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Rios, Irrigación y Riego

 

Convencionalmente, en la toponimia tradicional del extremo norte peruano, la mayor parte del espacio costeño está designado como despoblado o como desierto. Es el acceso al agua el que focaliza la actividad social y condiciona la existencia misma del poblador; los principales asentamientos humanos de esta área  se ubican a lo largo de los tres grandes ríos de origen andino que atraviesan la franja costera para arrojar sus aguas en el Pacífico: del norte al sur, el Tumbes, el Chira y el Piura. Los dos primeros son ríos internacionales, conocidos como el Puyango y el Catamayo en su parte ecuatoriana, navegables casi todo el año en pequeñas embarcaciones aunque la inestabilidad y el peligro de la "barra" transversal[i] cuando crece la marea, dificulta su acceso al mar (Melo, [0770]). Por su parte, el río Piura nace de una red hídrica de la provincia serrana de Huancabamba, siendo usual dividir su curso costeño en tres secciones: el alto Piura, donde corre hacia el noroeste alimentado por una media docena de pequeños afluentes ubicados en su margen derecha; el medio Piura, entre Tambogrande -luego del cual bifurca hacia el suroeste- y Piura/Castilla; el Bajo Piura, hacia el mar, riega las tierras comunales de Catacaos y de Sechura.  El Tumbes, el Chira y el Piura están mejor alimentados de agua que los ríos de la costa central y de la costa meridional. Sin embargo su régimen es irregular con máximas en Marzo-Abril y mínimas en Agosto-Setiembre. A diferencia de los dos primeros, el río Piura está generalmente seco durante una parte del año.

 

Hoy en día, en las ciudades y en un número creciente de pueblos rurales, el agua de uso doméstico no proviene directamente del río sino de pozos tubulares perforados hasta la napa freática. Las dos grandes excepciones son el puerto de Paita desde la colonia[ii], y desde este siglo la ciudad industrial de Talara, asentados ambos en el tablazo litoral y alejados del recurso agua. En la actualidad estos dos centros urbanos son abastecidos con agua potable por una planta de bombeo ubicada en el Arenal a orillas del río Chira[iii]. El uso de aguas subterráneas juega también un cierto papel en la agricultura, importante en el alto Piura, secundario en el bajo Piura y poco significativo en los valles del Chira y del Tumbes (ORDEN, [0801]). Pero lo esencial de la expansión, transformación y modernización de la actividad agropecuaria regional está estrechamente vinculado a la adquisición de equipos de bombeo y la construcción de infraestructuras, canales, drenes y represas en este siglo[iv], que ampliarán enormemente el sistema de irrigación y el área cultivada, principalmente en el valle del Chira y en el bajo Piura. Los problemas a solucionar en estos valles eran de signo contrario: abundancia de agua en el Chira, pero terrenos difíciles de regar por estar ubicados a un nivel mucho más alto que el lecho del río; gran disponibilidad de tierras fértiles en el bajo Piura, pero escasez de agua salvo en reducidos períodos.

 

En el Chira, desde 1851, se disponía ya de un estudio técnico para construir un canal en su margen derecha, elaborado por Sterling en el marco del plan nacional de irrigación ideado por el iqueño Domingo Elías y patrocinado por la administración Echenique (Dubosc). Este proyecto, aprobado por la cámara de Diputados y luego descartado por Senadores, fue también objetado dos años más tarde por el informe del Ingº Duval contratado por el supremo gobierno para un nuevo reconocimiento del valle. De 1852 a 1858 crecieron las exportaciones de algodón del país y diversos hacendados del medio Chira instalaron, a orillas del río, bombas de vapor para regar las terrazas y ampliar el área cultivado (Melo, [0822]:38-41)[v]. Fueran paulatinamente destruidas por las crecientes de 1867, 1871, 1877 y 1878[vi].  Los dos primeros intentos, el de la ingeniería y el de la mecanización, se vieron así frustrados.

