Región Arequipa

Derrotero Histórico


Sello de la Historia

 

HISTORIA

Evolución Histórica de Arequipa:1500-1800[i]

 

 

Cesar Delgado Diaz del Olmo.[ii]

1544

  El Cabildo inicia la construcción de la Iglesia Mayor, con portada de piedra volcánica del color de la nieve, que le valdría a Arequipa el sobrenombre de Ciudad Blanca. El mismo año, los religiosos dominicos, que habían participado en la fundación de Arequipa, erigen su propio templo y convento.

1546

  La flamante ciudad cierra a cal y canto sus ámbitos a la población nativa, obligándola a trasladar sus ranchos y bohíos fuera de la traza urbana. Es la otra fundación de Arequipa, la que habría de dar lugar a la ciudad mestiza. Porque este espacio, situado más allá de la urbe y más acá del campo, se convertiría con el tiempo en el crisol donde terminarían por fundirse las tradiciones urbanas blancas y las tradiciones aldeanas andinas.

Por esta época se establece en la ciudad el poeta español Diego Martínez de Rivera, que ejercita su «divino ingenio», como luego diría el mismo Miguel de Cerva11tes, pergueñando loas al incomparable clima de Arequipa, tierra de «eterna primavera». Así empieza la literatura en este rincón del mundo, con una descripción del paisaje natural. Otro de los llamados poetas peruleros es el arequipeño Alonso Picado, a quien el autor del Quijote elogia e incluso honra llamándolo hermano:

Aquí debajo de felice estrella

Un resplandor salió tan señalado,

que de su lumbre la mejor centella, nombre de oriente a occidente ha dado

cuando esta luz nació, nació con ella todo el valor: nació Alonso Picado, nació mi hermano...

  1551

  Los mercedarios y franciscanos se afincan en la ciudad, y levantan su templo y convento.

1552

El Cabildo funda el primer hospital, al que da el nombre de Nuestra Señora de los Remedios.

1553

  Pedro de Cieza de León, continuando con los encomios del clima de Arequipa, en su Chronica del Perú afirma que «es tan bueno el asiento y temple desta ciudad, que se alaba por la más sana del Perú y más apacible para vivir».

1555

De igual modo, Agustín de Zárate en su Historia del descubrimiento y conquista del Perú dice de Arequipa que es un pueblo «muy sano y abundante de todo género de comida».

1558

Destruido el puente colgante del tiempo de los Incas, el Cabildo acuerda levantar en su reemplazo otro de piedra con arcos de bóveda.

1559

El Cabildo funda la primera escuela de un aula, para la enseñanza de gramática.

1571

Según el recuento realizado por el Virrey Toledo en su Visita General, la población indígena de Arequipa era 10 860 personas, cifra que seguiría disminuyendo en los años siguientes. Esto de debería, más que a la brutalidad del trato que les dispensaban los encomenderos españoles, al hecho de que la primitiva población indígena de Arequipa la constituían los ayllus transplantados, inmigrante s que terminaron por retornar a sus comunidades de origen.

1579

De acuerdo con las autoridades eclesiásticas, el Cabildo funda el primer monasterio de religiosas, al que da el nombre de Santa Catalina, para monjas de clausura.

1582

Un terremoto destruye casi por completo la ciudad, que estuvo a punto de ser trasladada a otro lugar por la autoridad virreinal; pero sometida la cuestión a la decisión de los pobladores, estos determinan reconstruida en el mismo emplazamiento.

1600

  La, explosión del volcán Huaynatutina aterroriza nuevamente a la ciudad. Precedida por más de doscientos temblores, «que se alcanzaban unos a otros», la explosión se hizo sentir con toda su fuerza la noche del viernes 18 de febrero. En los días siguientes comenzó a caer una lluvia de cenizas, acompañada de rayos y relámpagos, oscureciendo la ciudad, al punto que en la tarde del domingo siguiente ya no se «veía el cielo, ni la tierra, ni unos a otros». Y mientras el volcán seguía bullendo, se dice que un río de fuego y Iodo bajaba hacia el mar, cociendo el pescado «por espacio de dos leguas».

