lambayeque y Cajamarca, van a
representar los intereses de sus departamentos una vez que han sido absorbidos
por el gobierno regional. Tenemos, me parece, que asumir que si hay regionalización
en el Perú, el departamento se debilita más, y realmente lo único
que va a quedar en el departamento es el Prefecto, hasta que talvez vamos a
tener un solo Prefecto Regional y pasar de frente a nivel de la provincia: el
Sub Prefecto.
Los ladrillos que forman el gobierno regional, la base, tienen que ser las
municipalidades, y no tanto los distritales que ya se han reproducido vertiginosamente,
y son increíblemente pequeños y débiles como entidades
gubernamentales, sino las municipalidades provinciales. Para que esto funcione
tiene que ser la municipalidad más fuerte. Tiene que tener mayor asignación
de recursos y mayores poderes de tributación, mayor capacidad técnica
y sobre todo tiene que haber un cambio de mentalidad. Ahora, la municipalidad
provincial es la municipalidad de la capital, y básicamente de la ciudad
capital, y aunque sus autoridades son elegidos por toda la provincia, normalmente
todos los regidores son de la ciudad capital de la provincia, y casi siempre
cuando uno discute con un concejal provincial y se les pregunta ¿qué
problemas tienen ustedes?, mencionan siempre problemas urbanos: la basura, la
pavimentación, el alcantarillado, la carretera vecinal. No mencionan
problemas rurales, no luchan por toda su provincia, no hacen obras para toda
su provincia sino para su ciudad capital. Para que el nivel municipal sea más
funcional, me parece que hay que introducir allí un mecanismo que haga
que el Concejo Municipal realmente represente los intereses y apoyar el desarrollo
de toda su provincia y no solamente del pequeño pedacito que es la ciudad
capital.
El concepto de Caja Única me parece que es el concepto clave para entender
qué grado de descentralización realmente van a tener los gobiernos
regionales o podrían tenerla. Si creemos que el ejecutivo y el legislativo
nacional no deben intervenir en la programación de obras regionales tenemos
que cuestionar a fondo, debe haber Caja Única o no?. A mi juicio, debemos
volver a la situación que estuvo formándose los años 60
en que hay tributos locales y regionales, y en que, con límites de gastos
señalados desde Lima, cada institución en provincia decide su
presupuesto y sus proyectos en base a los recursos que obtiene. Así un
gobierno regional no está sujeto al control directo del gobierno central
que señala los proyectos y presupuestos de cada rubro de actividad, y
según las directivas de ahora, que también impone sanciones para
cualquier actividad que gaste más de lo permitido en cada proyecto.
Así, la descentralización es limitada, y va a ser aún
más limitadas sin no hay un mejor respaldo financiero a las municipalidades,
y si no definimos mejor cuáles son las responsabilidades de los sectores.
Cuando evaluamos a la regionalización tenemos que pensar cuáles
son los poderes y responsabilidades del gobierno nacional, porque si el gobierno
nacional asigna 5 % o 4% de los ingresos permanentes del tesoro público
a los gobiernos regionales y les pasa todo el trabajo que hasta ese momento
hacen los sectores en sus jurisdicciones, las condiciones van a empeorar y no
a mejorar.
Lic. Jesús Carranza Rimarachín
