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Red
Urbana Regional
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Conformación
de la Red Urbana Regional
Las
rutas que siguen las vías de comunicación van conformando y renovando
los tejidos que interconectan los centros poblados, articulando de esta
manera, la red urbana. Esta
red no esta estática; cambia con las prioridades que asignen las
sociedades a tal o cual localidad, en un determinado momento.
Por ejemplo, las dos rutas de Panamericana norte, para llegar desde
Chiclayo hacia Piura. Anteriormente
se pasaba por el desierto de Olmos, y algunos centros poblados de
Lambayeque (Motupe, Olmos) y del Alto Piura (Morropón, Chulucanas) se
beneficiaban de las rutas, en una época en la que los buses y las combis
no eran tan frecuentes.
Un
posible comienzo
En
el territorio que conforma la Región Grau, la actual red urbana se
origina en la época colonial. Entonces
se localizó el puerto de Paita en la pequeña bahía al sur de Tumbes y
se estableció la ciudad de Piura como el centro colonial que permitiría
atender esa extensa y aparentemente despoblada región.
Más adelante, el pequeño centro urbano devino en capital del
corregimiento de Piura, dependiendo del Obispado de Trujillo en el siglo
XVIII; posteriormente, capital del partido del mismo nombre, dependiendo
de la Intendencia de Trujillo. Siempre
la ruta Paita-Piura era la vía más transitada para efectos del
transporte mayor. A inicios
de la República, Piura es la capital de la provincia Piura, que forma
parte del departamento de Trujillo, que poco después se llamaría La
Libertad. Es recién con la
Confederación Perú-Boliviana, en 1837, que Piura comienza a tener cierta
autonomía: es capital de la nueva provincia litoral.
Esta evolución va de la mano con las mayores poblaciones que va
teniendo esa región; la agricultura de las haciendas va trayendo mano de
obra, proveniente de otras regiones.
Finalmente,
Piura se convierte en capital del departamento del mismo nombre en 1861,
con tres provincias: Piura, Paita (que incluía Tumbes) y Ayabaca (que
conformaba las tierras más altas, incluyendo Huancabamba, que era capital
de la provincia, además de lo que constituye ahora parte de Suyo y de Las
Lomas). Una década después
la pequeña villa de Tumbes deviene en capital de una nueva provincia
piurana; y al cambio de siglo, capital de la nueva provincia litoral del
mismo nombre, ya separada de Piura, denotando un mayor dinamismo en la
parte fronteriza. Tumbes
tiene que esperar hasta la guerra de 1941, para ser capital de
departamento en enero del año siguiente.
A
través de la evolución de estas y otras localidades es posible conocer cómo
las poblaciones piuranas y tumbesinas fueron apropiándose de este espacio
y fueron construyendo lo que actualmente se conoce como la Región Grau.
Esta región es muy joven, ya que su conformación es más
reciente, en comparación, por ejemplo, con las del sur andino, las mismas
que ya tenían sus propias demarcaciones político-administrativas a la
llegada de los conquistadores.
Siguiendo
esta evolución podríamos rastrear en parte la historia de esta región,
las actividades que fueron importantes en determinado momento, o las
influencias políticas que podían tener algunos agentes del poder local
(comerciantes, hacendados) en el parlamento nacional, en la capital de la
República.
El
nuevo status que va adquiriendo cada centro urbano en el marco político-administrativo
a nivel nacional (pueblo, villa, ciudad, o capital de provincia, de
departamento) trae consigo nuevas funciones, nuevos equipamientos, mayores
dotaciones en los requerimientos de orden público, militar, mayores
servicios, en fin, más presupuesto de parte del gobierno central.
A
mediados del siglo pasado la importancia que va adquiriendo la villa de
Sullana se ve plasmada con la creación del distrito de Sullana.
Así, algunas décadas más tarde, cuando se construye el
ferrocarril de Paita hacia Piura, la principal escala es definitivamente
Sullana. De esta manera, se
comienza a gestar el famoso triángulo que constituye ahora el corazón
económico de esta región, Sullana-Paita.
Se establece una relación inicial de complementariedad entre las
dos ciudades que requerían del puerto para sus intercambios
extra-regionales: Sullana, importante centro comercial, cuya área de
influencia alcanza el sur ecuatoriano y Piura, núcleo central
administrativo de la región.
