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Red
Urbana Regional
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Las
principales ciudades peruanas
El Perú es un
país bastante centralista; ha heredado y fuertemente aumentado esa tradición
colonialista, a lo largo de su vida republicana. Prueba de ello es que el principal destino de la migración
proveniente de casi todos los departamentos continúa siendo la capital de la
República. Lima metropolitana,
ciudad con más de seis millones de habitantes, constituye el principal mercado
al concentrar actualmente el 29% de la población total del país.
Esto es una tendencia creciente pues a inicios de la década anterior la
ciudad de Lima concentraba el 27% .
La concentración
de las actividades manufactureras y de la infraestructura, además de los
principales servicios, le permiten al departamento limeño aportar casi la mitad
de todo el PBI del país(2);
tendencia que lejos de disminuir, parece acrecentarse en los últimos años.
Esta
macrocefalia limeña se consolidó en el último medio siglo, en que la población
de la capital del país se multiplicó por 10 veces.
Este fenómeno tiende a replicarse en menor grado en las diferentes
regiones; existiendo como en toda regla, notables excepciones.
En términos generales, la capital departamental tendría todas las
condiciones de convertirse en la ciudad más importante en términos de población,
tanto por la concentración de servicios estatales, financieros, como por el
consiguiente conjunto de trabajadores asalariados (profesores, empleados, médicos,
etc.) que sustentan permanentemente cierto nivel de mercado.
Hasta hace algunas décadas, esto era probablemente así en un país
orientado hacia la exportación de productos primarios, y con un grado
incipiente de industrialización.
Sin embargo,
desde la década del 70, cuando las áreas rurales comienzan a expulsar población,
ante la presión que el creciente recurso humano ejercía sobre las tierras, se
aceleró el proceso de urbanización en todo el país, en particular, en algunas
ciudades de la costa. A diferencia
de los procesos experimentados siglos atrás en las ciudades europeas en plena
revolución industrial, el incipiente proceso de industrialización sustituido
de importaciones(3)
no se cristalizó en un motor de atracción de fuerza de migrantes,
provenientes en mayor medida, de las áreas andinas.
Así se constituyó ese excedente de mano de obra que caracteriza las
ciudades del tercer mundo, y que se “autoemplea” en actividades de
servicios, en las condiciones más precarias.
No obstante,
algunas ciudades con fuerte dinamismo productivo, tales como Chimbote (por su
actividad transformadora en el sector siderúrgico y pesquero) y, más
recientemente, Juliaca y Tarapoto, provocaron fuertes migraciones y superaron
largamente a sus respectivas capitales departamentales.
Rasgos
de la última década
En líneas
generales, la agudización de la crisis económica, los problemas del narcotráfico
y la violencia que vivió la sociedad peruana en el período entre 1981 y 1993,
fomentaron el fuerte crecimiento de algunas ciudades andinas y selváticas, además
de las otras ciudades costeñas. Por
otro lado, los desastres climáticos experimentados a inicios de la década
pasada, provocaron la migración hacia
algunas ciudades de la costa. Por
último, la política fronteriza también actúa en el mismo sentido.
La crisis económica
continuó alentando la migración de la población, especialmente joven, hacia
las ciudades. De esta manera, la
sierra continuó su tradición expulsadora de mano de obra. La debilidad de la articulación vial en las cordilleras, y
por consiguiente, la ausencia de servicios a medida que se avanza una mayor
altitud, entre otros factores, contribuyen a mantener la extrema pobreza que
caracteriza a las poblaciones que habitan en las tierras más altas.
No obstante,
algunas ciudades andinas crecieron fuertemente, en particular, en las zonas más
afectadas por la violencia. Ejemplos
notables son la ciudad de Huamanga (Ayacucho) y Huancayo (Junín) cuya población
creció en más del 50% en la década pasada.
Además, en Apurímac, la capital Abancay más que duplicó su población
en este período, creciendo aceleradamente a un promedio de 7.4% anual, ritmo más
alto a nivel del país en la última década.
En estos casos, la población de las zonas alto-andinas se vio obligada a
refugiarse súbitamente en las ciudades, a fin de evitar los altos costos de la
violencia en las zonas rurales más alejadas.
