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HISTORIA
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Cuenca,
Loja y Guayaquil
Bibliografía ecuatoriana como marco
al
estudio de Piura y Tumbes
Piura y Tumbes mantienen hasta hoy día activas relaciones con el sur del
Ecuador, no sólo por la cercanía espacial al ser zonas limítrofes sino como
rezagos de una estrecha y antigua articulación regional.
La ubicación del extremo norte peruano en la zona de tránsito entre dos
secciones de los Andes, han favorecido constantes vinculaciones entre las
sociedades allí establecidas. Durante
la etapa precolombina diversas tradiciones culturales confluyeron en el extremo
norte como resultado de su articulación con la costa y la sierra surecuatoriana
así como con Lambayeque y las culturas centroandinas[i].
Con la llegada de los españoles, este espacio se vio insertado en una
economía-mundo y el intercambio mercantil cuyas puntas de lanzas eran en este
momento los reinos de España y Portugal. La minería de plata fue el principal
pilar de la estabilidad y el desarrollo del virreinato del Perú; sin este tipo
de explotación, Piura y en general el norte del Perú, desarrollaron
fundamentalmente la pequeña y mediana agricultura y ganadería.
Gracias a ello, los piuranos y los norteños contaron con una canasta
diversificada de "efectos de la tierra" que intercambiaban activamente
entre sí y por "efectos de Castilla", caminando por las rutas de
tierra o caleteando por las costas. Esa
constante interrelación inter e intraregional fue articulando en el tiempo una
gran región: desde Trujillo hasta Tumbes y Jaén en la ceja de selva, pasando
por Lambayeque, Piura, Cajamarca, Chachapoyas en la audiencia de Lima y proyectándose
hasta Cuenca, Loja y Guayaquil en la de Quito. Una unidad socio-económica que
pasaría a un primer plano en el tardío período colonial.
En el siglo XVIII se fue reestructurando el panorama internacional; la
ilustración enmarcaba un naciente industrialismo y una creciente demanda de
productos para consumo humano. El
comercio se convirtió en la actividad económica predominante; los países
europeos no-españoles, principalmente los noratlánticos, buscaban asegurar su
visible expansión presionando por acceder al mercado cautivo americano. Los artículos base del intercambio no serían más los
metales preciosos en exclusiva; el enfásis recaería en los agrícolas y los
ganaderos[ii]:
la creación del virreinato de Nueva Granada manifiesta la creciente oportunidad
que se abre para espacios no-mineros como el norte peruano y el surecuatoriano.
En esa gran región se encontraba cacao en Guayaquil y Jaén,
zarzaparilla en Tumbes, azúcar en Trujillo y Lambayeque, tabaco en Chachapoyas
y Jaén, algodón y cordobanes en Piura y Lambayeque, textiles (algodón y lana)
y cueros en Cuenca y Cajamarca, cascarilla sobre todo en Loja pero también en
Jaén y Huancabamba, mulas (transporte) entre Loja y Ayabaca e incluso plata en
Hualgayoc. Por otro lado, el constante contacto había impulsado las
vinculaciones familiares y el tejido de relaciones sociales que para el momento
se habían convertido en una compleja urdimbre, que facilitaría un fluído
intercambio comercial que requería la rápida negociación de tan numerosos
productos en tan vasta región.
Ese auge económico conllevaba un proceso de reestructuración de este
gran espacio que se vió cortado por el de la independencia. El espacio norte
del Perú virreinal optaría decididamente por la separación de España.
Muchos factores influirían en este movimiento: la corriente libertadora
del norte; los ideales de libertad e igualdad francesa y del bien común
americano y la oportunidad económica que se veía en el comercio con el
exterior. Sin embargo, desde este
momento y lentamente se iría desarticulando este antiguo gran espacio. A lo
largo de la etapa republicana y al igual que en otras partes de América, los
regionalismos sucumbieron frente a la región-centro de poder; tanto Quito como
Lima, capitales de república, buscaron controlar y organizar el estado sobre el
territorio que habían logrado mantener[iii].
Ese lento proceso de desarticulación iba de la mano con el de conformación de
los estados nacionales y se asentará en la primera parte de este siglo, con sus
procesos internos de consolidación[iv].