La
mayor incorporación de Talara a la región, a partir de los años 70, con
su gran capacidad de absorción de mano de obra asalariada, lo convierte
en un vértice más del circuito triangular ya mencionado.
El circuito de estas cuatro ciudades es el más interconectado de
la región; la mayor frecuencia de la movilidad (en menor medida hacia
Talara) facilita los intercambios y amplía el mercado de trabajo en estas
ciudades. En conjunto,
expresan el área urbana más consolidada en la región, y presentan
similares problemas de ciudades todavía en procesos de urbanización:
abastecimiento de agua potable, hacinamiento, viviendas precarias,
eliminación de basuras, residuos industriales, etc.
Sobre
la “población urbana”
De
esta manera, se constata que al igual que ocurre con el resto del país,
la red urbana regional está más consolidada en el espacio costero que en
sus serranías; facilitando la construcción de diversos equipamientos en
sus valles principales. En términos
generales, es posible distinguir dos tipos de ejes de población
importantes: uno, de dirección transversal que siguen los valles
importantes, y el otro, en dirección longitudinal, que es el eje del
litoral (ver el Mapa 2). El
patrón de población urbano
en la región prioriza básicamente el litoral y los tres valles
importantes: El Chira, Piura y Tumbes.
La región serrano no presenta grandes poblaciones urbanas; los
distritos son mayoritariamente rurales.
En
el mapa se puede apreciar la distribución de la población urbana por
distritos según la definición censal, la misma que incluye todas las
capitales distritales y todos los centros poblados que tenga más de dos
mil habitantes. Según esta
definición casi las tres cuartas partes de la población habita en
centros urbanos.
Sin
embargo, esta población “urbana” también incluye a numerosos
caseríos y pequeños pueblos, que difícilmente puedan considerarse
urbanos en estricto sentido, donde la población está ocupada
fundamentalmente en actividades agrícolas, concentrándose a lo largo de
las rutas.
Haciendo un ajuste del indicador de población urbana, en función
a los centros poblados que ya guardan un aire “citadino”, se llega
aproximadamente a la mitad de la población regional.
De otro lado, restringiendo aún más el indicador y tomando en
cuenta el límite de las grandes ciudades peruanas (70,000 habitantes), la
población residente en estas cuatro ciudades representaba el 38% del
total regional en 1993.
De
cualquier manera, el marcado aumento de la población definida como urbana
es una tendencia creciente: en 1961 lo urbano representaba un 46% de la
población regional, 20 años más tarde, esta proporción asciende a
63.3%. Mientras, la
población que habita en las áreas rurales disminuye en términos
absolutos, a pesar de mantener un crecimiento lento en las décadas
anteriores: la tasa de crecimiento promedio anual de la población rural
en el período 1961-1981 es de 0.7%, y en la siguiente década (1981-1993)
es de –0.4%.
En
este marco, vemos en el Mapa 2 que la gran mayoría de distritos de
la región presentan altas tasas de crecimiento de la población urbana.
Algunos presentan ritmos elevados de crecimiento, con un promedio
anual regional de 3%, algo superior al promedio nacional.
La
extensa franja costera de la región ha permitido, a lo largo de los
principales valles, la formación de pequeños caseríos y pueblos,
vinculados principalmente a la actividad agrícola.
El crecimiento de la población en estos pequeños caseríos en
conjunto, algunos con más de dos mil habitantes, genera una fuerte
densidad “urbana”en los valles.
Sin
embargo, resaltan algunos distritos del Departamento de Tumbes.
Posiblemente esto se explique por el mayor dinamismo del comercio
fronterizo, y el desarrollo de la industria pesquera.
Asimismo, los distritos del Bajo Piura, y algunos cercanos a
Sullana, presentan altos promedios, en parte probablemente, por los
desastres ocasionados por El Niño, que tuvo graves consecuencias en la
agricultura a inicios de los años 80.
Por
otra parte, el componente urbano en los distritos serranos crece a ritmo
muy lento; descendiendo en algunos las poblaciones totales en términos
absolutos. Sobresalen
Canchaque, y Paimas, en el piedemonte, ambos han duplicado sus poblaciones
en la última década. El
aumento de los medios de transporte en las carreteras, y el dinamismo en
las actividades agrícolas podrían explicar estos aumentos.
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