Descentralización y Macroregiones : Cimientos de un largo proceso

La descentralización y la regionalización en el Perú son procesos de largo plazo que recién se inician y tendremos que trabajar arduamente para cristalizarlos, por el bien de nuestras regiones y del país. Pasan por dar cumplimiento a varios elementos básicos, desde el punto de vista de los que realmente queremos el éxito de este proceso. Uno de dichos elementos es la base normativa, en la cual se ha experimentado un avance considerable, a pesar de que pueden existir algunos vacíos, pero que en la aplicación práctica se pueden proponer cambios para perfeccionarlos. (1)

En cuanto a la participación organizada de la población, las organizaciones de la sociedad civil y la sociedad política permanecen en el papel o rol de observadores, no logran involucrarse, reflejando un bajo nivel de conciencia y compromiso consciente y racional con este proceso. Resaltan la debilidad y fragilidad de las organizaciones políticas (incluyendo a los partidos), que no tienen una propuesta clara sobre descentralización y regionalización, ni siquiera aquéllas que se encuentran ejerciendo el gobierno en las regiones. En realidad, el éxito del proceso de descentralización y regionalización depende en gran medida de la participación democrática organizada de la población, con un nivel de conciencia y compromiso con el proceso.

Otro factor crucial es contar con un nivel de recursos económicos y financieros que garantice autonomía económica. La asignación presupuestal para el 2003 fue recibida por los gobiernos regionales con una leve posibilidad de reestructuración, pero que finalmente no se tradujo en un aumento; y para el 2004 a pesar de tener “autonomía” de elaborar o formular su propio presupuesto, estando bajo un techo presupuestal definido por el MEF en donde aproximadamente el 90% se destina a gastos corrientes y solamente un 10% a inversiones, se genera dificultad para desarrollar obras de impacto. Ello, sumado a dificultades para acceder a endeudamiento externo, creación de tributos e impuestos y hasta problemas para acceder a la cooperación internacional, lleva a pensar que no existe una decisión sincera y transparente por parte del gobierno central de impulsar el proceso descentralizador. Necesitamos plantear la exigencia de autonomía económica, política y administrativa de las regiones dentro del proyecto nacional, manteniendo al mismo tiempo la unidad del país.

Sumando a ello la institucionalidad para la descentralización y regionalización, es preciso indicar que se ha avanzado en la normatividad, base importante, pero no la fundamental; hace falta que se fortalezca y se consolide en este proceso el capital económico, el capital social, el capital ambiental, para lograr la sostenibilidad del proceso de descentralización y regionalización. Necesitamos en las regiones empresarios consolidados y en crecimiento, empresas competitivas en todos los sectores, una importante composición orgánica de capital regional, sólida organización del empresariado con capacidad de endeudamiento, acceso a mercados regionales, nacional e internacional, entre otros. Necesitamos también organizaciones propositivas y con una práctica de control ciudadano efectiva: organizaciones gremiales fuertes de trabajadores, empleados, campesinos, y profesionales; así como una sólida organización de la sociedad política con partidos, frentes y movimientos con base doctrinaria, de principios programáticos y ligados estrechamente al pueblo. De igual forma, se requieren organizaciones e instituciones responsables en la defensa y protección del medio ambiente, así como gobiernos regionales y locales sólidos con capacidad de propuesta, legitimados ante la población y que cuenten con credibilidad ante la misma.

El proceso de descentralización y regionalización tendrá éxito en la medida en que forme parte del Proyecto Nacional de Desarrollo, con una orientación estratégica de mediano y largo plazo, a fin de que no se cometan desviaciones chauvinistas, segregacionistas o de mal entendidas “autonomías” alentadas por caciques regionales. Y precisamente este instrumento vital nos hace falta, el Proyecto Nacional de Desarrollo, nacido de las regiones, que oriente el desarrollo económico, político, ambiental y social del Perú que queremos en el mediano y largo plazo. Así, podremos tener un norte, en concordancia con las líneas maestras del desarrollo nacional, sin perder la especificidad de cada región y respetando sus características y necesidades.

Por último, debe definirse un adecuado procedimiento para la conformación de las regiones y macroregiones. En la Ley de Incentivos para la Integración y Conformación de las Regiones, así como en la Ley de Demarcación y Organización Territorial, se establecen las condiciones y los procesos de integración en macroregiones, pero el problema fundamental esta en que los departamentos actuales no ceden a ser incorporados con otras regiones, basados en las experiencias del proceso anterior de regionalización. En el caso de Cajamarca, no se puede volver a repetir la experiencia negativa de la Región Nor Oriental del Marañón (Lambayeque, Amazonas y Cajamarca), en la que los dos departamentos de Cajamarca y Amazonas fueron absorbidos por Lambayeque (principalmente la ciudad de Chiclayo). Ahora debemos trabajar con criterios de carácter técnico, económico, histórico, político y social, para proponer una nueva región (macroregión), con mayores niveles de equidad y justicia en el ejercicio del poder político en la macroregión, que debería integrar lo que constituye el circuito turístico macroregional del norte: La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes, Cajamarca, Amazonas y San Martín. En esta perspectiva, debemos trabajar sin prisa pero sin pausa.


(1).- La descentralización y regionalización se sustentan legalmente en la Constitución Política del Perú, las leyes Nº 27783: Ley de Bases de la Descentralización (20 de Julio del 2002), Nº 27795: Ley de Demarcación y Organización Territorial (23 de Julio del 2002), Nº 27867: Ley Orgánica de Gobiernos Regionales (16 de Noviembre del 2002), Nº 27902: Ley que modifica la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales Nº 27876, para regular la participación de los alcaldes provinciales y la sociedad civil en los gobiernos regionales y fortalecer el proceso de descentralización y regionalización 20 de Diciembre del 2002), Nº 27972: Ley Orgánica de Municipalidades (6 de Mayo del 2003), Nº 26300: Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadano, y otras normas relacionadas con la transparencia y acceso a la información pública que tiene derecho todo ciudadano.

Jesús Coronel
Universidad Nacional de Cajamarca

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