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Regulacion Estatal y Desarrollo Pesquero

 

El tema de la regulación dentro de la economía nacional ha recobrado vigencia; cada aumento en las tarifas de servicio público genera debates sobre las facultades empresariales frente a las obligaciones estatales de protección a los consumidores y los intereses nacionales (un ejemplo cercano ha sido la modificación tarifaria del servicio telefónico).  Con el proyecto “Camisea” el gobierno ha reaccionado frente a las presiones de una empresa importante para desarrollar un monopolio, a la larga difícil de controlar y perjudicial a los intereses de la población.  La sociedad en general concide al Estado como el encargado de orientar las actividades económicas hacia el desarrollo nacional.

 

La postura liberal absoluta, donde el Estado es un promotor de la economía sin intervención de ninguna especie, cada vez tiene menos adherentes.  No se plantea regresar al Estado interventor o Estado empresario; por el contrario, se trata de generar un Estado Administrador de los intereses nacionales y particulares de la población.  En esta dirección, el presente trabajo sustenta la participación activa del Estado en el Desarrollo del Sector Pesquero y, en el camino, la solución de los principales problemas en su dinámica.

 

Lo fundamental en la economía de un país no es el funcionamiento libre del mercado.  Es necesario reconocer al mercado como un buen asignador de recursos, quizá el mejor, la competencia propicia la eficiencia y una mayor rentabilidad de los factores (capital y mano de obra).  Pero, este mundo de óptimos económicos no aparece por arte de magia o por las propias fuerzas del mercado; es necesario que existan lineamientos de política sectorial que orienten las actividades hacia un crecimiento sostenido que beneficie a la población en su conjunto.

 

La actividad pesquera requiere la intervención del Estado, enfocado a la solución de los problemas de sobre-explotación, los elevados niveles de contaminación y las falsas señales del mercado para la inversión (elevado nivel de capacidad ociosa instalada).  El objetivo de la intervención estatal debe de estar en conseguir un desarrollo del Sector Pesquero: crecimiento y sostenibilidad.

 

Este documento ha generado la presencia del Fenómeno de El Niño en un sector donde las tasas de crecimiento, a nivel regional y nacional, han sido significativamente positivas y elevadas durante los últimos años.  En una primera parte deslindamos dudas sobre lo que entendemos por desarrollo del Sector Pesquero; a continuación se presentan los elementos que determinan la sostenibilidad.  La tercera parte trata las repercusiones que tiene el sistema de propiedad común de los recursos pesqueros sobre la dinámica del sector.

 

El documento concluye planteando el tema de la regulación, en un intento por presentar los lineamientos de política que existen, sus problemas y posibles correcciones.  A lo largo del documento hemos colocado noticias, de los periódicos, que pueden graficar los puntos críticos de la Opinión Pública sobre el sector, muchas veces contradictorias cuando lo que esta entre palabras son fuertes intereses económicos y políticos.

   

Cómo entender el “Desarrollo” en la actividad pesquera?

 

El concepto de desarrollo en el Sector Pesquero, basado en la explotación de un recurso natural renovable, contiene dos características: crecimiento económico con eficiencia en el uso de los recursos y sostenibilidad de la actividad pesquera.

 

El crecimiento económico de la actividad comprende el proceso de extracción de especies hidrológicas, procesamiento de las mismas estándares de calidad de los productos finales, margen de beneficio, conocimientos adquiridos, etc.  La diversidad de especies explotadas y los volúmenes de captura determinan la dinámica del sector, materia prima para el comercio y la transformación.  El mejoramiento de los aparejos en la captura y el aumento de la calidad en la transformación permiten mejores niveles de competitividad de los productos.  La acumulación de conocimientos, desde la formación de los trabajadores hasta la eficiencia empresarial, propicia estrategias de comportamiento en el sector con un considerable aumento de las utilidades.

 

Pero, el crecimiento pesquero y el uso eficiente de los recursos en el corto plazo no implica en sí mismo el desarrollo del sector (crecimiento no es igual a desarrollo).  Los recursos pesqueros son recursos renovables, la explotación que se realiza en el presente no implica necesariamente una renuncia al consumo futuro; siempre y cuando no se afecte su capacidad de reproducción.

 

En la práctica, desde hace muchos años la pesca, y la explotación de recursos naturales en general, ha estado lejos de representar una actividad económica “racional”.  El colapso de la década del setenta demostró que los recursos pesqueros no son una fuente infinita de riqueza, es necesario idear un sistema de explotación responsable  que dirija los recursos a sus mejores usos, con mejores tecnologías, que permitan mayores ganancias por unidad explotada.

