Región Piura

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 Descentralización

SALUD

Descentralización sí, el proyecto es objetable

Estamos totalmente de acuerdo con el tema de descentralizar la salud. Pero, pensamos que una cosa es el concepto de descentralización como la posibilidad de decisión de los gobiernos locales, no sólo sobre salud, sino sobre otros aspectos que tienen que ver con sus funciones, y otra cosa es la desconcentración de algunas cuestiones referidas a los servicios de salud.

Objeciones al proyecto

Este proyecto es absolutamente objetable por diferentes motivos:

Ausencia de un ente autónomo que regule la transferencia

El primer elemento es que en el proceso de trans-ferencia no se ha considerado la necesidad de un ente autónomo que regule la transfe-rencia de los servi-cios de salud a los municipios, de manera tal que esta transferencia sea ordenada, sea reali-zada con criterios técnicos, y las partes más importantes involucradas en el tema (que son los municipios) tengan la posibilidad de intervenir en los mecanismos mediante los cuales se lleve a cabo el proceso de transferencia. Al no establecerse este ente autónomo con participación de los municipios, esto lo estaría manejando sólo el nivel central.

Ausencia de un fondo autónomo

Por otra parte, no es necesario ser muy entendido en la materia para saber que todo proceso de descentralización y municipalización necesita un fondo especial. Todos sabemos en qué situación se encuentran los servicios de salud, en crisis de desabastecimiento, y también sabemos las dificultades técnicas que tienen los municipios para poder asumirlos. El asunto es que no se debe transferir la crisis y la pobreza en la cual se encuentran los servicios de salud a municipios que tienen todavía menor disponibilidad económica. Todos sabemos cuál es el presupuesto que se le otorga a los municipios. Entonces, es necesario establecer un fondo manejado por un organismo autónomo, donde participen también las municipalidades, de manera tal de establecer dos cosas:

a) Que la transferencia no sea una transferencia política, en la que se beneficien a unos municipios y a otros no.

b) Que sea una transferencia en la que realmente se fortalezcan los servicios de salud, se fortalezca su aparato administrativo, su aparato asistencial, para que, como decía antes, no se transfiera la crisis, la pobreza y las carencias de los servicios de salud a los municipios.

Ahora hay otras preguntas: ¿vamos a descentralizar con el mismo presupuesto? o ¿vamos a incrementar el presupuesto de salud?. En suma, ¿vamos a descentralizar para permitir que la salud esté al alcance de los peruanos?; si esto es lo que efectivamente se quiere, entonces, hay que aumentar el presupuesto, porque

la salud no se puede construir del aire. Acá brindar salud cuesta. Si nosotros entendemos lo central, que la salud es un derecho, hay que invertir; no puede ser que tengamos una enorme cantidad de gente que procura de servicios de salud y sólo tiene que recibir medicamentos genéricos cuando hay, sin posibilidad de acceder a medicamentos de mayor complejidad.

Ausencia sobre destino de recursos humanos

El tercer elemento que no está considerado en el proyecto de ley es qué va a pasar con los recursos humanos en la transferencia. Hay una gran cantidad de recursos humanos, entre médicos y traba-jadores de la salud, que están sometidos a contratos que son absolutamente indignos: sin vacaciones, con contratos a plazo fijo, sin derecho a seguridad social, sin derecho a estabi-lidad, sin derecho a concursos y en el caso de los médicos sin tener derecho a tener acceso a la carrera médica. Entonces, es preocupante cómo se va a manejar la transferencia de estos recursos a las municipalidades. Nosotros planteamos que se les dé inmediata estabilidad a estos recursos humanos, nombramientos a médicos contratados, para que realmente esta transferencia sea un avance en el desarrollo de los servicios de salud pública y no un retroceso.

En conclusión, nosotros mostramos nuestras preocupaciones, que están muy al margen de nuestro enorme deseo de que realmente haya una descentralización real y efectiva, no sólo en salud y educación, sino que haya una efectiva descentralización política y económica en el país.

Situación de la salud en Piura

Tenemos un cuadro difícil. Piura es uno de los departamentos de la costa con peores índices de salud. Mucho más cuando venimos de un Fenómeno de El Niño (FEN), donde el proceso de reconstrucción económica y social prácticamente no se ha dado. No es casual que el mismo MINSA, antes del FEN, haya establecido que el sistema de alcantarillado esté prácticamente colapsado; se encontraron, incluso, restos de materia fecal en el agua potable que se consume en zonas residenciales. Esto fue antes del FEN. Después del FEN, imagínense ustedes en qué condiciones se encuentra el sistema de alcantarillado. Además, en la región no tenemos un hospital de referencia para el MINSA, siendo que el 83% de la población no cuenta con seguridad social. La red periférica del MINSA, que no cuenta muchas veces con recursos para poder realizar su tarea preventiva, no tiene lugar donde referenciarlo en la ciudad de Piura. Esto es un serio problema. La gente que es transferida de los centros de salud al hospital tiene que pagar las tarifas que establece la seguridad social porque el MINSA no ha asumido su responsabilidad de buscar una solución que permita viabilizar el acceso de la población de menores recursos a un hospital de referencia.

Acerca de los CLAS

Creo que la idea de buscar la participación de la comunidad y sus comités locales es interesante. El problema es que acá necesitamos definir, en primer lugar, cuál es el nivel de representatividad de los CLAS , su nivel de organización. La gerencia del CLAS, por ejemplo, está determinada por el médico jefe del centro de salud, no hay concurso, no podemos establecer niveles de capacidad e idoneidad para ocupar estos cargos. Los presupuestos para el funcionamiento de los CLAS son disímiles; lo cual en algunos lugares determina que se tengan que definir tarifas que para los niveles de ingreso de nuestra población resultan virtualmente inaccesibles. Entonces, es una idea interesante, pero que no está bien perfilada, no está bien instru-mentada, y que por lo mismo necesita ser revisada en su integridad.

*Presidente del Consejo Regional Médico-Piura.


Hay que cambiar totalmente el paradigma de la salud

Después de 10 años de reforma de la salud la población más pobre no tiene ninguna posibilidad de atenderse, porque no puede pagar las tarifas que se han creado con el sistema de auto-financiamiento de los establecimientos.

Los dineros del Estado se dedican a otras cosas. Por ejemplo, el Proyecto 2000 (que es el programa más importante y más caro del Ministerio de Salud), cuesta 60 millones de dólares para cinco años; pero, si se compara con los 62 millones que el gobierno gastó en publicidad en 1999, nos damos cuenta que hay un uso inadecuado de los recursos y que hay, decisiones equivocadas, que le cuestan la salud y, por tanto, la vida a amplios sectores de la población, porque quien no puede tener acceso a la salud no puede ejercer su derecho a la vida.

En el Perú, entonces, hay que cambiar totalmente el paradigma de la salud. Mientras tengamos la mitad de la población pobre, pues, tenemos que ir a un régimen compartido, donde a la población pobre se le otorgue los servicios, porque es de justicia hacerlo, en respeto a su dignidad personal; y los que pueden pagar por los servicios, que paguen. Pero -lo repito- no podemos exigir que paguen los que no pueden hacerlo.

Esto es el centro del error de la reforma de salud; de ahí se han derivado todos los demás errores. La reforma de la salud de estos 10 años ha tenido, pues, un resultado perverso: la gran desigualdad en la población para acceder a la salud, y eso hay que corregirlo ahora. (Luis Solari, directivo del Colegio Médico Nacional).