Región Piura

Planificación y Desarrollo Regional


Proyecto Piura 2010

Hacia una visión de futuro: Piura región

Red urbana regional

Documento Macro Región Norte SASE (PDF)
Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Local
Ciudades intermedias

 

Red Urbana Regional

Conformación de la Red Urbana Regional

 

Las rutas que siguen las vías de comunicación van conformando y renovando los tejidos que interconectan los centros poblados, articulando de esta manera, la red urbana.  Esta red no esta estática; cambia con las prioridades que asignen las sociedades a tal o cual localidad, en un determinado momento.  Por ejemplo, las dos rutas de Panamericana norte, para llegar desde Chiclayo hacia Piura.  Anteriormente se pasaba por el desierto de Olmos, y algunos centros poblados de Lambayeque (Motupe, Olmos) y del Alto Piura (Morropón, Chulucanas) se beneficiaban de las rutas, en una época en la que los buses y las combis no eran tan frecuentes.  

Un posible comienzo

 

En el territorio que conforma la Región Grau, la actual red urbana se origina en la época colonial.  Entonces se localizó el puerto de Paita en la pequeña bahía al sur de Tumbes y se estableció la ciudad de Piura como el centro colonial que permitiría atender esa extensa y aparentemente despoblada región.  Más adelante, el pequeño centro urbano devino en capital del corregimiento de Piura, dependiendo del Obispado de Trujillo en el siglo XVIII; posteriormente, capital del partido del mismo nombre, dependiendo de la Intendencia de Trujillo.  Siempre la ruta Paita-Piura era la vía más transitada para efectos del transporte mayor.  A inicios de la República, Piura es la capital de la provincia Piura, que forma parte del departamento de Trujillo, que poco después se llamaría La Libertad.  Es recién con la Confederación Perú-Boliviana, en 1837, que Piura comienza a tener cierta autonomía: es capital de la nueva provincia litoral.  Esta evolución va de la mano con las mayores poblaciones que va teniendo esa región; la agricultura de las haciendas va trayendo mano de obra, proveniente de otras regiones.

 

Finalmente, Piura se convierte en capital del departamento del mismo nombre en 1861, con tres provincias: Piura, Paita (que incluía Tumbes) y Ayabaca (que conformaba las tierras más altas, incluyendo Huancabamba, que era capital de la provincia, además de lo que constituye ahora parte de Suyo y de Las Lomas).  Una década después la pequeña villa de Tumbes deviene en capital de una nueva provincia piurana; y al cambio de siglo, capital de la nueva provincia litoral del mismo nombre, ya separada de Piura, denotando un mayor dinamismo en la parte fronteriza.  Tumbes tiene que esperar hasta la guerra de 1941, para ser capital de departamento en enero del año siguiente.

 

A través de la evolución de estas y otras localidades es posible conocer cómo las poblaciones piuranas y tumbesinas fueron apropiándose de este espacio y fueron construyendo lo que actualmente se conoce como la Región Grau.  Esta región es muy joven, ya que su conformación es más reciente, en comparación, por ejemplo, con las del sur andino, las mismas que ya tenían sus propias demarcaciones político-administrativas a la llegada de los conquistadores.

 

Siguiendo esta evolución podríamos rastrear en parte la historia de esta región, las actividades que fueron importantes en determinado momento, o las influencias políticas que podían tener algunos agentes del poder local (comerciantes, hacendados) en el parlamento nacional, en la capital de la República.

 

El nuevo status que va adquiriendo cada centro urbano en el marco político-administrativo a nivel nacional (pueblo, villa, ciudad, o capital de provincia, de departamento) trae consigo nuevas funciones, nuevos equipamientos, mayores dotaciones en los requerimientos de orden público, militar, mayores servicios, en fin, más presupuesto de parte del gobierno central.

 

A mediados del siglo pasado la importancia que va adquiriendo la villa de Sullana se ve plasmada con la creación del distrito de Sullana.  Así, algunas décadas más tarde, cuando se construye el ferrocarril de Paita hacia Piura, la principal escala es definitivamente Sullana.  De esta manera, se comienza a gestar el famoso triángulo que constituye ahora el corazón económico de esta región, Sullana-Paita.  Se establece una relación inicial de complementariedad entre las dos ciudades que requerían del puerto para sus intercambios extra-regionales: Sullana, importante centro comercial, cuya área de influencia alcanza el sur ecuatoriano y Piura, núcleo central administrativo de la región.

