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CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

Nota Informativa Agosto 2014

ANUNCIOS POCO RELEVANTES

José Nicolás Gallo Sánchez
Especialista del Área de Gobernabilidad Democrática del CIPCA
Artículo publicado en el Suplemento SEMANA
 del Diario El Tiempo. Domingo, 03 de agosto de 2014.

La incertidumbre es una de las principales actitudes, se me ocurre, con que la mayoría de ese 60% de peruanos que dice escuchar el discurso presidencial del 28 de julio (diario “La República” 27/07/2014), nos disponemos a la tediosa atender al mandatario de turno en su disertación. Esta situación se presenta, en mi opinión, debido a  la absoluta discrecionalidad con que los presidentes asumen esta obligación, dentro del mandato de la ley de dar cuenta de lo realizado, y la presentación de propuestas a ejecutar.

Esta discrecionalidad, no prejuiciosa en principio, ocasiona que los presidentes hagan interminables listas de “logros” no necesariamente conseguidos, y propuestas, casi siempre desarticuladas que, por tanto, ni unas ni otras responden a objetivos y metas concretas de gobierno.

En esto ha incurrido, reiterativamente, el presidente Humala en su discurso pese a que por ejemplo, nos haya relatado, para el caso del sector educación, un objetivo de gobierno y planteamiento de acciones que en ningún momento hacen referencia a la décima segunda política de Estado del “Acuerdo Nacional” ni a los objetivos ni políticas del Proyecto Educativo Nacional, y que si bien lo presentado no está fuera de esos marcos, tendrían que haber dado cuenta de los avances reales sobre aquella y aquellos y proponer acciones específicas y articuladas para el avance en los mismos o en otras.

Lo mismo ha sucedido en el caso de los otros sectores abordados en el discurso, entre los cuales no aparece, específicamente, el de la producción, y que, consideramos, debió ser abordado con precisión; pues las alusiones a este están dispersos en varios sub títulos. Aquí cabe preguntarnos, por ejemplo, sobre ¿cuál es la política de Estado sobre  hidrocarburos? ¿Es la refinería de Talara un caso aislado o hay otros proyectos de este tipo como parte de esa política o de su innovación? Los anuncios sobre agricultura igualmente son poco relevantes e imprecisos: ¿Cuáles fueron las metas y cuáles son los avances reales del Fondo “Mi Riego”?  Si ya se tienen los megaproyectos para la incorporación de tierras de cultivos en la costa ¿Cuántos y quiénes son los beneficiarios de estos? ¿En qué tiempo se lograrán las primeras metas y objetivos?

Dentro del sector agropecuario, específicamente para la pequeña agricultura, prioritario para nuestra región, no hay propuestas claras. Más allá del Fondo Mi Riego orientado para las zonas altas de sierra, poco significativo hasta ahora; el afianzamiento hídrico sobre el que sería necesario saber qué significa exactamente, no hay nada.

Lo más significativo sobre el tema de la producción sería el anuncio de la publicación, a través del D.S. 004-2014-Produce, del Plan Nacional de Diversificación Productiva como documento sujeto a consulta pública.

Este documento, podría constituirse en uno de los aportes más importantes del actual gobierno en materia de economía y producción, pues se atreve a hacer señalaciones que significarían haber escuchado, por fin, las críticas de amplios sectores de la población, de no muchos políticos y de algunos especialistas.

En principio, uno de los méritos más importantes del Plan es reconocer la necesidad de que “la economía peruana necesita generar otros motores de crecimiento que le permitan mantener tasas de crecimiento altas y hacerla menos vulnerable a los cambios en el contexto externo”, lo que es igual a reconocer que no podemos seguir transitando por la vía de la casi exclusiva extracción, poco o ningún valor agregado y comercialización de materias primas.

Otro de los elementos novedosos en la propuesta es la sustentación respecto de que para lograr “… el fortalecimiento de las capacidades productivas” como política para alcanzar el desarrollo económico (no el crecimiento), es necesario elevar la calidad y cobertura de los servicios de educación, salud y seguridad, que no es un planteamiento nuevo, pues este  aparece en la propuesta de desarrollo humano como expansión de libertades que hace Amartya Sen (hindú, Nobel de economía 1998).

Queremos entender, porque así lo dice el documento del Plan, que cuando el Presidente Ollanta Humala afirma que el Estado va a asumir el rol de priorizar los sectores que tienen mayor potencial para el desarrollo económico, se tenga en cuenta, merced a diagnósticos adecuados, la suerte de millones de pequeños productores que siguen absorbidos por la pobreza, y a los cuales no se les sacará realmente de esa condición con las actuales políticas sociales basadas en la entrega de dinero en efectivo.

Sin embargo, pensamos contrariamente a lo que dice el Plan, que no son las fallas de mercado y la decisión corregirlas las que originan y justifican la intervención del Estado en materia de la producción (para el caso que nos ocupa) o de la economía. Esto que algunos consideran como “una intervención estatal" no es tal en los términos en que lo plantean los reduccionistas del Estado. Por el contrario, esta intervención es parte del ejercicio del derecho y del cumplimiento  las obligaciones del Estado en esta materia. No hacerlo, no intervenir, constituye, en nuestra opinión, una falla política del Estado, una renuncia al ejercicio de su derecho y una abdicación de sus funciones, en beneficio de los agentes económicos del mercado y de la producción; y no de cualquier agente sino de los grandes inversionistas internacionales, a quienes, con estas  renuncia y abdicación, se les otorga todas las facilidades. Esta última es la actitud que ha mostrado el Estado Peruano hasta ahora, como parte de su estrategia para articularse al mundo globalizado y crecer económicamente.

La débil institucionalidad que mostramos hasta ahora, y a la que hace referencia el Plan, tiene en ese comportamiento estatal y el de sus instituciones, uno de sus orígenes más perniciosos.

Creemos en la valía de la propuesta, reconocemos el esfuerzo y la claridad del ministro de la producción Piero Ghezzi Sols; sin embargo, como se pregunta uno de mis amigos, conociendo cómo se maneja la política nacional, “¿Hasta cuándo durará este ministro?”

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