¿Por qué Relanzar el Algodón?

El algodón ha sido durante muchos años, en nuestra vida republicana, el eje central de la economía regional de Piura. Un excelente trabajo historiográfico, por publicarse, del Ing. Juan Ricardo Palma así lo demuestra, evidenciando que ya desde 1824-1830 el algodón empezaba a liderar las exportaciones por Paita.

En sus mejores épocas, se llegaron a instalar más de 60 mil hectáreas de este cultivo. Y en torno a él se dinamizó la industria y el comercio regional y se generó empleo a niveles significativos. Basta señalar que actividades como las de desmote de algodón, procesamiento de la pepita para la obtención de aceites y jabones y, especialmente, la creación de una de las más importantes hilanderías del país, configuran nítidamente nuestro perfil económico. Fue por exigencia de la actividad algodonera que se impulsaron los principales proyectos de irrigación regionales. Y fue alrededor de la actividad económica que ésta generó que cobró fuerza la idea de creación del Banco de Piura en 1872.

¿Cuándo y por qué es que se produce la declinación del algodón como cultivo predominante en la región?. Al margen de la ruptura que supuso la Reforma Agraria en el proceso de desarrollo agrario regional, la tesis que manejamos es que el algodón se convirtió en extremadamente adicto al crédito estatal proveniente del Banco Agrario. Con la desaparición de éste en 1991, los bancos comerciales, impreparados para cubrir las necesidades del agro y enfrentados a numerosos pequeños agricultores cuya atención demandaba grandes costos operativos y riesgos, no ocuparon el espacio dejado por dicha entidad de fomento estatal. El programa PIMA, surgido para cubrir este vacío, tuvo los resultados desalentadores que todos conocemos.

El algodón no es precisamente un cultivo de manejo agronómico sencillo. Sus labores culturales exigen mucho cuidado y la utilización de un paquete tecnológico cuyo costo no baja de los US$ 1 200 por hectárea. En consecuencia, sin la posibilidad de financiamiento y otros factores adversos como el FEN, los agricultores tuvieron que buscar otras alternativas que sustituyeran al algodón, siendo el caso más representativo el del arroz.

La cuestión que debemos plantearnos es si, aún bajo tales circunstancias, es deseable y factible que nos planteemos el objetivo de relanzar el algodón, como objetivo estratégico de nuestro desarrollo regional. Particularmente, creemos que sí, y las razones que abonan a favor de esto son las siguientes:

  • Mercado mundial dinámico de textiles. En tal sentido, según cálculos de la secretaría de la UNCTAD, dentro de un paquete de 225 productos en el mundo, los textiles ocupan los primeros lugares en términos del dinamismo de sus exportaciones durante el período 1980-1998: por ejemplo, la ropa interior de punto se ubica en el 7º lugar, con una tasa de crecimiento anual del 13,1 por ciento; la ropa interior de tejidos, en 16º lugar (tasa del 11,9 por ciento); los tejidos de punto, en el 18º lugar (tasa del 11,7 por ciento), etc.

  • Existencia de una fibra de gran finura (PIMA), reconocida internacionalmente, pero cuya pureza genética y calidad deben apuntalarse con investigación y desarrollo tecnológico.

  • Cultura algodonera y know how acumulado a lo largo de décadas.

  • La cadena productiva existe y se puede avanzar hacia mayores niveles de valor agregado incursionando en la rama de confecciones. Es necesario articular dicha cadena y hacerla operar bajo relaciones de cooperación más simétricas entre sus eslabones.

  • El impacto social del algodón es alto al ser intensivo en mano de obra y no ser precisamente una condición de su desarrollo y competitividad la de incorporar más maquinaria en su explotación; por el contrario, el hecho de que la cosecha sea manual y no mecánica garantiza una mejor calidad de la fibra. Adicionalmente, si se constituye una sólida industria textil alrededor del algodón, ésta también sería una importante fuente de empleo regional.

Ahora, la pregunta inmediata es ¿cómo realizar el relanzamiento del algodón?. Trataremos de aportar algunas ideas al respecto en una siguiente entrega, recogiendo los avances que hemos realizado en un trabajo llevado a cabo por el CREE en torno a la cadena productiva de algodón, a manera de aporte al Programa Regional de Competitividad en actual proceso de elaboración.

Por: Eco. Mario Alvarado Tabacchi.
Vicepresidente del CREE

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