Región Piura

Descentralización


Descentralización y Democracia

La Hora de la Democracia
Encuesta de Descentralización

Riquezas de las Regiones: Piura (PDF)

 

Descentralización y Democracia

... El Pueblo Opina

Descentralización en el imaginario nacional

El período que va de 1996 a 1999 fue, en términos generales, el de mayor consolidación del centralismo político. El uso de los recursos por el Ministerio de la Presidencia para la realización de obras públicas y, sobre todo, el reforzamiento de la figura del Presidente de la República en las zonas de desastre ocasionados por el Fenómeno El Niño, ayudó considerable-mente a consolidar esta imagen. La noticia de los daños producidos por la furia de los desbordes de los ríos o de las precipitaciones fueron sistemáticamente asociadas con la presencia del Presidente de la República, al punto que él dirigía las máquinas, supervisaba obras, determinaba las acciones a seguir, teniendo como acompañantes a las autoridades locales y colocando al pueblo damnificado como sujeto pasivo de la reconstrucción.

A pesar que en 1995 debió iniciarse la regionalización con la conformación de regiones y la constitución de los gobiernos regionales, esta exigencia constitucional no aparecía como tal para la población. El recuerdo de la experiencia de la regionalización, en realidad, no era grata y por tanto no se valoraba su importancia como parte del proceso de reforma del Estado.

En realidad, de la anterior experiencia de los gobiernos regionales queda poco o casi nada. Se mantuvo la figura de presidente de la región, nombrado por el Ejecutivo, pero de manera transitoria y con funciones recortadas. Ya el presidente de la región (Consejo Transitorio de Administración Regional) no representa la voluntad de las mayorías ciudadanas, sino que en tanto funcionario público intenta convertirse en el representante del Estado en la región. Esta figura se reforzó luego cuando se promulgó la Ley Marco de Descentralización.

Encuestas Nacionales.

Con el objetivo de estudiar las percepciones de la población sobre la descentralización, su situación económica y valoración de la democracia, el Grupo Propuesta Ciudadana encargó a IMASEN la realización de tres encuestas de opinión a nivel nacional: la primera en junio de 1996, la segunda en octubre de 1998 y la última en diciembre de 1999.

Las dos primeras se organizaron sólo en seis ciudades (Piura, Iquitos, Huancayo, Cusco, Arequipa y Lima Metropolitana), mientras que la tercera encuesta se realizó a nivel nacional, en los ámbitos urbanos y rurales.

Se clasificó al encuestado por estrato socio económico (alto, medio y bajo), procedencia rural y urbana, grupo etáreo y sexo. En la tercera, además, se estableció un porcentaje por regiones: norte (costa_sierra), centro (costa_sierra), sur (costa_sierra) oriente (selva) y Lima Metropolitana.

En la medida que las tres encuestas tratan sobre el mismo tema, podemos llegar a tendencias en las percepciones políticas de la población.

Los resultados que aquí mostramos han sido trabajados a manera de hipótesis con el fin de incentivar el diálogo con instituciones y organizaciones sociales de desarrollo

El radical desmontaje que se hizo de la experiencia de la regionalización y la crisis de los actores políticos regionales, probablemente, reforzó la imagen de que ésta era una experiencia negativa y por tanto fue debilitándose en el imaginario de la población la idea de que la regionalización constituye un proceso político de reforma del Estado y de que a través de ella se puede abrir posibilidades para el desarrollo de sus pueblos.

Se reforzó, por el contrario, la idea que desde el poder central y con la presencia del Presidente de la República en su caserío, distrito o ciudad, se puede acceder a obras y presupuestos. No importa que con esto se reafirme el centralismo. Tampoco se comprende que con ello sus gobiernos locales, sus trabajos comunales y su participación en el desarrollo de sus pueblos se subordinan a la iniciativa o voluntad que tendría el Presidente de la República o el Ministerio de la Presidencia a través de sus aparatos de apoyo social.