 

La mayor incorporación de Talara a la región, a partir de los años 70, con su gran capacidad de absorción de mano de obra asalariada, lo convierte en un vértice más del circuito triangular ya mencionado.  El circuito de estas cuatro ciudades es el más interconectado de la región; la mayor frecuencia de la movilidad (en menor medida hacia Talara) facilita los intercambios y amplía el mercado de trabajo en estas ciudades.  En conjunto, expresan el área urbana más consolidada en la región, y presentan similares problemas de ciudades todavía en procesos de urbanización: abastecimiento de agua potable, hacinamiento, viviendas precarias, eliminación de basuras, residuos industriales, etc.

 

Sobre la “población urbana”

 

De esta manera, se constata que al igual que ocurre con el resto del país, la red urbana regional está más consolidada en el espacio costero que en sus serranías; facilitando la construcción de diversos equipamientos en sus valles principales.  En términos generales, es posible distinguir dos tipos de ejes de población importantes: uno, de dirección transversal que siguen los valles importantes, y el otro, en dirección longitudinal, que es el eje del litoral (ver el Mapa 2).  El patrón de  población urbano en la región prioriza básicamente el litoral y los tres valles importantes: El Chira, Piura y Tumbes.  La región serrano no presenta grandes poblaciones urbanas; los distritos son mayoritariamente rurales.

 

En el mapa se puede apreciar la distribución de la población urbana por distritos según la definición censal, la misma que incluye todas las capitales distritales y todos los centros poblados que tenga más de dos mil habitantes.  Según esta definición casi las tres cuartas partes de la población habita en centros urbanos.

 

Sin embargo, esta población “urbana” también incluye a numerosos caseríos y pequeños pueblos, que difícilmente puedan considerarse urbanos en estricto sentido, donde la población está ocupada fundamentalmente en actividades agrícolas, concentrándose a lo largo de las rutas.  Haciendo un ajuste del indicador de población urbana, en función a los centros poblados que ya guardan un aire “citadino”, se llega aproximadamente a la mitad de la población regional.  De otro lado, restringiendo aún más el indicador y tomando en cuenta el límite de las grandes ciudades peruanas (70,000 habitantes), la población residente en estas cuatro ciudades representaba el 38% del total regional en 1993.

 

De cualquier manera, el marcado aumento de la población definida como urbana es una tendencia creciente: en 1961 lo urbano representaba un 46% de la población regional, 20 años más tarde, esta proporción asciende a 63.3%.  Mientras, la población que habita en las áreas rurales disminuye en términos absolutos, a pesar de mantener un crecimiento lento en las décadas anteriores: la tasa de crecimiento promedio anual de la población rural en el período 1961-1981 es de 0.7%, y en la siguiente década (1981-1993) es de –0.4%.

 

En este marco, vemos en el Mapa 2 que la gran mayoría de distritos de la región presentan altas tasas de crecimiento de la población urbana.  Algunos presentan ritmos elevados de crecimiento, con un promedio anual regional de 3%, algo superior al promedio nacional.

 

La extensa franja costera de la región ha permitido, a lo largo de los principales valles, la formación de pequeños caseríos y pueblos, vinculados principalmente a la actividad agrícola.  El crecimiento de la población en estos pequeños caseríos en conjunto, algunos con más de dos mil habitantes, genera una fuerte densidad “urbana”en los valles.

 

Sin embargo, resaltan algunos distritos del Departamento de Tumbes.  Posiblemente esto se explique por el mayor dinamismo del comercio fronterizo, y el desarrollo de la industria pesquera.  Asimismo, los distritos del Bajo Piura, y algunos cercanos a Sullana, presentan altos promedios, en parte probablemente, por los desastres ocasionados por El Niño, que tuvo graves consecuencias en la agricultura a inicios de los años 80.

 

Por otra parte, el componente urbano en los distritos serranos crece a ritmo muy lento; descendiendo en algunos las poblaciones totales en términos absolutos.  Sobresalen Canchaque, y Paimas, en el piedemonte, ambos han duplicado sus poblaciones en la última década.  El aumento de los medios de transporte en las carreteras, y el dinamismo en las actividades agrícolas podrían explicar estos aumentos.