 

Existen problemas de sostenibilidad (conservación) y eficiencia económica (sobre-inversión).  Incluso los “ciclos”, propios de la pesquería por las características biológicas de los recursos y las condiciones climáticas, se han agudizado; los recursos pesqueros cada vez son más frágiles, a causa de la presión que se ejerce sobre ellos (sobre explotación y contaminación).

 

La evolución del sector no ha estado acompañada de un desarrollo institucional que permita una explotación racional y eficiente de este recurso natural renovable.  Detrás del extraordinario momento que atraviesa el Sector Pesquero, se trasluce un panorama incierto en el largo plazo.  Las evidencias de sobre explotación en las pesquerías más importantes (anchoveta, sardina y merluza) y la sobrecapitalización del sector representan problemas de gestión,  más que a nivel de empresas en el ámbito de política estatal.

 

En Piura, la industria pesquera ha alcanzado niveles de actividad sin precedentes;  se han implementado modernas plantas de congelado, enlatado y harineras, operan modernas embarcaciones de captura de gran capacidad (barcos factoría entre ellas) y se han reflotado las antiguas plantas industriales.  Este ritmo de actividad, acelerado desde inicios de la década de los noventa, no se ha detenido ni con la percepción de graves problemas de contaminación y sostenibilidad de los recursos, ni con la presencia del Fenómeno El Niño.

 

La paradoja de un sector que crece aceleradamente en un marco de supuesta inestabilidad, requiere de un análisis minucioso de las condiciones de sostenibilidad y sus determinaciones a futuro; sobre todo, porque implica una considerable cantidad de puestos de trabajo y, presumimos, una importante renta económica frente a los niveles de inversión y los flujos de capital.

 

 

Sostenibilidad y desarrollo de la actividad pesquera

 

El término sostenibilidad, con relación al desarrollo, tiene implícitas dos características: la primera es una idea de estabilidad que implica eliminar las variaciones bruscas en el tiempo y, la segunda, de mejoras constantes.  La sostenibilidad implica la promoción de un desarrollo estable, de constantes y crecientes mejoras en el bienestar de la población en general.

 

En el Sector Pesquero la sostenibilidad se basa en la promoción de un desarrollo sustentable, irreversible en el tiempo.  El objetivo es mantener el uso productivo de los recursos pesqueros y la integridad en su base (su capacidad de producción); es necesario considerar los beneficios de corto y mediano plazo y, también, los beneficios (incluso derechos) de las generaciones futuras sobre los recursos y el medio ambiente.  En la práctica, este objetivo implica la determinación de restricciones físicas y de otra índole al uso productivo de las especies hidrobiológicas.

 

Una explotación “racional” de los recursos pesqueros implica necesariamente límites, que protegen la capacidad  de reproducción de las especies; se busca la explotación de los recursos, en el tiempo, no reduzca su stock físico.

 

El desarrollo sostenible del  Sector Pesquero contiene tres dimensiones,  complementarias que antagónicas [Garrido Lecca (1994) y Dixon y Fallon (1991)]: para un recurso individual, asociado a un ecosistema; para un grupo de recursos y; como concepto socio-físico-económico.

 

Las condiciones de sostenibilidad del Sector Pesquero se resaltan dentro de la Ley General de Pesca:

 

“Artículo 1º.-  La presente ley tiene por objeto normar la actividad pesquera con el fin de promover su desarrollo sostenido como fuente de alimentación, empleo e ingresos y de asegurar un aprovechamiento responsable de los recursos hidrobiológicos, optimizando los beneficios económicos, en armonía con la preservación del medio ambiente y la conservación de la biodiversidad” (D.L. 25977 Ley General de Pesca 22 de diciembre 1992).

 

 

La sostenibilidad entendida para un recurso individual se orienta a plantear restricciones cuantitativas a la explotación del recurso o captura de la especie, el objetivo es proteger la capacidad de reproducción de dicha especie.  Nuestra política pesquera, dirigida  por el Estado, mantiene está línea; el Ministerio de Pesquería se encarga de imponer restricciones a la captura de las especies más explotadas (cuotas, vedas, licencias de pesca, etc).