Esto es lo que se refleja en las tres encuestas mencionadas. En la de 1996 no se llegó a considerar que el centralismo era un problema a resolver y, a pesar de que en la encuesta de 1998 la descentralización fue adquiriendo un mayor interés entre los encuestados, sin embargo, un año después, en la tercera encuesta (Cuadro 1), se observó que para los encuestados el centralismo en realidad no era considerado como problema. Para ellos los problemas mayores que el gobierno debía resolver eran: el desempleo, la crisis económica, la delincuencia, la pobreza, el desarrollo de la agricultura y el apoyo a la educación. La descentralización era considerada como un sexto problema; en todo caso no era una acción prioritaria del gobierno el descentralizar el país.

CUADRO Nº1
¿Qué grado de importancia cree que debe darle un nuevo gobierno a descentralizar el país?
 

ENCUESTA 1999

 

 

TOTAL REGION
NACIONAL NORTE
Primero 6.5 7.5
Segundo 16.6 17.1
Tercero 11.7 14.0
Cuarto 12.1 10.8
Quinto 13.8 11.5
Sexto 20.3 19.4
Séptimo 14.8 15.6
No responde 4.2 4.2
TOTAL 100.0  
BASE: Total de entrevistas        1635 480
PROMEDIO 4.4 4.3
 

¿Tiene esto que ver con la acción consciente que realizó el gobierno de deslegitimar toda opción descentralista en el país? Probablemente sí. Recordemos que toda referencia a la experiencia anterior de los gobiernos regionales fue sistemáticamente satanizada. Pero, en cambio se trabajaron imágenes y visiones diferentes de lo que debía ser la regionalización.

No es que la población acepte el centralismo. Lo que pasa es que la asociación de la imagen de la presencia del Presidente de la República con la ejecución de obras por el gobierno central en las provincias fortalece la creencia de que ese tipo de centralismo es positivo, que trae beneficio a los pueblos del interior; que con la presencia presidencial directa las cosas pueden marchar mejor, tal como lo podemos apreciar en el Cuadro 2.

CUADRO 2
¿En su opinión, basta que un gobierno se preocupe por invertir principalmente 
en los pueblos y departamentos del interior para que pueda decir que es un gobierno descentralista?
 

 

Total Nacional Región Norte
55.5 51.9
No 25.8 21.3
No responde 18.7 26.9
TOTAL 100.0  
BASE: Total de entrevistas         1635 480

Sin embargo, esto no significa la aceptación del centralismo. Basta ver el alto porcentaje de encuestados que respondieron con un sí o con un no. El hecho de que en el norte cerca del 27% no tenga una respuesta categórica a la pregunta anterior puede ser interpretado como indecisión, o falta de criterios suficientes como para formarse una idea definitiva sobre el tema.

Pero, en lo que sí no parece haber duda es en que la mayor parte de los encuestados se mostraban favorables con la descentralización (Cuadro 3), y que los que estaban en desacuerdo disminuyeron en el período 1996-99. Tampoco hay duda respecto a que la centralización es un problema a resolver y la descentralización debe ser considerada como una acción importante para el desarrollo de sus pueblos. Más aún, para la población, la percepción del centralismo como problema que impide desarrollar a los pueblos ha ido paulatinamente cambiando.

CUADRO 3
¿Cómo se definiría usted mismo: como alguien que está totalmente de acuerdo con la descentralización, 
que está parcialmente de acuerdo con ella, que está en desacuerdo o que es indiferente a este tema?
 

 

 
          Encuesta 1999 Encuesta 1996
Total Nacional Región Norte Departamento Piura
Totalmente de acuerdo 60.3 54.6 60.8
Parcialmente de acuerdo 23.6 22.9 18.3
En desacuerdo 1.7 2.5 8.8
Indiferente 4.7 4.8 5.3
No responde 9.7 15.2 6.8
TOTAL 100.0 100.0 100.0
BASE: Total de entrevistas         1635 480 398

De 1996 a 1999 se produjeron importantes cambios en la percepción de este problema. Mientras que, en 1996, la encuesta en Piura mostró que sólo el 3.5% de los encuestados consideraban el centralismo como principal dificultad para el desarrollo de los pueblos; en la encuesta de 1999, esta percepción en la región norte subió al 15.6%. En la tabla general de las dificultades para el desarrollo de los pueblos, el centralismo pasó a ser considerado en segundo lugar en importancia (Cuadro 4). Incluso, en el norte el centralismo pasó a tener el mismo nivel de importancia que el desempleo.

