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Hacia
una Visión de Futuro: Piura
Región
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1. Los hechos que marcaron nuestro presente regional[1]
Las posibilidades de desarrollo de las
generaciones venideras dependerá, en buena medida, de las iniciativas que
pongamos en marcha los propios ciudadanos, los líderes, las organizaciones
y los gobernantes para aprovechar las oportunidades o disminuir los riesgos
que nos presenta el medio natural y la dinámica económica, social y
política. Muchos componentes actuales de la estructura productiva, social e
institucional de la región tienen sus orígenes en las principales
iniciativas privadas y públicas que se convirtieron en hechos durante este
siglo[2].
El período que está comprendido entre
los intensos fenómenos de El Niño de 1891 y 1925, se caracterizó por la
exportación exitosa de algodón "país"[3],
el inicio de la exportación petrolera y la desarticulación más evidente
de los circuitos comerciales de la costa y de la sierra.
Las últimas grandes lluvias del siglo
XIX permitieron alcanzar en 1892 la más alta producción hasta entonces
vista de algodón país. La bonanza de la agricultura y el comercio
propició la creación de la Cámara de Comercio, la canalización del agua
de riego en el Bajo y Alto Piura así como en el Alto y parte del Medio
Chira, y la experimentación de variedades anuales de algodón desde
principios del siglo. El algodón Pima, cuya semilla fue importada de
Estados Unidos, destacó rápidamente por su mejor adaptabilidad a las
condiciones de la costa piurana y la mayor aceptación de su fibra en el
mercado mundial.
Paralelamente, el Estado invirtió en la
construcción de vías de comunicación, fortaleciéndose los núcleos
urbanos de Piura, Paita y Sullana. Por su lado, Talara surgía como un
enclave petrolero y un centro de crecimiento proletario. En este contexto es
que se impulsó la prensa escrita como vehículo de integración social.
La década de los años '30, se
caracterizó por el inicio de la modernización de la agricultura costeña
piurana, impulsada por la creciente producción del algodón Pima. Ella
comprendió la reconstrucción de los canales dañados por las lluvias de
1925 y la ampliación de canales en el Bajo Piura, el acondicionamiento del
suelo a los requerimientos del Pima, la experimentación del uso de
fertilizantes y de pesticidas importados, la reglamentación estatal para la
erradicación del algodón "país" y el establecimiento de un
calendario de siembras. La Liga Agrícola y Ganadera promovió este proceso
de modernización con el apoyo del Estado y de la Sociedad Nacional Agraria,
central nacional representativa de los hacendados.
Posteriormente, a principios de los años
'40 se conjugan cuatro hechos que facilitaron la integración regional. De
un lado, el funcionamiento de la Junta de Obras Públicas permitió un nivel
de autonomía en la ejecución de obras. Del otro, la carretera a
Huancabamba rompió parcialmente con el aislamiento vial de la sierra,
resultante de las políticas desarrolladas desde el inicio de la República.
Luego, la construcción de la carretera Panamericana hasta Piura que
facilitó la orientación hacia el sur de los flujos comerciales de la costa
norteña peruana. Esta situación se vio favorecida con la actualización
del litigio territorial con el Ecuador. Dicho conflicto hermanó a piuranos
y tumbesinos pero también alteró y restringió las relaciones con el país
vecino. Probablemente la elevación de Tumbes en 1942 a la categoría
departamental buscó fortalecer su posición geopolítica ante el problema
limítrofe con Ecuador.
Durante los años siguientes, hasta fines
de la década de los '60, la expansión del Pima y la acumulación de
ganancias que produjo fue un motor que consolidó el proceso de
modernización del espacio costeño piurano bajo el régimen predominante de
hacienda.
En esta época, bajo el empuje de dicho
proceso, se crearon instituciones financieras y universidades, públicas y
privadas. A través de la inversión pública se modernizó el servicio
portuario y aeroportuario, además del energético, ejecutándose también
el primer proyecto de irrigación de envergadura regional en San Lorenzo y
los estudios de factibilidad del proyecto Chira-Piura. El desarrollo de las
principales ciudades pasó por la implementación de diversas obras de
infraestructura urbana [agua potable, alcantarillado, luz eléctrica, entre
otras].
La sierra fue claramente relegada de este
proceso de modernización. Esto propició la migración de una parte de su
población a la ciudad capital. Simultáneamente, se activaron
organizaciones rurales (comunidades, comités de yanaconas y sindicatos) de
carácter menos tradicional, con mayor vinculación y más apertura a las
influencias externas.
Las crecientes demandas del campo por
acceder a recursos, por lo común escasos, o por defender aquellos
amenazados por el régimen de hacienda, se expresaron en permanentes
conflictos legales y movilizaciones de recuperación y defensa del
territorio comunal o de
mejoría de las condiciones de trabajo.
Más adelante, la nacionalización del
petróleo y de la industria pesquera así como la implementación de la
Reforma Agraria en los setenta fueron los signos del inicio de un
protagonismo estatal en la dinámica productiva nacional.
La desaparición del empresariado
agrícola y la precaria conservación de la estructura tecnológica en el
marco de una ineficiente gestión cooperativista derivó en un retroceso
productivo del agro piurano. A pesar de ello, continuó el crecimiento de la
inversión privada vinculada a la producción algodonera: una promisoria
industria textil y de procesamiento de productos derivados de la pepita de
algodón, además de la importación y el comercio local de maquinaria
agrícola.
La conversión exitosa de algunos
destacados hacendados a las grandes finanzas y a la diversificación
industrial así como la conversión de miles de obreros agrícolas en socios
de cooperativas agrarias fueron nuevos cursos sociales creados con la
modificación de la tenencia de la tierra y la modalidad de expropiación
que le acompañó.
En estos mismos años, el Estado
emprendió la ejecución de la mayor obra de irrigación del país, la
represa de Poechos, y la construcción del oleoducto nor-peruano. Piura
pasó a tener la mayor área agrícola con riego regulado a nivel nacional y
a ser el mayor abastecedor del crudo producido en el país. Posteriormente
la actividad pesquera inició el proceso de industrialización que hoy
caracteriza a Paita, Sechura y Tumbes.
En tiempos más recientes, el fenómeno
del Niño del 83 hará patente la ineficiencia de un Estado y un gobierno
centralista. Ello unido a la conducta corrupta de algunos funcionarios en la
situación de emergencia, impulsará la organización cívica regional y
local, con participación destacada de las autoridades municipales elegidas,
de los jóvenes y de las mujeres del campo y de la ciudad. En este contexto
se organizó la demanda por la regionalización y por el derecho del canon
petrolero que unió al conjunto de la población y sus instituciones.
Entre la última ocurrencia del fenómeno
de El Niño y 1988, en la costa regional se han ido parcelando las
cooperativas agrarias por acción de los mismos socios, mientras que en la
sierra la mayoría de los grupos campesinos se fueron convirtiendo en
comunidades campesinas.
Las grandes rupturas de la dinámica
regional de las últimas décadas han configurado un nuevo perfil y
personalidad de la región Grau sentando las bases de los procesos actuales.
[1]
Para mayores referencias consultar el texto "Balsillas,
piajenos y algodón. Procesos históricos en Piura y Tumbes"
(Aldana y Diez, 1994).
[2]
Ver anexo 2 "Los principales acontecimientos en la Región
Grau de 1892 a 1983".
[3]
Fibra que podía ser de diversos colores, proveniente de plantas
arbustivas de algodón oriundo del Perú.
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