 

Un paso más adelante, en la definición de la sostenibilidad del sector, es ubicar a las especies dentro de un sistema o ecosistema.  Los recursos naturales, en particular los marinos, no se mantienen aislados; la sostenibilidad, entendida como la capacidad de las especies de sobrevivir y reproducirse en el tiempo, depende directamente de las condiciones del medio ambiente, desde los niveles de contaminación hasta la presencia de alimentos y depredadores.  Esta manera de percibir la sostenibilidad es más ambiciosa, se toma en cuenta la cadena biológica más que la especie específica, permitiendo un control sobre el ecosistema en su conjunto.

 

Como concepto socio-físico-económico (integrado y global) la importancia de la sostenibilidad en la pesquería atraviesa a las especies, su equilibrio  biológico en el ecosistema y las implicancias socio-económicas de la actividad.  El Sector Pesquero se basa en la explotación de especies marinas, alrededor de la extracción se desarrollan actividades de comercialización y transformación que implican en conjunto puestos de trabajo, inversiones, flujos de capital, etc.

 

La disponibilidad de recursos pesqueros y la modalidad como se desarrolla la actividad tiene efecto directo sobre la masa laboral del Sector Pesquero y el capital invertido en dicha actividad.  Una política estatal, enfocada directamente a plantear restricciones, tiene efecto sobre el empleo y el nivel de capital invertido o por invertir; es necesario que la sostenibilidad de la actividad pesquera se enfoque desde los requerimientos biológicos y sus implicancias económicas y sociales.

 

Económicamente, el problema para el sector está en que el mercado no es capaz de promover la eficiencia desde la simple competencia; incentiva la sobre-explotación y amenaza con agotar  los recursos,  poniendo en riesgo el futuro del sector en general y los beneficios derivados del mismo.  Sólo se considera en el valor de los recursos el costo de extracción, dejando dos puntos: por un lado el costo de oportunidad del recurso (el valor de los peces en el agua no es cero); y en segundo lugar, el valor del recurso en el futuro y su capacidad de “regeneración”.

 

Además. Existe sobre-inversión en el sector que se traduce en capacidad instalada ociosa durante largos periodos de tiempo (capital que puede ser productivo en otros sectores de la economía).  Socialmente los problemas del sector pesquero abarcan desde las condiciones de empleo, hasta la redistribución de las rentas de un recurso de propiedad común y los niveles de contaminación al medio ambiente.

 

Nuestra pesquería es de libre acceso, con restricciones cuantitativas (vedas y cuotas globales) y en el incremento de la flota (para las especies más explotadas).  Estos remaches en la política sectorial no eliminan la tendencia del las pesquerías a la autodestrucción de la fuente de riqueza, el Sector Pesquero está enfocado, sobre todo, a tres o cuatro especies que muestran evidencias de sobre-explotación.

 

 

Los criterios de explotación de un recurso natural deben de tomar  en cuenta sus efectos en el largo plazo.  Es indispensable debatir en torno al manejo de las políticas públicas en el Sector Pesquero y plantear los problemas socio-económicos derivados de la explotación de recursos renovables de propiedad común y libre acceso.

 

El sistema de propiedad de los recursos pesqueros y sus repercusiones

 

Hemos partido de la premisa de que el mercado es el mejor regulador, siempre que funciona en la dirección correcta; es decir, cuando mediante la competencia es capaz de orientar la asignación de los recursos escasos de la economía hasta conseguir un equilibrio de “eficiencia”.

 

El caso es que el mercado se equilibrará y funcionará “perfectamente” sólo donde los derechos de propiedad estén claramente definidos; es decir, existe información  perfecta (completa y para todos), no existen costos de transacción y todos  los beneficios marginales de una actividad asumen los costos marginales que genera.  La mayor parte de las actividades un ideal de “perfección” por competencia en el mercado.

 

Los recursos pesqueros son de propiedad común, todos somos propietarios y a la vez ninguno es propietario (no existen derechos exclusivos).  El sistema de propiedad común determina que los mercados no se equilibren, generando lo que económicamente se denominan “fallas del mercado”.

 

En la práctica este sistema de propiedad funciona como que los recursos hidrobiológicos en el mar no tienen valor, sólo lo adquieren al momento de ser capturados.  Los derechos comunes, que tenemos todos los peruanos sobre los recursos pesqueros, son traspasados como propiedad individual al pescador en el momento de la captura.  Los agentes económicos que explotan el recurso se apropian de los beneficios sin asumir la totalidad de los costos, generando externalidades negativas.