 

 

 

Una serie de estudios fueron realizados en los años siguientes. En particular uno nuevo de Duval en 1874 ([0820]) y los que Viñas y Reyes publicara también en 1874 y en 1894 ([0839], [0840]). En base a este último informe se aprobó en 1896, una ley que disponía la construcción de un canal de irrigación en la margen derecha del río Chira. Miguel Checa y Checa, quien fuera más tarde diputado por la provincia de Paita, dueño de varias haciendas que se verían beneficiadas por el proyecto, obtuvo la concesión cuyo contrato firmado en 1900, se encuentra en Adams ([0786]). Frente a las enormes dificultades técnicas y financieras, Miguel Checa tuvo primero que asociarse con la casa comercial Duncan Fox y con la Peruvian Corporation para finalmente retirarse en 1904. La longitud del canal Checa (56 Km.) alcanzaba la mitad de lo previsto (97 km) pero no lograba irrigar más que una séptima parte (4,000 has.) de lo proyectado. Los altos costos de mantenimiento del canal, vulnerable a las quebradas y sujeto a frecuentes rupturas, indujeron a la Peruvian Corporation a transferir sus derechos al estado peruano en 1925. El canal, destruído por el Fenómeno del Niño de ese año, fue reconstruído y ampliado por la comisión que dirigía desde Chiclayo el Ing.Sutton, reiniciándose su funcionamiento en 1930. Más allá de este laborioso y difícil primer gran proyecto hidráulico regional en este siglo[vii], la mayor expansión del riego se realizó en la parte intermedia del valle del Chira, principalmente a partir de los años 30, con la generalización del motor diesel y la instalación de potentes estaciones de bombeo como la del "Condominio" en Ovejería, al lado de Tangarará donde Pizarro fundara en 1532, la primera Piura.          

 

En el bajo Piura, la modernización y la mecanización del riego se realizaron en forma más rápida, eficiente y descentralizada. El cambio del curso del río provocado por el Fenómeno del Niño de 1891 había destrozado muchas de las acequias utilizadas por los comuneros de Catacaos y de Sechura, ensanchando la margen derecha. Individualmente o formando parte de asociaciones, pequeños y medianos agricultores construyeron una serie de nuevos canales (Palo Parado, Cumbibira, Shaz, Pampa de los Silvas, Monte Viejo, Casaraná etc.) de los que nueve regaban ya en 1906,  5,411 has. en el distrito de Catacaos[viii]. Algunas de estas sociedades de riego fueron promovidas por comuneros nativos.  Sin embargo el control técnico del agua se transformó en la principal arma para el despojo de las tierras comunales y la formación de un sistema de haciendas. El grueso de los movimientos de resistencia comunal fue a causa de que la Compañía Irrigadora de Piura Ltda., amparada por la Ley de Aguas de 1883, obtuvo en 1905 la concesión para la construcción de un canal destinado a regar 3000 has. en la margen izquierda del río Piura, en el territorio de Catacaos[ix].

 

Al igual que en el Chira, en tiempo de Leguía y con Sutton a la cabeza de la Comisión de Irrigación de Piura y Lambayeque, el estado se convirtió en el constructor de las principales obras: en 1924 se inició la construcción del canal de Sechura destinado a mejorar el riego de la parte baja del valle.  El cambio del cauce del "río Loco" al año siguiente, 1925, inhabilitó las obras que tuvieron que ser reiniciadas. En los años '30, el canal tenía un recorrido paralelo al río de 12 km. y su bocatoma estaba ubicada en Mocará, cerca de Catacaos.

 

A diferencia del Chira, el caudal del río Piura es extremadamente irregular según los años.  Cuando el volumen de agua era insuficiente, la distribución era muy desigual y discriminatoria en función de la ubicación física de cada fundo en el valle, quedando privilegiados los subvalles del alto y del medio Piura.  Bajo la presión de los agricultores del bajo Piura se intentó, con mediano éxito, regular los conflictos adoptando, desde 1919, un reglamento de distribución que distinguía cuatro regímenes (de toma libre, de reparto, de mita y de seca) en función de la importancia de la descarga y que establecía derechos preferenciales entre las diferentes tierras (Zegarra, [0815]: 18-23).

 