CUADRO 4
¿Cuál cree que es la principal dificultad para el desarrollo de los pueblos?

 

 

 

 
Encuesta 1999 Encuesta 1996
Total Nacional Total Norte Departamento Piura
Falta de empleo 17.2 15.0 24.5
El centralismo 14.4 15.6 3.5
Falta de medios de comunicación carreteras 7.2 7.5 2.7
La mala situación económica 6.9 5.8 2.7
Falta de inversión 5.9 5.6 5.6
Falta de apoyo a las municipalidades 4.3 4.8 2.9
Falta de apoyo a la agricultura 3.4 3.5 1.8
Falta de apoyo del gobierno 3.2 4.2 10.3
Corrupción de autoridades 3.1 2.9 5.9
Extrema pobreza 2.8 1.7 5.9
Mal manejo del gobierno 2.4 0.2 1.8
Falta de servicios básicos 1.3 3.8  
Falta de interés de los dirigentes, autoridades 1.2 1.3 8.0
Falta de apoyo a la micro empresa 1.0 2.7  
La industrialización 1.0 1.5  
Otros * 12.6 12.0 16.7
No responde 12.1 11.9 7.7
TOTAL 100.0 100.0 100.0
BASE: Total de entrevistas        1635 480 339***

¿Significa esto, cambios en la manera cómo la población define y valora el centralismo-descentralismo? Es probable. La comparación de las encuestas de 1996 con la de 1999 nos muestra ligeros cambios.

Aunque la mayoría de los encuestados se consideraban asimismo como "totalmente de acuerdo con la descentralización", y creía que la "descentralización era indispensable para que haya más progreso, mejore la educación, los servicios de salud, el bienestar de las personas, se construya más carreteras"; sin embargo, había en la encuesta de 1996 (Cuadro 3) cerca de un 15% de encuestados que no estaba de acuerdo con la descentralización y/o les era indiferente. Aunque este porcentaje varió en la encuesta de 1999 a un 6%, lo interesante es que se produjo un incremento de encuestados que "no respondieron" a la encuesta (de un 6.8% pasó al 15.2%), lo que en cierta forma puede considerarse como que las dudas sobre la descentralización se incrementaron.Todo esto lleva a considerar que las percepciones de la población sobre la descen-tralización y su importancia corresponden a la imagen que el período del "fujimorimo" explotó con mayor éxito: el pragmatismo en la política y en la reducción de los problemas. Este predominio del pragmatismo desarrollado por el gobierno, en realidad, iba acompañado de una intensa campaña de descrédito de lo que fue la experiencia de los gobiernos regionales; de tal manera que lo negativo se identificaba con esa experiencia y lo positivo con la realización de una obra concreta en el pueblo. Esto ha sido así, al punto que esta visión pragmática de encarar el descentralismo y quitarle todo contenido de reforma del Estado, llegó a fortalecer la imagen de que descentralización son obras o la realización de objetivos concretos (Cuadro 5).

CUADRO 5
¿Por qué piensa que es descentralista? 
(SOLO A QUIENES CREEN QUE EL GOBIERNO ACTUAL ES DESCENTRALISTA)
 
 

 

 
Encuesta 1999
Total Nacional Region Norte
Se ocupa de todo el país 44.4 37.8
Se está realizando obras en otros departamentos 12.7 9.5
Ayuda a los pueblos más alejados 12.7 14.9
Porque está  viajando a todas las provincias 5.2 4.1
Ha construido carreteras en provincias 3.1 0.0
Ha descentralizado el apoyo a municipalidades 2.5 5.4
Ha construido colegios en las provincias 2.2 0.0
Existen los gobiernos regionales 2.2 2.7
Hay más desarrollo provincial 1.9 2.7
Otros * 4.9 9.5
No responde 8.2 13.5
TOTAL 100.0  
BASE: Total de entrevistas 324 74

En tal sentido podemos deducir que dentro de esta visión la valoración del centralismo no tiene una carga tan negativa, aún a pesar de que la población mayoritariamente considera que el gobierno es centralista.