 

Para los pescadores el valor del recurso debe integrar su costo de producción que es igual al costo de extracción.  Mientras que para la sociedad el valor de dicho recurso integra el costo de extracción, el costo de oportunidad de dicho recurso para otro pescador (esa misma especie no puede ser capturada por otro), el costo de no contar con dicho recurso en su medio y sus repercusiones sobre la disponibilidad futura, entre otros[1] .

 

En el origen del problema está la definición de los derechos de propiedad sobre los recursos pesqueros, que se distribuyen entre todos los peruanos.

 

Artículo 2º.-  Son patrimonio de la Nación los recursos hidrobiológicos contenidos en las aguas jurisdiccionales del Perú.  En consecuencia, corresponde al Estado regular el manejo integral y la explotación racional de dichos recursos, considerando que la actividad pesquera es de interés nacional. (D.L. 25977 Ley General de Pesca 22 de diciembre 1992).

 

Otro problema del sistema de propiedad común que requiere la intervención estatal, es que los que participan no tienen incentivos para cuidar los recursos, los pescadores no limitan su esfuerzo de explotación porque lo que dejan de pescar lo pesca otro;  además, nadie puede asegurarle al pescador que se impone restricciones a la captura en el presente, que el recurso guardado o conservado estará disponible en el futuro a su exclusividad.

 

El  problema de la contaminación es similar, los agentes perciben que su responsabilidad es mínima frente al total y no tiene incentivos directos para disminuirla.  Una planta que contamina no percibe el perjuicio que genera directamente sobre su beneficio (es muy poco lo que la afecta); mientras que el agregado de contaminación de todas las plantas se hace significativo para el conjunto.  Cada planta o empresa es consciente de los problemas de contaminación para el sector, pero no tienen incentivos de disminuir la contaminación que generan si es que los vecinos no lo hacen.

 

En un marco de propiedad común los agentes que pueden intervenir sólo se limitan por las restricciones en la regulación que aparece generalmente cuando existen evidencias de sobre explotación y sobre inversión.  La pesca es una actividad estacional, la presencia de diferentes agentes con exceso de capacidad genera preocupantes niveles de capital ocioso para captura y procesamiento.  Los problemas originados en el sector dentro de un sistema de propiedad común tienen que ser corregidos por la intervención estatal (regulación), el objetivo es hacer sostenible y eficiente la actividad pesquera desde el punto de vista social, biológico y económico.

 

Regulación de la actividad pesquera

 

La regulación pesquera tiene dos objetivos, uno biológico o conservacionista y otro económico.  El primero busca mantener una explotación equilibrada de los recursos pesqueros, que permita controlar los riegos de una sobre explotación y los problemas de contaminación.  El segundo objetivo, dirigido a solucionar las fallas de mercado que generan ineficiencias en la asignación de los recursos, especialmente sobre la inversión.

 

Pero, la implementación de una política de regulación genera costos, entre los agentes privados por la determinación de reglas externas y de parte del agente regulador por los costos en los que incurre para controlar que se cumpla la norma.  Un axioma a tomar en cuenta es que el costo de la regulación no debe de exceder el beneficio que se consigue con su aplicación.

 

El marco regulatorio actual del sector pesquero está dirigido a cumplir metas de control biológico reduciendo la explotación de los recursos hidrobiológicos.  Las medidas comúnmente aplicadas son: las vedas, las cuotas permisibles, limitaciones al tamaño mínimo, control de artes y sistemas de pesca, etc.  El objetivo de este ordenamiento es la preservación de las especies más explotadas, restringiendo la presión sobre su biomasa en etapas críticas.

 

Las cuotas determinan límites al volumen total que puede ser captura.  Dentro del año biológico se realiza un estudio de la biomasa que determina el volumen que puede capturarse, en proporción a la presencia total y su capacidad de reproducción.  El objetivo de este instrumento es proteger a las especies, de manera que su explotación en el presente no ponga en riesgo su disponibilidad futura.

 

Como se observa en el cuadro han existido serios problemas de cumplimiento de esta medida; y parece poco racional que durante el 92 y 93, que se inicio el crecimiento acelerado del sector moderno no se definieran cuotas globales de captura.  Un problema adicional a esta medida reguladora es que produce incentivos a los agentes para acelerar el proceso de captura (asociado directamente con la transformación); los agentes del sector en este marco buscarán capturar la mayor parte posible dela cuota total, agudizando los problemas de sobre inversión y de capital ocioso (aumenta el capital individual y se reduce el tiempo de trabajo efectivo).