En el siglo XIX ya se había planteado la derivación de las aguas del río Quiroz, perteneciente a la cuenca del Chira, hacia el bajo Piura[x].  La obra que utilizó la quebrada de San Francisco, afluente del río Piura a la altura de Tambogrande, supuso construir 8 kms. de túneles y se realizó en veinte meses, inaugurándose en 1953.  Pero esta derivación no era más que la primera etapa de un proyecto mucho más ambicioso: la creación  ex-nihilo de un oásis de cuarenta y cinco mil hectáreas en el despoblado mediante la irrigación, licitación y venta de tierras nuevas (Soldi, [0812]: 27-30).  Gracias a un préstamo del Banco Mundial al gobierno del general Odría se construyó la represa de San Lorenzo de 250,000 ms3., cerca del caserío de Las Lomas, y alrededor de 500 km. de canales secundarios revestidos.  Sin embargo, hubo marchas y contramarchas (Hirschman [0846]) postergándose la lotización y la colonización hasta 1963.  Durante esos diez años, el bajo Piura había utilizado la totalidad del agua derivada y no quería ni podía renunciar a ella.  En consecuencia, el área de la colonización proyectada se redujo a la mitad, decretándose en 1966, limitar las reparticiones en lotes a 21,000 has. El vecino bajo Piura, sobrepoblado, veía su desarrollo bloqueado por la lotización de tierras en beneficio de colonos venidos de todo el país, mientras que la obra de San Lorenzo, técnicamente exitosa, se develaba hidraúlicamente insuficiente y financieramente desastrosa; las anualidades pagadas por los colonos cubrían menos de la tercera parte de las inversiones[xi]

 

Frente al impasse producido, el sistema de regulación definitiva del riego en el bajo Piura se realizaría mediante la derivación del excedente de aguas del Chira.  Esta interconexión de las cuencas había sido ya propuesta en el siglo pasado (Duval, [0820). El estudio de factibilidad de lo que sería el Proyecto Chira-Piura, se realizó entre 1964 y 1967 y sería ejecutado por el Gobierno Militar. En la primera etapa se construyó el reservorio de Poechos con un millón de metros cúbicos, el canal de derivación del reservorio al río Piura y las obras de drenaje primario (rehabilitación de tierras) en el valle del Bajo Piura; en la segunda, se construyó la Presa Derivadora Los Ejidos -cerca de Castilla- y el sistema de canales principal, secundarios y terciarios de conducción y de distribución de aguas, la red de drenes secundarios y parcelarios así como los diques de defensa y encauzamiento del río con sus correspondientes protecciones de enrocado y espigones (Inade, [0796]).  Está en curso de realización la tercera etapa cuyo objetivo es ampliar las posibilidades del riego por gravedad en ambas márgenes del río Chira[xii].

 

El alto Piura, donde hasta fines del siglo pasado se encontraban las haciendas más florecientes por disponer de agua en sus acequias sin necesidad de bombeo, se encuentra ahora en una situación de fuerte desventaja relativa frente a las otras áreas de la costa piurana por no tener agua permanente a lo largo del año y ser, por tanto, vulnerable a los ciclos de la sequía.  Siempre se ha esperado la derivación del Huancabamba para solucionar el problema (Viñas y Reyes, [0840]) pero desde Sutton ([0872]) sus aguas están reservadas para el gran proyecto de la irrigación de las pampas de Olmos.

 

El Chira y el Piura, incluyendo la colonización San Lorenzo y la nueva área de Cieneguillo a lo largo del canal de derivación del Chira-Piura, conforman ahora un oasis de más de cien mil hectáreas irrigadas.  No significa eso que no existan problemas ni amenazas: el mantenimiento del sistema de canales de San Lorenzo es precario, la represa de Poechos está en proceso de colmatarse, existen tendencias de salitramiento en el bajo Piura y el alto Piura sufre de escasez crónica de agua[xiii].

 

El valle del Tumbes ha sido menos favorecido por el proceso de modernización hidraúlica del extremo norte.  Recién a fines del siglo XIX se emprenden los primeros intentos de irrigación aprovechando las aguas permanentes del río Tumbes; la propuesta es concreta, Enrique Melville pide la concesión de ambas márgenes del río (1890). Pero es tan sólo desde mediados de la primera mitad de este siglo, cuando se realizan estudios serios sobre dicha irrigación, primero los de la Comisión Whele -Boggio, luego la de los ingenieros Carlos Leight y Jorge Zegarra (1938) y finalmente la comisión encabezada por Abel Labarthe (1943) (La voz de Tumbes). Hasta ahora las obras construídas son de moderado alcance; la principal es el canal de la margen izquierda con un largo de 22 km. construído por el estado entre 1939 y 1942 y que permitió irrigar alrededor de tres mil quinientas hectáreas. Por otra parte, en el vecino país también había surgido el interés de irrigar el área de Arenillas a Machala con las aguas del río Puyango, nombre del Tumbes en el Ecuador.  El largo proceso de definición de intereses, consolidación de proyectos y sobre todo de acuerdos bilaterales tuvo un precedente en el Proyecto binacional Linda Chara (1968) pero finalmente concluyó con la firma en Washington (1971) del Proyecto binacional Puyango-Tumbes y la formación de una "Comisión mixta peruano-ecuatoriana para el aprovechamiento de las cuencas hidrográficas binacionales Puyango-Tumbes y Catamayo-Chira". El proyecto supone la construcción de dos represas, Marcabelí y Cazaderos, financiadas respectivamente por el Ecuador y Perú, y de canales de derivación así como el montaje de centrales hidroeléctricas que aprovechen el volumen de agua trasvasada para la generación de energía eléctrica (Comisión Mixta, [0878], [0879]).  Sin embargo, el proyecto marcha muy lento: se entremezcla el rechazo a la construcción de la presa Cazaderos en terreno ecuatoriano para beneficiar aunque sea parcialmente al Perú con los reclamos territoriales de ese vecino país por cuanto se señala que los terrenos que se irrigarían en Perú son materia de litigio limítrofe no resuelto y que de llevarse a cabo el proyecto se sancionaría la validez del Protocolo de Río de Janeiro que ellos desconocen (Carrera, [0876].