En 1996, más del 60% así lo consideraba. En 1999, un poco más del 50% lo seguía considerando centralista (Cuadro 6). Pero, el problema no radica en que se presente esta disminución en la definición del gobierno como centralista, sino en el hecho de que el porcentaje de las personas que no responde a la pregunta sea más del 30%. O, visto desde otro ángulo, que las personas que no tienen opinión sobre el tema llegue a ser un tercio de la población en el norte.

CUADRO 6
¿Diría usted que el gobierno actual es centralista o descentralista?
 
 

 

 
Encuesta 1999

Encuesta 1996

Total Nacional Total Norte Departamento Piura
Centralista 55.8 52.7 63.6
Descentralista 19.8 15.4 23.6
No responde 24.4 31.9 12.8
TOTAL 100.0    
BASE: Total de entrevistas        1635 480 398

Una hipótesis que puede explicar este hecho tiene que ver con la reducción de la concepción sobre la descentralización y la pérdida de referentes en lo que a reforma del Estado se refiere. En la encuesta de1999 vemos que, para más de la mitad de los encuestados, basta que el gobierno invierta en el interior del país para considerarlo gobierno descentralista (Cuadro 2).

Más aún, la asociación de la descentralización con la municipalización, los lleva a considerar que bastaría con reforzar los municipios para considerar que ya se está cumpliendo con la descentralización.

En la encuesta de 1996, en todas las ciudades del interior del país, y particularmente en Piura, se pudo apreciar que más del 60% de la población no se mostraba partidaria de la creación de regiones ni del establecimiento de gobiernos regionales, inclinándose más bien por potenciar municipios.

En la encuesta de 1999, esta cifra se redujo al 36%, pero curiosamente no creció la población que consideraba necesario la formación de nuevos gobiernos regionales.

Se mantuvo casi en la mismas proporciones: 27.9% (1996) y 36.3% (1999). Lo que creció considerablemente fue el porcentaje de "indecisos", que pasó del 7.5% al 35%.

Viéndolo desde otro punto de vista: en el norte no existe aún una conciencia mayoritaria acerca de la constitución de nuevos gobiernos regionales.

La centralización económica.

Más del 55% del stock de capital se ha concentrado en Lima a raíz de las privatizaciones y del incremento de la inversión extranjera desde 1993, el 45% del PBI se genera en Lima, la productividad por persona se ha incrementado en Lima y las ciudades en relación con el campo y el resto de regiones. Además, el 35% de la PEA está concentrada en Lima, el 82% de los depósitos y el 83% de las colocaciones de los bancos comerciales se efectúan en Lima y Callao. Existe una concentración territorial de capital físico, recursos humanos y de capital financiero en Lima.

El centralismo estatal también tiene sus órdenes de magnitud: en 1,995, el 84% de los ingresos corrientes del gobierno son recaudados en Lima, que también concentra el 59% del gasto público y el 40% de los servicios gubernamentales. El 95% del gasto público total lo efectúan el gobierno central y sus organismos desconcentrados territorialmente (como los CTAR).