 

En el reciente caso de la merluza (1997) con la determinación de una cuota los empresarios modificaron su estrategia.  El anuncio generó un aumento significativo de las salidas de pescas de las embarcaciones (incremento del esfuerzo) que se detuvo, esta vez, por la escasez fruto de la presencia de El Niño. Para abril de dicho año, con una cuota anual de 150 mil toneladas, el desembarque acumulado alcanzó 60 mil toneladas, es decir, 40% de la cuota en tres meses.

 

Las vedas buscan proteger a las especies en etapas críticas, ya sea durante el proceso reproductivo o por la presencia significativa de ejemplares muy jóvenes.  La ventaja de estas medidas en el  mediano y largo plazo sobre el objetivo biológico es incuestionable; su dificultad (además de los problemas de control) está asociado a que no toma en cuenta los problemas económicos.

 

En 1966 se decreta la primera restricción a la captura, se coloca una veda de tres meses para anchoveta.  La respuesta de los empresarios fue invertir en la capacidad de extracción (lanchas y días de pesca) y de procesamiento (relacionado directamente a la disponibilidad), el objetivo es apropiarse de la mayor parte de la cantidad de recurso disponible.  Para 1971 la capacidad de procesamiento llegó a 30 millones de Toneladas (cerca de 50% más que en 1966).

 

El Estado, con las medidas que impone (que se pueden a ampliar al sistema de aparejos o tamaño mínimo de las especies) puede ser capaz de plantearse metas biológica, que permitan la conservación de la Biomasa en el tiempo1. Sin embargo, estos mismos mecanismos generan desviaciones o ineficiencias desde el punto de vista económico.

 

Este sistema de regulación combate la sobre explotación sacrificando la eficiencia económica.   Propicia la sobre inversión en el sector,  aumentando los costos medios de extracción y procesamientos de los recursos; con los consiguientes problemas sociales en el empleo.

 

La solución del problema de eficiencia tendrá que pasar por la implementación de un nuevo ordenamiento, que no solo tenga en cuenta el objetivo biológico.  En un contexto de libre acceso como él nuestro existen incentivos para capturar la mayor cantidad posible de recursos en el menor tiempo. El origen económico del problema es que donde los costos marginales se igualan al ingreso marginal (óptimo económico) existe una renta, los agentes aumentan su nivel de actividad hasta igualar el ingreso marginal con el costo medio.  El problema es que si un solo empresario fuera dueño de todos los recursos requeriría menos capital para producir lo mismo, mediante la competencia libre lo que estamos generando es eliminar ganancias que genera la explotación de un recurso natural (capital natural).

 

Un moderno sistema de control es el establecimiento de cuotas individuales de captura.  Mediante este mecanismo se asignan derechos a los agentes económicos sobre una proporción de los recursos disponibles para la explotación; el objetivo es que la competencia se determine por la eficiencia en un mercado de derechos y no a costa de los beneficios que permite la explotación de un recurso natural.

 

Es un sistema recomendable teóricamente, y aplicado ya en muchos países2, busca reducir el esfuerzo pesquero modificando el sistema de propiedad.  El mecanismo funciona3 a partir de la determinación de derechos de un pescador sobre una proporción de la cuota de captura establecida en un periodo de tiempo, en base a derechos históricos.

 

El sistema de asignación de derechos individuales permite a los agentes una racionalidad de explotación de mediano y largo plazo; acompañado de instrumentos globales también permite conseguir el objetivo biológico de conservación de las especies.  Además, si se aplican mecanismos de concesión se puede permitir niveles de control del Estado sobre la dirección del  sector en el largo plazo (a la vez incentiva a los agentes a respetar las normas por la posibilidad de perder la concesión).  Esta identificación y control puede ser orientados a solucionar los graves problemas de contaminación.

 

Todas las posibilidades de un nuevo ordenamiento del sector, que propicie su desarrollo, dependerá de la intención política y empresarial de crear instituciones administrativas y de investigación biológica sólidas.  El sector pesquero requiere de un aparato institucional que ordene el sector, capaz de implementar medidas, y hacerlas cumplir.



[1] Los costos son de diferente origen dado que el sector es complejo: existen pescadores artesanales frente a grandes empresas, diferentes especies para cada giro industrial (por ejemplo sardina y anchoveta para harina), la capacidad de reproducción se relaciona con la biomasa y las condiciones del medio ambiente, etc.

1 Siempre que su cálculo sea preciso y no se presenten agudos cambios en el medio.

2 Islandia, Noruega, Australia, Nueva Zelandia, Japón, entre otros.

3 Esta es una presentación bastante simple.