Debemos reconocer que la descentralización no pasa sólo por pedir
mayores atribuciones al Gobierno Nacional, sino también por reconocer la
problemática endógena a la región, siguiendo lo expuesto
hace un par de semanas en esta misma columna por Bruno Revesz. Apliquemos esta
idea al caso específico de la transferencia del Proyecto Especial Chira
Piura (PECHP) al Gobierno Regional.
Luego de una serie de negociaciones entre el Presidente Regional y el CND,
se ha logrado que el PECHP se reciba –en fecha aún no determinada-
con una serie de recursos que servirán para pagar algunas deudas y desarrollar
la tercera etapa del proyecto. Aún se discute si dicho monto será
suficiente o no; no obstante, son pocos los que están pensando en lo
que ocurrirá después.
En la actualidad, no existe autogeneración de recursos del PECHP, situación
que deberá cambiar para asegurar su sostenibilidad luego de transferido.
Al respecto, habría que considerar la propuesta de Luis Gulman: recuperar
la inversión realizada cobrando tarifas reales por el agua, tal como
se planteó al iniciarse el Chira-Piura. Otros proyectos (por ejemplo,
Tinajones y Jequetepeque-Zaña) incluso generan recursos suficientes para
adquirir maquinaria agrícola para brindar servicios adicionales. Adicionalmente,
hay que recordar un principio básico del mercado: si un producto no tiene
un precio de equilibrio, no se percibe su utilidad y se desperdicia, tal como
ocurre actualmente con el agua en la región. En otras palabras, también
hay pendiente una tarea de concientización a la población sobre
la necesidad de pagar por el servicio de agua y los beneficios que ello les
traería en el largo plazo. Por supuesto que es rescatable que el GR haya
conseguido recursos para esta nueva fase, pero debe tenerse en cuenta que se
trata de un impulso inicial: la idea de transferir proyectos a las regiones
no sólo es para que los administren, implica también que el grueso
de los recursos sean obtenidos por ellas mismas.
Otra discusión que se viene dando es si el directorio estará
compuesto por piuranos, sullaneros o limeños, apristas o militantes de
otros partidos. Sin embargo, lo que se necesita realmente es gente capacitada
y que se comprometa con los intereses de la agricultura regional y de toda la
población. En este sentido, el INADE ha ofrecido capacitación
a los funcionarios de los proyectos transferidos, esperándose que no
sólo se instruya en administración y gestión, sino también
en conseguir fuentes de financiamiento propias. Felizmente, luego de tantos
años de iniciado el PECHP, es de esperarse que ya contemos en la región
con gente con experiencia y destrezas de sobra para la gestión de megaproyectos
hídricos.
En conclusión, no es posible pensar en hacernos responsables de un proyecto
de la talla del Chira-Piura sin pasar antes por un inventario de nuestras capacidades.
Habría que preguntarse si estamos preparados para asumir el reto y, si
no lo estamos, definir las tareas pendientes. Se trata tan solo de una primera
prueba dentro de un proceso descentralizador de largo aliento, en el que las
regiones deben demostrar que son capaces de regir sus propios destinos.
Rosa Lyn Joy Way
(Cipca)
