En estos últimos años nos hemos visto inmersos en una serie de nuevos
enfoques de desarrollo en que el libre mercado ha insertado muchos de sus elementos
de juego en la modernización de las economías nacionales, regionales
y locales dentro de un sistema económico mayor. Al mismo tiempo vemos que
dentro de la necesaria modernización del estado latinoamericano se empiezan
a desplegar mecanismos de participación de la ciudadanía, para compartir
el poder de decisión entre las autoridades electas y los ciudadanos individuales
o a sus organizaciones para que estas fortalezcan el sistema democrático
liberal.
Muchas veces estos dos procesos no son percibidos como parte de un mismo proyecto
de desarrollo, antes bien son tratados de forma separada aunque los resultados
son el fortalecimiento mutuo de la parte económica de un modelo y su contraparte
político-social. Sin embargo nos encontramos con que existen resistencias
o mejor dicho muchas acciones por hacer para encajar en esta propuesta y sobre
todo apropiar mecanismos, procedimientos y adaptarlos a nuestra realidad, sin
descuidar lo social y lo ambiental. Estas acciones deben vincularse directamente
con el nivel de institucionalidad existente en cada espacio en el que se desea
tener una economía fortalecida, por lo que los gobiernos locales y regionales
deben tener niveles aceptables de cohesión y coherencia en cuanto a los
objetivos de desarrollo.
Un mecanismo de participación ciudadana regional, entre otros existentes,
es la vigilancia ciudadana, que es un medio de control democrático informado
y propositivo sobre el desempeño de las autoridades y de las instituciones,
sobre la consecución de sus objetivos y de la eficiencia de sus instrumentos
que garanticen la estabilidad del escenario competitivo. Una ciudadanía
vigilante y responsable debe ser informada y consciente que su misión tendrá
frutos no sólo dentro de la institucionalidad político administrativa
regional, sino dentro del desarrollo económico a mediano plazo.
Existen ya en Piura algunos esfuerzos de vigilancia ciudadana que desean contribuir
al afianzamiento de la participación y el mejor control de los recursos
y formulación o ejecución de políticas o estrategias llevadas
adelante por el sector público, pero éstas deben distinguirse de
aquellas acciones de “fiscalización” obcecada en la que más
que un elemento de avance, el afán acusador tiende a convertirse en un
vano obstáculo. Por ello, es indispensable contar con programas bien estructurados
acerca de lo que se desea controlar, tener un método claro y sistemático
que facilite el contraste temporal y sectorial de información y de este
modo también darle solidez y seriedad a la vigilancia. Por ejemplo, actualmente
existen mecanismos de control por parte del gobierno central (Contraloría
General de la República) y legislación nacional que obliga a la
transparencia administrativa mediante la publicación de convocatorias y
resultados de concursos, éstas pueden resultar insuficientes para la opinión
regional, para ampliar las prácticas de transparencia exigidas por ley
ya existentes en los niveles regional y local. La información sobre desempeño
de autoridades, asignación de recursos financieros y su ejecución,
así como el estado de avance de los temas de agenda regional para lograr
mejores niveles de desarrollo, resultan importantes temas que no solo deben quedar
en nivel de esclarecimiento si es que no hay claridad de ejecución o desidia,
sino también dar soluciones o sugerir salidas o contribuir a aclarar panoramas,
recordar trabajos y experiencias regionales previas.
La vigilancia ciudadana así, forma parte de la estrategia de desarrollo
regional en la que se debe fortalecer la imagen de las autoridades e instituciones,
repercutiendo en la formación de escenarios atractivos y fértiles
para el desarrollo económico. Sólo contando con un marco económico,
legal y social estable es posible dar soporte a las empresas ya establecidas y,
más aún, atraer nuevas inversiones que impulsen el crecimiento de
la región. Por lo tanto, no se trata tan solo de un proceso político,
sino que forma parte, a la larga, del fortalecimiento de todo el sistema productivo
regional. Una actitud activa por parte de la población y una buena disposición
de las autoridades y funcionarios para oír las necesidades y propuestas,
así como las observaciones que la ciudadanía mediante la vigilancia
haya podido identificar, contribuyen a la construcción del desarrollo integral
a mediano y largo plazo.
Julio C. Olivo García
Cipca - Piura
