Piura: Competitividad A Nivel de Provincias.

El desarrollo de la región depende básicamente en la capacidad de transformar nuestras ventajas comparativas en competitivas, teniendo en cuenta el avance tecnológico y el incesante proceso de globalización de las economías. Bajo esta premisa, resulta crucial la propuesta del Gobierno Central a las regiones para que elaboren su Programa Regional de Competitividad (PRC), que en Piura se ha venido trabajando durante el pasado año, con el aporte de instituciones públicas y privadas así como representantes del empresariado, los cuales formaron el Grupo Impulsor. El PRC está basado en un enfoque de corredores económicos, que consideran a ciudades intermedias o polos económicos que “irradian” desarrollo hacia otras ciudades menores (centros poblados o caseríos). Los corredores identificados se constituyen como ciudades o polos productivos – económicos y de articulación territorial para los demás centros poblados de la región. Se realizó un diagnóstico de las condiciones para la competitividad por corredores económicos del nivel competitivo de la región, cada uno de ellos se presentará en posteriores entregas. En esta primera, se muestra un diagnóstico general de la región.

Con respecto a la base humana (referida al capital humano como actor crucial de la competitividad) tenemos que la abundancia de mano de obra barata es un factor negativo para la región, así como la existencia de institutos superiores con currículas no acordes a las exigencias de la realidad de nuestra región que forjan por lo tanto profesionales poco competitivos, escasez de centros de investigación tecnológica contando recientemente con el centro de formación agropecuaria de Mallares. Aquí tenemos que mencionar que las provincias con menos ventajas son las de la zona de sierra donde los recursos para la educación son muy limitados generando un bajo nivel educativo en general. Por otra parte tenemos una gran cantidad de institutos superiores (79 en la región), aunque cuentan con serias deficiencias en la calidad educativa que brindan.

En la base física, se cuenta con infraestructura portuaria (aunque también con deficiencias en sus servicios que brindan) en tres zonas como son Talara (exportador de líquidos), Paita (exportador de containeres) y Sechura (exportador de minerales), la cual debe potenciarse si se quiere aprovechar la oportunidad que nos brindaría el corredor bioceánico Paita-Belem. Paita, es el principal terminal pesquero del norte del país, cuenta con los Ceticos y el centro de entrenamiento pesquero y predomina la actividad pesquera tipo artesanal e industrial. En infraestructura aérea contamos con el aeropuerto de Piura, pero falta mejorar sus condiciones para alcanzar la categoría de internacional, y en el caso del aeropuerto de Talara, casi no se está utilizando por la baja calidad de infraestructura, así como por la caída en la demanda de vuelos hacia dicho destino. El proyecto Chira Piura constituye la principal infraestructura productiva de la región, estando aún por concluir la tercera etapa (ambos reservorios de la región se encuentran en un proceso de sedimentación y presentan bajos volúmenes). En infraestructura vial, contamos con sólo la quinta parte de la longitud vial de la región que es asfaltada, correspondiendo mayoritariamente a la zona de la costa en contraste con la zona de sierra de las provincias de Huancabamba y Morropón. Por el lado de la infraestructura de servicios, hay una gran carencia de energía eléctrica y agua potable, especialmente en las ciudades de sierra.

La base instrumental presenta muchas debilidades; hay un escaso desarrollo tecnológico de los procesos productivos, por ejemplo encontramos un atraso técnico en la actividad agrícola y pecuaria – en especial en la zona de sierra. Podemos mencionar algunas experiencias en curso en la región acerca de innovación tecnológica, tales como la de los CITE´s, artesanal en Chulucanas, de Joyería en Catacaos y Agroindustrial (en etapa de impulso); sin embargo, esto no basta. No se cuenta con un sistema regional que posibilite conocer mejores mercados, cambios climáticos, inversiones, etc. que sea de utilidad a los productores y empresarios. Asimismo, es conocido el temor de los productores de la región por trabajar organizados o agrupados ya que aún persiste la mentalidad individualista. Por el lado de los servicios, se muestra en una creciente expansión del microcrédito para Pymes y pequeños negocios; el crédito agrícola es muy limitado, mientras que los programas de apoyo del estado como son Agrobanco y PIMA no llegan a satisfacer las necesidades crediticias de los productores. En este contexto, el trabajo en cadenas productivas con el fin de obtener mayor valor agregado de productos, tener mayores posibilidades de mercado y poder generar empleo en la región es de suma urgencia (basta con ver las experiencias exitosas de productores cafetaleros en Huancabamba y de banano orgánico en Querecotillo).

Luego tenemos la base intangible para la competitividad, en la que se incluye el tema de la institucionalidad, la cual es débil en la región con organizaciones e instituciones desorganizadas o ajenas a asumir compromisos para la construcción del desarrollo de la región; aquí es importante el trabajo que puede realizar el GR como cabeza de la región para promover mecanismos de relacionamiento y concertación. Otros comportamientos negativos que afectan la competitividad de la región son el paternalismo, individualismo, la cultura de no pago y falta de identidad regional en la población, que requieren de largos períodos para ser cambiados.

Bajo estas características, podemos decir que nuestra región aún dista mucho de ser competitiva. Se requiere una estrategia de competitividad de largo plazo que privilegie el factor humano y la infraestructura como principales fuerzas competitivas en donde el Gobierno Regional tenga un rol facilitador y busque la articulación con el verdadero protagonista, el empresariado.

Luis Albirena Eyzaguirre
Cipca
Publicado en Diario El Tiempo el 20 / 02 / 2004

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