Empeñado en describir la naturaleza con sus terribles conmociones, el poeta Diego Mexía de Fernangil dice en su Egloga ;ú dios Pan:

La gente vio su hacienda sepultada

y por el suelo cuanto la autoriza

y quedó con temor, más no enmendada. ¿Paró en aquestoi)

No, que la ceniza del Omate con diluvio prodigioso,

la nubla, asombra, abraza y cauteriza.

Pero, lo de Arequipa ha sido cuento

aunque visto, increíble, pues vencieron

sus cenizas al mismo pensamiento.

Por infinitas leguas se esparcieron,

al Sol por muchos meses eclipsaron;

los caudalosos ríos se ahogaron,

a Omate y otros pueblos destruyeron

y después, a pesar de sus represas,

mil heredades con furor rodaron.

  1604

Volviendo a los elogios dedicados a Arequipa, el carmelita Vásquez de Espinosa, quien vio la ciudad recuperada de las anteriores catástrofes naturales, la llama no sólo «rica, fértil, regalada y amena», sino «un pedazo de paraíso terrenal». Con respecto a esto, el Judío Portugués explicaba, por estos mismos años, con cierta malévola ironía, que el paraíso arequipeño estaba lleno de religiosos de las cuatro órdenes y teatinos y monjas, «que siempre éstos buscan las buenas tierras».

1606

Nace la religiosa Ana de los Angeles Monteagudo.

1609

  Se crea el Obispado de Arequipa, cuya jurisdicción abarcaba el territorio de los actuales departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna, y de las provincias chilenas de Arica y Tarapacá. En esta inmensa región se establecieron 58 doctrinas, o reducciones de indios recién convertidos.

1613

  El primer obispo designado muere en Camaná, cuando venía a hacerse cargo de la nueva Diócesis.

1615

El segundo fallece también antes de llegar a Arequipa.

1619

Finalmente, después de tantas desgracias, la ciudad pudo al menos contar con un obispo, en la persona del agustino Pedro de Perea. Este atiende a las necesidades de la reconstrucción Arequipa, haciendo generosas donaciones para reedificar la Iglesia Mayor, levantar el convento de Santo Catalina y arreglar el puente y las acequias de la ciudad.

El mismo año de su llegada, el obispo Perea funda el Seminario de San Jerónimo, para la formación de curas doctrineros.

1654

Surge la primera manifestación de la arquitectura mestiza, mezcla de estilo renacentista y decoración aborigen, que aparece en la portada lateral de la iglesia de la Compañía de Jesús.

1656

Culminando la obra de sus cuatro. predecesores, el Obispo Ortega Sotomayor inaugura la nueva Iglesia Mayor.

1686

Habiendo vivido enclaustrada durante 80 años en el Monasterio de Santa Catalina, muere en olor de santidad Sor Ana de los Ángeles Monteagudo.

1700

Se funda un nuevo Monasterio para monjas de clausura, el de las Madres Carmelitas Descalzas o de Santa Teresa.

1741

El obispo Juan Cavero hace tender una tubería de barro cocido para conducir el agua hasta la plaza de Armas. Hasta entonces el agua era llevada por aguadores, en barriles y chombas a domicilio.

Arequipa cuenta 30 000 habitantes, de los cuales 26 000 son españoles y 4 000 aborígenes, aparte los 2 000 negros, mulatos, zambos y cuarterores, libres o esclavos. A diferencia de las otras ciudades del Perú, la población de Arequipa es mayoritariamente blanca.

1747

En homenaje a la fundación del Monasterio de Santa. Rosa, también para religiosas de clausura, el cura Ventura Trabada y Córdoba escribe la primera descripción sistemática de la ciudad, que lleva el elocuente título de: El suelo de Arequipa convertido en cielo. En él aparecen también los poemas dedicados a la consagración del Monasterio, fruto de la inspiración de los versificadores locales,que el autor llama los «Cisnes del Chili».

Es colmena y es vergel

Este santuario de Rosas,

Que serán f1ores vistosas

Y abejas que den miel.