En estos últimos años, sin embargo, los cambios en el panorama
internacional, la nueva división del trabajo y la creación de mercados comunes
como el Europeo, han propiciado en América latina que los gobiernos tiendan a
tomar mayor conciencia del interés de unirse bajo el presupuesto que el
desarrollo conjunto permitirá el desarrollo particular de cada nación. Ello ha
favorecido la reactivación de la cooperación bilateral y que la cuestión del
desarrollo de las áreas fronterizas tengan un lugar preferente en la agenda política
de los gobiernos, ubicándolas en esta perspectiva integradora.
[El
capítulo está dividido en cuatro partes. La primera es el Contexto histórico
que introduce a los procesos más saltantes del vecino país (Ayala,
[0694]) y a las historias regionales de Cuenca, Loja y Guayaquil e inclusive
Mainas (Palomeque [0701], Jaramillo [0700], Hamerly [0699],
Porras [0702] respectivamente) en la dinámica de conformación de su
estado nacional (Deler [0697]). Diseminados a lo largo de cuatro siglos,
los textos agrupados en el Marco documental manifiestan la larga duración de la
mancomunidad de procesos entre el norte del Perú y el sur del Ecuador desde la
colonia, sea por sus vinculaciones marítimas y comerciales con el Guayas (Zelaya,
[0712]) o por la estructura económica semejante (Caillavet [0707]), los
mismos que se fueron diferenciando con la república y la particularidad de la
construcción nacional de ambos estados (Fauroux [0709]). Desde antes de
la ruptura colonial, existían consistentes Relaciones prehispánicas con el sur
del Ecuador estudiadas por los trabajos compilados en el tercer acápite. Desde
el período formativo y los desarrollos regionales, las vinculaciones entre las
tradiciones del norte del Perú y el Guayas (Zevallos, [0721]), Loja (Guffroy;
Almeida; Lecoq, [0717]) y hasta las de las vertientes orientales en la ceja
de selva (Taylor, [0718]) mantuvieron mutuamente enriquecedores contactos
culturales, conformando ejes de intercambio de economía natural a los que la
cultura occidental-española, además de teñirlos con sus contenidos
culturales, insertaría en la economía mercantil (Szasdi [0720]).
El
mayor número de obras reunidas en la cuarta parte, presenta de manera
pormenorizada la Articulación histórica de Piura y el sur ecuatoriano, en
particular el siglo XVIII tardío. En
esta época, si bien se iniciaba el primer auge cacaotero de la región del
Guayas (Contreras, [0725]), el eje económico más visible era el de
Piura-Loja-Cuenca (Palomeque [0736]; Aldana, [0722]; Deler
[0726]; Minchom, [00732]-[0733]). Poco a poco se fueron redefiniendo los
intereses regionales (Palomeque [0735]), diluyéndose los antiguos
circuitos que cohesionaban este antiguo gran espacio. De Loja, un documento de
1839 afirma "está en una dependencia casi absoluta del Perú; es como una
continuidad de su territorio. Con
Piura, la provincia vecina, existen relaciones íntimas de parentesco, de
costumbres, de interés. Su
aislamiento del resto del Ecuador es completo." (citado por Saint-Geours,
[0739]). Se puede así entender que
esta región fuera tentada por la autonomía y formara en 1858 el Gobierno
Federal de Loja (Eguiguren, [0727])
La
novela de Cárdenas ([0724]) muestra que la fluídez de las relaciones se
mantuvo entre la sierra de Piura y la de Loja aún en el siglo XX. Sin embargo,
la solvencia económica del Ecuador, incentivada primero por la exportación del
banano (Larrea, [0730]) y mucho más recientemente por el petróleo,
permitiría una mayor presión estatal sobre el espacio nacional, acelerando de
este modo la desarticulación del antiguo gran espacio norperuano-sur
ecuatoriano.]
Nota.-
[i].Más
precisión sobre esta temática en la introducción de "Los orígenes
precolombinos"
[ii].Ver
la introducción de "La transformación de la comunidad histórica"
[iii].Recuérdese
como en la vecina república del Ecuador, la solvencia económica y el
antibolivarianismo guayaquileño, los llevó a tentar la formación de un
estado autónomo (1820-22) mientras que pocas décadas después, lo mismo
harían los lojanos. Ver el texto, infra, y la introducción de
"Frontera y controversia".
[iv].Además
para los que viven al norte y al sur de la antigua demarcación colonial, el
conflicto del '41 exacerbó mutuos prejuicios nacionalistas.
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