Expectativas Regionales de La Descentralización.

En el incipiente proceso de descentralización, muchas son las expectativas de la población con respecto a lo que desearía tener en su región como expresión de un progreso económico y social al cual siempre han aspirado. Las demandas regionales, que no son pocas, vienen exigiendo respuestas rápidas por parte de las autoridades. Pese a ello, el Gobierno Central espera también una adecuada respuesta de los Gobiernos Regionales al nuevo desafío que la descentralización les propone. En el medio, la población espera con ansias beneficios inmediatos y tangibles – generalmente, de corto plazo – de la creación de este nuevo nivel de gobierno; bajo la creencia de que esta primera etapa de la reforma descentralista, de corte mas bien político, produce de forma instantánea desarrollo económico y social. Lo que el ciudadano pareciera no entender es que, a la fecha, se han dado normas que facilitan la transferencia de las primeras responsabilidades del Gobierno Nacional hacia los GR, lo que no significa inmediatas transformaciones económicas, sino que asienta las bases para las mismas.

La población regional ambiciona tanto decidir directamente sobre su destino desde su GR, así como obtener progreso económico, impulsado en parte por los dineros públicos destinados a la región. No obstante, se observa un sensible desfase entre los objetivos políticos y económicos de la descentralización. La porción del presupuesto público, que contribuye a dinamizar las economías regionales, es aún limitada. El presupuesto destinado a los veinticuatro GR a duras penas alcanza el 15% del total nacional, del cual a Piura se le asignaron para el 2003 433,653,588 nuevos soles. El Gobierno Nacional ejecuta el 42.95% de los fondos públicos destinados a nuestra región, mientras que los Gobierno Locales, que en Piura ascienden a 64, ejecutan tan solo el 12.29%.

Mas aún, la forma de ejecución de gastos del Gobierno Nacional y los Gobiernos Locales difieren, dejando entrever dos perspectivas de desarrollo encontradas. Analizando los grupos de gasto público en Piura, veremos que el primero dispone de mayores recursos para gastos de capital (45.49%), es decir, buena parte de las inversiones; mientras que el GR tiene una muy alta proporción asignada a los gastos corrientes (75.87%).

Esta estructura de asignación de gasto hace que el Gobierno Nacional tenga mayores posibilidades de ejecutar alguna inversión u obra que el propio GR. Sin embargo, en el actual proceso descentralizador, las expectativas de la población están orientadas a las acciones e inversiones en infraestructura hechas por el GR, por lo menos en este primer momento. El desencanto existente se debe en alguna medida a la forma como se están programando la ejecución de inversiones por niveles de gobierno. Por ello, además de contar desde los GR con medidas para promover la atracción de capitales que ayuden a impulsar la dinámica económica regional, no hay que descuidar la programación de inversiones y gastos corrientes.

Es posible que dentro de la visión centralista del Estado Peruano se esté esperando una demostración por parte de los GR de su capacidad de planeamiento y gestión para así transferir paulatinamente recursos que la población regional requiere para satisfacer sus necesidades más urgentes y garantizar su desarrollo en el largo plazo. En consecuencia, modernizar la gestión pública a nivel regional debe convertirse en una prioridad tanto para atraer inversiones privadas como para incentivar la aceleración de la transferencia de funciones, atribuciones y recursos desde el Gobierno Central. El desequilibrio en la estructura de presupuestos debe ser corregido tanto por voluntad política del Gobierno Central como por el fortalecimiento de capacidades en los GR.

Julio C. Olivo García
CIPCA - Perú

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