La agricultura
(arroz, cultivos tropicales) y la explotación forestal fueron algunos factores
atractivos para la población andina hacia las zonas de ceja de selva y selva.
Además, la economía cocalera también atrajo población a estas áreas.
Este fuerte dinamismo económico ha generado la aparición de importantes
centros poblados en la selva central del país, en particular, en los
departamentos de Huanuco y San Martín. En
este último, la ciudad de Tarapoto también ha duplicado su población en la última
década, presentando una tasa de crecimiento bastante acelerado del 6.9%
promedio anual.
Por otro lado,
es la fiebre de oro, que hizo crecer al departamento menos poblado del país,
Madre de Dios. Su capital, Puerto
Maldonado, que concentra cerca de la mitad de la población del departamento,
también creció a un ritmo superior al 7.0% promedio anual.
En este caso, la explotación del oro atrajo las poblaciones andinas del
altiplano puneño y de las alturas del Cusco.
En mucho menor
grado, las políticas públicas tendieron a reforzar los espacios fronterizos,
en particular, la frontera con Chile, y más recientemente, la frontera con
Ecuador.
Las
grandes ciudades en 1993
Escogiendo un
límite arbitrario de aglomeración de aproximadamente 70,000 habitantes, a
partir de los años 80 ha aumentado el número de ciudades que alcanzan esa
cifra. Mientras que en 1981 eran
16, en 1993 ya se cuentan 22, confirmándose esa tendencia, comentada
anteriormente, a nivel mundial. En
la última década las ciudades de Tumbes, Talara y Cajamarca en el norte,
Tarapoto en el oriente, Huanuco en el centro, y Puno, en el sur, superan nuestro
límite. Si a ello, le adicionamos
las ocho capitales departamentales con poblaciones menores, tenemos en conjunto
a la mitad de la población peruana, en 1993(4)
. Cabe anotar que hace medio siglo,
proporción similar alcanzaba apenas, a un quinto del total nacional, es decir,
de cada cinco peruanos, uno residía en estas grandes ciudades.
Otro elemento
a resaltar es que existen pocos departamentos con una ciudad diferente de su
capital, que alcance nuestro límite de principales ciudades.
En el Mapa 1, vemos
que hay sólo cinco casos para 1993. Ellos
son: Piura (Sullana y Talara), Ancash (Chimbote), San Martín (Tarapoto), Ica
(Chincha) y Puno (Juliaca). Y Piura
es el único caso que presenta dos ciudades principales, diferentes de la
capital departamental: Sullana, es la decimotercera ciudad del país, y Talara,
la vigésima.
Se distinguen
claramente dos circuitos macro-regionales de grandes ciudades: el del sur,
comandado por Arequipa, y el de la costa norte, comandado por Trujillo.
En el centro, Lima constituye el principal organizador de las dinámicas
urbano-regionales. Como se puede apreciar en los mapas, la segunda ciudad más
grande es Arequipa, cuya población es 10 veces menor que la de Lima; orden de
tamaño similar al distrito limeño más poblado, San Juan de Lurigancho.
La tercera ciudad es Trujillo, con algo más de medio millón de
habitantes.
(1)
La
clasificación del INEI de la población urbana incluye pequeños centros
poblados que tienen más de dos
mil habitantes, o agrupaciones que concentren más de 100 viviendas, además
de capitales de distrito o provincia que no llegan a cumplir estos requisitos.
A pesar de esta definición,
difícilmente pueden considerarse áreas urbanas.
De todas maneras, esto no representa un porcentaje relevante a nivel
nacional.
(2)
En efecto, según el INEI el porcentaje del PBI del departamento limeño
respecto del PBI peruano es de 42.3%, 43.2% y del 44.0% para los años 1993,
1994 y 1995, respectivamente.
(3)
Este proceso fue iniciado en
los años 60, priorizado en los años
70, y finalmente, fue dejado de lado a inicios de los 80.
(4)
En
el trabajo realizado por el INEI, señala el límite de 70,000 habitantes para
determinar las 30 más grandes ciudades del país. Las ocho capitales departamentales que no alcanzan ese límite
y que están incluidos por sus funciones son: Huaraz, Cerro de Pasco, Abancay, Moquegua, Huancavelica, Puerto
Maldonado, Moyobamba y Chachapoyas.
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