¿Qué significan estos indicadores en términos de crecimiento y distribución?: en 1995 Lima tuvo un producto bruto por persona (3,778 dólares en dólares nominales y 1,211 en dólares constantes de 1979) que duplicaba el que tuvo el resto de regiones (1,939 y 621 dólares, respectivamente), el 52% del ingreso personal se concentraba en Lima, el 91% del ingreso se generaba en las ciudades y el 50% y el 90% del ahorro personal se generaban, respectivamente, en Lima y en las ciudades. Gracias a esta concentración económica, Lima-Callao y las ciudades logran mejores condiciones de vida, que se traducen en el hecho de que la capital tiene menores niveles de pobreza (37.6% de la población estaba bajo la línea de pobreza en 1994) en relación con las áreas rurales, cuya línea de pobreza está por encima del 65%. (La descentralización en el Perú: entre la fortaleza del centro y la debilidad de la periferia. Efraín Gonzáles de Olarte, en "Descentralización y gobernabilidad" _ Cipca;IEP;1998.)

 

El centralismo político.

Es consenso que el Perú es uno de los países más centralistas de América Latina, en la medida que: a) el Estado tiene una organización dividida sólo en dos niveles de gobierno, el central y los 2,000 gobiernos locales. El gobierno central concentra el 84% de los ingresos y el 95% de los gastos fiscales, lo que le da un poder económico indiscutible. Si a esto se agrega el hecho de que el Perú tiene un régimen presidencialista, el poder fácilmente se concentra en la persona del Presidente de la República; b) los partidos políticos de alcance nacional y los gremios de empresarios y trabajadores reflejan la concentración de la población, de la fuerza laboral y del capital en Lima: son instituciones centralistas y centralizadas; y, c) el hecho de que Lima tenga el 33% de los electores significa que las elecciones las deciden los residentes limeños, lo que condiciona las ofertas electorales y gasto fiscal con repercusiones sobre el nivel de actividad económica del centro limeño. Bajo un régimen democrático el sistema electoral alimenta el centralismo. (La descentralización en el Perú: entre la fortaleza del centro y la debilidad de la periferia. Efraín Gonzáles de Olarte, en "Descentralización y gobernabilidad";  CIPCA; IEP;1998)

 

Tres concepciones sobre descentralización.

Una primera concepción de la descentralización la considera como una respuesta a la pérdida de legitimidad y de credibilidad del Estado como monopolio de la producción de los bienes y de los servicios y como dispensador soberano de riqueza y de poder. La descentralización sería, por tanto, un medio para romper con la lógica vertical de esta tradición centralista con vistas a mejorar la eficacia de la gestión pública. La finalidad explícita o implícita de este tipo de reforma del Estado sería el descargar de una parte de sus responsabilidades al gobierno y a la administración central, transfiriéndolas a las colectividades territoriales para que éstas, más cercanas y más conocedoras de los problemas locales y regionales, tomen las decisiones pertinentes y actúen de manera más eficaz y eficiente.

Otra concepción de la descentralización, menos tecnocrática y más política, enfatiza la importancia de la participación. Valora el desarrollo de la sociedad civil como conjunto de iniciativas, de actividades y de organizaciones no gubernamentales o privadas que realizan funciones fundamentales de la sociedad, algunas de las cuales eran desempeñadas por el Estado. La descentralización sería, por tanto, uno de los ejes privilegiados de la construcción de la ciudadanía política y social en el marco de una redefinición de las relaciones entre el Estado, la sociedad y el mercado que permita actuar positivamente para consolidar la democracia, fomentar el dinamismo económico y tomar en cuenta las exigencias de la equidad social.

Una tercera concepción de la descentralización la vincula con los cambios en curso en los modos de producción y la reestructuración del orden económico mediante la aplicación intensiva de nuevas tecnologías y la internacionalización creciente de las operaciones del capital. La globalización, el gran evento económico que marca nuestra época, determina en gran parte lo que los gobiernos pueden -o deben- hacer. En este sentido, en base a una sinergia entre lo local y lo global, la globalización podría ser asumida como una oportunidad cuando la descentralización es concebida como una herramienta -y condición necesaria- para el desarrollo regional. (Avances y retrocesos de la descentralización territorial y política en Colombia, Bolivia y Peru. Bruno Revesz, en "Descentralización y gobernabilidad en tiempos de globalización";CIPCA;IEP;1998).