 

Notas.-

 


[i].Banco o bajo de arena que se forma en la embocadura de algunos ríos. (Diccionario de La Lengua española, p.177)

[ii].Es usual encontrar en las descripciones geográficas coloniales, referencias al agua de Paita como traída por los indígenas en sus balsillas, desde Colán. A principios de siglo, López Albújar exclamaría "¿Que podía ofrecerles Paita en cambio? ¿Dónde el agua dulce para regar y beber? (...) El agua, la leña y los víveres había que traerlos de Colán por mar y con gran trabajo y riesgo..." (López Albújar, E..- Los caballeros del delito..., [2079]: 139 en "Personajes notables")

[iii].Ver en "Atlas Bibliografía y Diccionario" a Bernex, N.; Revesz, B..- Atlas regional..., [0001]: 101.

[iv].Hubo en la etapa prehispánica algunos trabajos hidráulicos para irrigar las tierras de cultivo: canales de piedra en la margen derecha del Chira, represa del Tacalá río arriba de Catacaos; salvo la reconstrucción de esta última por el primer corregidor de Piura Forero de Ureña ([0281]) poca o ninguna obra de construcción -e incluso de mantenimiento de las existentes- fue realizada durante el período colonial.

[v].Raimondi describe las bombas de vapor de las haciendas de Paredones, Rinconada, Monte Abierto cerca de Tangarará, e incluso la estación de bombeo y rebombeo instalada cerca de Amotape y que utilizaba dos máquinas. Ver A.Raimondi.- El Perú..., [0324], t.1: 362-368 en "La mirada del viajero".

[vi].Ver Archimbaud, M..- Estadística agropecuaria..., [0991]: 36 en "Diversificación agropecuaria".

[vii].Sobre las promesas y los avatares del canal Checa, ver entre otras referencias, Alva, Dubosc, Marie, Portocarrero ([0824]-[0826]), Stiles ([0831]), Sutton ([0834]), La Vida agrícola ([0836] y [0837]).

[viii].Leguía y Martínez, G..-Diccionario geográfico..., [0013]: 187 en "Atlas, bibliografías y diccionarios".  Esta obra y la de Jacobo Cruz (Catac Caos..., [1568] en "Catacaos y el valle del bajo Piura) son referencias obligadas para el estudio del riego en el bajo Piura a principios de siglo. Sobre la periodización de la modernización del riego regional, ver Revesz, B.-"Ciencia y tecnología..., [0906] en "Oro blanco: el algodón"

[ix].Ver Revesz, B.-"Catacaos, una comunidad..., [1585]: 92-94, en "Catacaos y el valle del bajo Piura"

[x].Ver Eguiguren, V.- "Estudios sobre la riqueza..., ([0993]: 158) en "Diversificación agropecuaria"

[xi].Ver Collin Delavaud, C..- Las regiones costeñas..., [0027]:117 en "Hitos de un espacio" y también Banco de Crédito.- Panorama..., [1353]:11-13.

[xii].Un mapa de las diferentes etapas del sistema de riego regional se encuenta en Bernex, N.; Revesz, B..- Atlas regional... ([0001]), p.41; referencia del capítulo "Atlas, bibliografías y diccionarios",

[xiii].Quizás la expansión del riego por goteo, todavía experimental (Ver Hilbck, [0920] en "Oro blanco: algodón") pueda modificar este cuadro.