(Anónimo)

1767

Expulsión de los jesuitas de Arequipa y confiscación de sus cuantiosos bienes.

1780

Rebelión de los pasquines. El pueblo, agobiado por los impuestos, comienza a manifestar su protesta. a través de pasquines, en los que amenaza con ajusticiar al Corregidor Sematnat y acabar con sus secuaces, sigue con algaradas nocturnas que llevan al saqueo de la aduana y la casa del Corregidor, para terminar con el asalto de la milicia urbana y la caballería a los barrios populares de las Rancherías y la ejecución de los cabecillas.

  Sematnat

Vuestra cabeza gvardad

y tambien tvs conpañeros

los Señores aduaneros

que sin tener caridad

an benido a esta Ciudad

de lejas tierras estrañas

a sacarnos las entrañas

sin moberles a piedad

y a todos bernos clamar.

  1784

  Un violento terremoto destruye la ciudad, no dejando en pie más de ocho o diez casas, ya que todas las demás fueran a dar al suelo o quedaron inhabitables.

Tres movimientos se reconocieron sensiblemente. El primero de un vaivén igual, fuerte y ruidoso que dio tiempo a que se librasen las gentes: duró como dos minutos. El segundo en forma de remolino; estábamos viendo desgranarse los edificios saliendo los sillares del medio de las paredes y moviendo toda la fábrica; duró cerca de un minuto. El tercero fue como un trueno de

abajo para arriba que hizo hervir toda la tierra, como medio minuto, y este fue el que todo lo destruyó, porque lo halló ya movido, y después se siguió como al principio muy cerca de dos minutos, acabando de derribar y rajar cuanto quedó pendiente.

  .Juan Domingo de Zamácola y.Jáuregui

RELACIÓN DEL TERREMOTO DEL 13 DE MAYO DE 1784

  1790

  El lO de agosto nace el poeta Mariano Melgar que inaugura la auténtica literatura arequipeña. Habiendo sido la descripción del paisaje natural el tema predominante de la literatura colonial, estática como la sociedad que le dio origen; Melgar en los primeros días de la Emancipación, comienza a expresar en sus yaravíes algo completamente nuevo, ya que no tiene que ver con el panorama inanimado de la naturaleza, sino con el variado mundo de las personas que cantan sus penas y alegrías. Así en la poesía de Melgar el paisaje desaparece. «Melgar como dice Aurelio Miró Quesada, sin menciones políticas, sin referencia a indios, sin quechuismos y, lo que es tal vez más extraño, sin 'color local' y sin paisaje, consigue revivir en sus yaravíes el espíritu indígena y alcanza en forma simple, con palabras sencillas, con música sin galas, una emoción de autoctonía». Siendo una mezcla de la tonada española y el haraui nativo, el yaraví ya no es expresión del blanco citadino ni del indio campesino, sino de un nuevo sector social que se ubica entre ambos, el mestizo, que por primera vez puede así manifestar sus sentimientos con voz propia.

  1796

En el censo realizado durante el gobierno del Virrey Gil de Taboada y Lemos se registraron en Arequipa 37 241 habitantes: 22 207 españoles, 4 980 mestizos, 5 929 aborígenes y 4125 negros, zambos, mulatos, cuarterones, etc., esclavos y de «castas libres». Por primera vez se hace mención en un censo colonial de los mestizos, que junto a los blancos pobres y los indios ladinos forman la plebe de las Rancherías, el populacho que se había iniciado en la vida política de la ciudad interviniendo activamente en la Rebelión de los Pasquines.

Nota.-


[i].Este documento, ha sido extraído de la revista Apóstrofe N° 1, es una revista universitaria de Investigación, su director es el señor Wilard Díaz, marzo 2000, Arequipa

"

[ii]. César Delgado Díaz del Olmo es autor de Garcilaso: Diálogo de los mundos (1994) y Hybris. Violencia y mestizaje (1997)

Estos Anales estaban destinados una improbable En­ciclopedia de Arequipa que se publicaría en Europa el próximo año

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